¡¡¡VAYA TÍOS!!! http://elultimo.nireblog.com Cortos relatos para gente muy adulta. Nada de menores... Fri, 04 Jul 2008 18:35:53 +0100 ¡¡¡VAYA TÍOS!!! http://nireblog.com/imagenes/logo.png http://elultimo.nireblog.com http://nireblog.com COLOMBIA, BRAVO… BRAVO… http://elultimo.nireblog.com/post/2008/07/03/colombia-bravo%e2%80%a6-bravo%e2%80%a6 http://elultimo.nireblog.com/post/2008/07/03/colombia-bravo%e2%80%a6-bravo%e2%80%a6    Esta tiene que ser una de las mejores tardes que han transcurrido en mucho tiempo, y fue por la noticia llegada del otro lado del Arauca. Quince personas inocentes, quince seres que habían permanecido durante años a merced de bandoleros que los mantenían prisioneros, vejados, humillados, tratados como animales, incluso sujetos con cadenas, han sido liberados mediante una brillante, precisa y sorprendente acción militar. Todos sanos y a salvo, gracias a Dios. Para ellos ha terminado la pesadilla de saber sus vidas en manos del capricho del momento de delincuentes, aunque seguramente les costará hacerse a la idea de que ya no son rehenes; pero lograrán continuar. Verán a su gente, reirán, comerán, pasearán, se molestarán o se echarán en una cama, sus camas, a dormir o a querer. La vida comienza nuevamente para ellos. Aún quedan otros, pero el gobierno colombiano parece tener una meta clara: no descansar hasta que el último deje de estar en manos de sus captores, y estos enfrentados a la justicia por sus actos.   

   De verdad que uno se alegra por esa señora Ingrid, tan apacible, tan clara en su razonamiento, tan firme en sus convicciones. Y por los tres norteamericanos, y por los once militares y policías. Fue conmovedor verlo; qué nos quedaba si no era reír, aplaudir, llamar a los amigos y familiares para comentarlo, como todo el mundo. Bravo. Bravo por todos ellos. Bravo por Colombia.   

   Quien también debe estar que baila en una pata es ese bárbaro de Uribe Vélez. Como dicen en su tierra, resultó tremendo berraco. Con esa cara de sacristán y con esa vocecita de quien canta en el coro de la iglesia, resultó un carajo resuelto a todo por cumplir la promesa que hizo al llegar a la presidencia: acabar con la insurgencia que mancó el destino de Colombia. Ni gritos de lobbys pagados, ni prensas ‘liberales’ acusándolo desesperadamente de esto y aquello, ni narco diputados o Piedades impías, ni presidentes que convierten sus territorios en aliviaderos de estos malandros ha valido de nada. Únicamente les queda la pataleta destemplada, las caritas de arrechitos, las denuncias vacías e inútiles. Cercano está el día cuando los colombianos se sientan seguros y libres de estos grupos terroristas. Y ese será un gran día. 

Julio César.

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Thu, 03 Jul 2008 02:52:49 +0100
¡VAYA FORZA…! http://elultimo.nireblog.com/post/2008/07/02/vaya-forza%e2%80%a6 http://elultimo.nireblog.com/post/2008/07/02/vaya-forza%e2%80%a6 vaya-estampa.jpg

   -Panita, se me acalambró la rodilla, ¿no puedes agacharte y masajeármela? 

Julio César.

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Wed, 02 Jul 2008 01:48:26 +0100
SEXO DEL DURO Y SUCIO http://elultimo.nireblog.com/post/2008/07/02/sexo-del-duro-y-sucio http://elultimo.nireblog.com/post/2008/07/02/sexo-del-duro-y-sucio    Continúa esta historia de sadismo, violencia sexual, masoquismo y sometimiento. Como ya dije antes, es dura pero buena. Si no te atraen estos temas no sigas leyendo. Aún así, felicito al autor, me encantó: CAPRICORNIO 1965. Disfrútenla, a pesar de ser algo lenta:

      EL SUEGRO… (3) 

cosita-rica.jpg

   Todo en él le gustaba, hasta el calzoncillo…

   Félix, en su vida militar ha tenido oportunidad de hacer una considerable fortuna no siempre de forma legal, para darle a Karina una vida desahogada, esta a punto de retirarse y debe cubrir lo que será su vida futura. Por eso cuenta con chofer. Como esa noche tenía planeado someter a Pablo a sus deseos, había llevado al chofer que terminaría cargando con el carro del joven. En sus planes no cuadraba que se quedara allí y alguien se preguntará dónde estaba Pablo. Así que baja a darle las instrucciones para que lleve su auto a casa, después vuelve por Pablo. Juan y Marcos aún permanecen inconscientes y su futuro yerno está casi sin sentido.  

   -Pablo, Pablo, oye… te voy a llevar a tu departamento, dame las llaves de tu carro. -le dice Félix.- ¿Dónde están?  

   -En… en mi pantalón, la bolsa. -responde aún sin abrir los ojos.  

   Félix disfruta el meter la mano en las bolsas del ajustado jeans de Pablo, con lentitud, sólo para comprobar que los músculos del joven tienen la dureza perfecta.  

   -En la bolsa de adelante. -dice Pablo al sentir como la gran mano de Félix estaba explorando una de sus bolsas traseras, sintiendo la dureza de sus nalgas.  

   -Perdón. -dice fingiendo una pena que no siente.- Aquí están. -gruñe mientras saca las llaves, no sin antes haber tocado ligeramente el grueso y largo miembro de Pablo, que aún permanecía duro por la cogida con la chica.  

   El hombre apoya el brazo de Pablo en su hombro, además de tomarlo por la cintura par ayudarlo a caminar junto con él hasta el auto. Pablo siente que cada vez todo gira más rápido, aunque en él el efecto del anestésico no fue tan fulminante como en sus amigos. Llegan hasta donde esté estacionado el auto.  

   -Es mejor que vayas en el asiento trasero, así podrás recostarte mientras llegamos. -le sugiere Félix, mientras abre la portezuela trasera, para que Pablo pueda recostarse a lo largo del asiento, aunque de todos modos tomando en cuenta la altura del musculoso joven será difícil que vaya cómodo. Aprovecha para tocarle los muslos mientras lo ayuda a subir las piernas al asiento, tratando de ayudar sin que Pablo note la dura verga que abulta escandalosa y que ya ha manchado su pantalón, aunque por ser de color oscuro se nota menos.  

   El camino hacía el departamento de Pablo es corto, pero a Félix le parece largo el tiempo que tarda en llegar al lugar del desflore anal de su yerno. No puede dejar de imaginarlo caído de panza en una cama, mientras él le clava duramente su güevo. Al llegar, Pablo esta ya casi dormido. El trayecto en el auto lo ha rendido más. Su camisa se ha desabrochado algunos botones por lo que Félix tiene la vista directa hacía los oscuros pezones que sobresalen en esas montañas musculosas de un atractivo pecho varonil. Para Pablo la presión de las manos de Félix sobre su cintura o su pecho, fingiendo ayudarlo a mantenerse en pie pasaban desapercibidas. Félix ayuda a Pablo a entrar a su piso y lo lleva hasta la recamara.  

   -Creo que te haría bien un baño antes de dormir. -le propone mientras lo ayuda a recostarse. Pablo apenas puede escucharlo, el sueño es cada vez mas intenso.- Te preparare la tina de baño.  

   El ruin sujeto entra al cuarto de baño y empieza a llenar de agua la tina, se imagina como se verá el reflejo del agua en esas curvaturas de músculos de su yerno. Desea verlo desnudo, no imaginar como es, sino verlo. Tocarlo, recorriendo cada centímetro de su cuerpo increíble, saborearlo detenidamente con su lengua ávida. Después de llenar la tina de baño y prepararla, regresa a la recamara en donde Pablo ya está prácticamente dormido. Félix empieza a quietarle la camisa, termina de desabrocharle los botones que aun faltaban, para abrirle de golpe la fina prenda, dejando expuesto el perfecto tórax de Pablo, duro, firme prominente, con los pezones café oscuro, de forma perfecta y apetecibles, como invitando a ser succionados, chupados, lamidos, -podría pasar horas chupándolos- piensa Félix mientras sigue quitándole la camisa.  

   -Hummm… -Pablo apenas responde con algunos gemidos, sin oponerse, aunque se da cuenta; no entiende lo que Félix planea hacer.  

   -Te ayudaré a quitarte el pantalón. -le dice mientras le desabrocha el cinto y el botón del ajustado jeans, empieza a desabrocharlo, prenda que a duras penas puede contener la dura carne masculina y sexual de Pablo, el enorme paquete amenazaba con romper el pantalón en cualquier momento, igual que la verga de Félix que está babeando por el jugoso banquete que le espera. Le costaba no caer sobre él, metiéndole la lengua en la boca, pellizcándole los erectos pezones, apretándole la tranca.  

   Las manos de Félix, lentamente, recreándose en el momento tan esperado, comienzan a bajar el jeans por los fuertes muslos, para después tomarlo de las orillas de las piernas e irlo estirando. Poco a poco las musculosas piernas de joven van quedando ante la lascivia vista del sátiro, quien casi se muerde los labios para no arrojarse y sobar esas piernas, recorriéndolas, besándolas, lamiéndolas. Esas piernas eran un ejemplo de perfección muscular.  

   Pablo queda recostado sobre la cama, usando solamente unas truzas de color blanco, de algodón, pequeñas, que se ajustan perfectamente a la anatomía de sus nalgas y su entrepierna. Es fácil adivinar lo que hay debajo de ellas, la rosada cabeza de la verga de Pablo, se alcanza a ver por debajo de la delgada tela. Sus musculosas piernas están ligeramente separadas así como sus musculosos brazos descansan a los lados de su cuerpo. Félix lo observa algunos instantes, admirándolo, lo sabía apuesto pero jamás imaginó plenamente que tendría a ese rico ejemplar en sus manos. Ahora lo hace girar, lentamente, para no alarmarlo. Con suavidad lo coloca boca abajo. Todo queda a su vista, la perfecta espalda, estrecha en su unión con la cintura y las prominentes nalgas, que apenas alcanzan a ser cubiertas por le ropa interior, algo hundida entre ellas, invitando a ser tocada, los brazos fuertes firmes descansan abiertos.  

   -Hummm… -los gemidos de Pablo, tratando de volverse boca arriba en la cama, hacen que Félix presione en los duros hombres del joven para que no se mueva de posición después de eso. El hombre se quita la corbata; aunque sabe que Pablo no se encuentra en sus cinco sentidos, probablemente le de algo de pelar poder someterlo y hacerlo suyo, así que debía actuar antes.   

   La fina corbata de seda es lo suficientemente resistente, así que Félix, sin mover bruscamente a Pablo, empieza a atarle fuertemente las manos a la espalda, tratando de hacerlo lo más rápido posible pero sin que el futuro yerno note lo que está sucediendo. Sabe que de eso depende el éxito de lo que tiene planeado, de lo que lo ha movido en estos días desde que conoció a Pablo. Los músculos de la parte posterior de los brazos de Pablo se marcan más cuando Félix ata las manos a la espalda asegurándose de que queden firmes, sin que pueda romper las ataduras fácilmente.  

    -Listo, ahora… -lentamente pone sus manos sobre las duras nalgas de Pablo, sintiéndolas sin que el joven se de cuenta real d de lo que está haciendo. Las manos sin moverse sólo quedan posadas sobre las duras nalgas; quietas, aún por encima de la tela de la truza que cubre el sensacional trasero siente el calor de ese culo, la firmeza.  

   -Hummm… -Pablo siente que algo no anda bien, ningún hombre lo había tocado antes ahí. Entre su pesado sueño, trata de responder, de volver a la conciencia.- Félix… ¿Qué…?  

   -¡Shhhhhh! -Félix le ordena callar con ese sonido mientras sus manos siguen tocándole las turgentes y redondas nalgas, esta vez moviéndolas en forma circular, recorriéndole todo su gran trasero.- Ahhh… muchacho…  

   -¿Qué...? ¿Qué pasa, Félix? -pregunta asustado Pablo, tratando de recuperar la conciencia al sentir como las grandes manos de Félix están recorriéndole el trasero una y otra vez, clavándole los dedos en las carnes.  

   -Quédate quieto. –le contesta en un tono imperativo.  

   -No, no, ¿qué haces? -el sueño y la borrachera comienzan a evaporarse rápidamente. Trata de mover los brazos pero la fuerte ligadura le impide hacerlo.- ¿Por qué me ataste?  

   -Jejeje, ¿no lo comprendes? –y esos dedos pellizcan la cálida piel.  

   -Suéltame, ya fue suficiente para ser broma, Félix.  

   -No es una broma, querido yerno, dentro de poco será una realidad.  

   -¡Nooo! Suéltame, Félix, yo no, aggg... –Pablo, con un brusco movimiento, gira su musculoso cuerpo, para evitar que sus nalgas sigan al alcance de Félix, forcejeando aun sin poder desatar sus manos.- Félix, por favor, esto debe ser una broma, suéltame y nadie sabrá nada.  

   Félix se pone de pie y queda frente a Pablo, que está jadeando, tratando de romper la atadura que le impide usar sus manos, dándose cuanta que esta casi desnudo. Realimente se ve soberbio sobre esa cama, piensa el otro.  

   -No es una broma, Pablo, siempre tengo lo que quiero y tus nalgas me gustan; van a ser mías. Esta noche vas a convertirte en mi perrita caliente.  

   -¡¡¡¿Cómo?!!! ¿Tú me desnudaste? Suéltame en este momento, Félix, o esta vaina va a terminar muy mal. Si Karina sabe esto, le causarás un gran dolor y vergüenza, jamás te lo perdonará. –le ruge entre inquieto y furioso.

   -¿Yo le causaré dolor? Más bien tú. ¿Que diría si sabe que su esposo ha sido cogido por su padre, a quien le ofreció caliente su culito no virgen?  

   -¡Hijo de puta! Desátame, suéltame, termina con esta estúpida broma de una vez.  

   -No es una broma, eres tú el estúpido que así lo cree. Esto es bien real, mira como me tienes, cabrón. -le dice mientras se saca el duro miembro que esta escurriendo líquido seminal que cae hasta el piso, manchándole el pantalón a Félix. Es una tranca gruesa, larga, nervuda, casi oscura de sangre y deseos.-Desde que llegaste al cuartel, desee poder hacer esto, cabrón, someterte, tener mi verga entre tus nalgas, llenarte el culo de mi leche, hacerte mío. Cabalgarte y hacerte gemir con mi güevo en tus entrañas. Y esta noche serás lo haré, serás mi puta, Pablo. Todo lo que no pude hacer contigo en el cuartel, lo haré hoy y aquí, ¡jejeejeje!  

   -¡No te atreverás, Félix! Suéltame, maldita sea.  

   -¡Jejejeje! -Félix comienza a acercarse lentamente hasta donde Pablo está aún tratando de liberar sus manos, su verga se bambolea, erecta.  

   -¡Noooooo! Déjame, Félix, déjame, ¡nooooooo! -los gritos de desesperación de Pablo se vuelven más intensos, sabe que Félix está decidido a violarlo, a penetrarlo aún en contra de su voluntad, de hacerlo suyo sin importarle que eso destruya la vida de Karina, quien jamás se imaginó que su padre pudiera hacer cosas tan desagradables.  

   Aprovechando que tiene las piernas libres, cuando Félix se acerca a él, Pablo le lanza una fuerte patada tratando de faulearlo con un directo a las bolas, pero por su precaria situación alcanza a darle únicamente en el estomago, logrando hacerlo perder el equilibro y caer. Esos breves instantes cuando Félix cae al suelo, son determinantes, aún con las manos atadas a la espalda, se levanta de la cama, y en ropa interior trata de correr, para salir del departamento, pero la puerta de la recamara esta cerrada con llave. Félix previno todo eso, así que por más esfuerzos que hace no puede abrirla para poder salir. Con mayor desesperación, Pablo, ve como Félix va reponiéndose del fuerte golpe, y empieza a incorporarse. Teniendo aún la mano en el abdomen, mira fijamente a Pablo, quien lo ve con una mirada de terror desde la puerta de la recamara.   

   Pablo repara en que la puerta del cuarto de baño está abierta, y ve eso como la salvación, si logra encerrarse en el baño. Tendrá tiempo suficiente para poder desatarse. Su pensamiento y sus acciones se unifican y corre rápidamente hacia el cuarto de baño. Entra y cierra la puerta, mientras alcanza a ver que Félix va tras él. Rápidamente Pablo se da la vuelta y trata de ponerle el seguro a la puerta del cuarto de baño, mientras empuja su cuerpo contra ella. Es difícil teniendo las manos atadas actuar con rapidez para el asustado Pablo, la borrachera ha desaparecido por completo, su resistencia física y el susto ha terminado por completo con la borrachera. Ahora era más importante para Pablo poner a salvo su trasero que segur dormido.  

   Félix llega rápidamente al otro lado de la puerta. Las manos de Pablo torpemente por la presión tratan de poner el seguro pero cuando toma la perilla entre sus manos, del otro lado Félix empuja la puerta haciendo que suelte la perilla, por tratar de detener la puerta y evitar que el sátiro entre en el cuarto de baño. Al primer empujón, aunque fuerte, Pablo pudo evitar que la puerta se abriera aunque de todos modos esta teniendo dificultad para mantenerla cerrada. Félix, aunque es mayor, es un hombre fuerte aún, bastante fuerte, un buen contrincante para Pablo. La desventaja es que Pablo está imposibilitado de usar sus manos libremente.   

   Los empujones de Félix en la puerta son cada vez más frecuentes y fuertes, puede tomar más impulso retirándose de la puerta y corriendo hacia ella para estrellarse, mientras para Pablo, es difícil poder ponerle el seguro ante tanto movimiento. Sólo atina a mantener su musculoso cuerpo para detener cada embate de Félix en la frágil puerta que ya casi cede. El sudor cubre ya todos los músculos del joven, sabe que debe detener al otro pero no tiene la fuerza necesaria para hacerlo en sus condiciones. Forcejea tratando de romper la ligadura, pero no es fácil. Félix es experto en hacer nudos, y la seda es difícil de desatar. El entrenamiento militar en ambos hombres los pone en igualdad de condiciones para la batalla, aunque la juventud de Pablo la ayuda, aunque las ataduras lo ponen en desventaja.  

   Félix toma el suficiente impulso para arrojarse contra la puerta, logrando que esta se abra, y haciendo que Pablo no pueda contener ese fuerte empujón que incluso hace que la puerta del cuarto de baño se desprenda de la parte superior. Pablo cae cuan largo es en el cuarto de baño, a un lado de la bañera que Félix tenia ya lista para tomar un baño. Trata de reincorporarse rápidamente, pero Félix cae encima de él, como hambriento depredador sobre su presa. Las musculosas piernas de Pablo, y el haber practicado defensa personal, le sirven para tratar de defenderse de su enloquecido suegro, que como furioso macho en celo, esta dispuesto a tomar a su "hembra" a costa de lo que sea.   

   En esta ocasión el golpe de Pablo no es tan eficaz en Félix, ya que sólo logra mantenerlo alejado, pero no tumbarlo ni darle un efectivo golpe. Las fuertes piernas de Pablo empujan con toda su fuerza tratando de aventar a Félix lo más lejos posible, pero el peso de Félix es superior a la fuerza de las piernas de Pablo, que en esa posición no pueden hacer mucho.  

   El forcejeo de ambo machos agitados uno por conseguir el culo que desea poseer, el otro por evitar ser poseído, ambos cuerpo grandes sólidos, se revuelven tratando de ganar la situación. Las condiciones para ambos no son iguales, el narcótico, la bebida y las ataduras en las manos de Pablo, lo colocan en una situación precaria, poniéndolo en una situación de "fácil" victima sexual, mientras Félix, sediento de una revancha, de una superioridad sobre el arrogante militar que nunca antes había logrado doblegar, no piensa dejar pasar esa gran oportunidad de poder doblegarlo, de someterlo sexualmente, con todas las implicaciones que eso traería para el rebelde y arrogante macho militar. 

   -Resístete… eso me gusta, perra. Esta noche conocerás el amor de tu hombre… -le gruñe, ronco, bajito, sabiendo que eso lo aterraría más.

CONTINUARÁ… (no es mío) 

Julio César.

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Wed, 02 Jul 2008 01:44:21 +0100
SEXO DEL DURO Y SUCIO http://elultimo.nireblog.com/post/2008/06/29/sexo-del-duro-y-sucio http://elultimo.nireblog.com/post/2008/06/29/sexo-del-duro-y-sucio    Continúa esta historia de sadismo, violencia sexual, masoquismo y sometimiento. Como ya dije antes, es dura pero buena. Si no te atraen estos temas no sigas leyendo. Aún así, felicito al autor, me encantó: CAPRICORNIO 1965. Disfrútenla, a pesar de ser algo lenta:

      EL SUEGRO… (2)

muchachote.jpg

   Se le antojaba… y no iba dejarlo escapar.  

   Félix sabe perfectamente que Pablo es definitivamente y completamente heterosexual; cien por ciento macho. Desde que supo que se había hecho novio de su hija, lo mandó investigar exhaustivamente y sabe que es alguien de conducta intachable, por eso estuvo tranquilo con el noviazgo. Durante esa semana, Pablo, Karina y Félix, comen o cenan juntos, charlan y conviven bastante antes de la boda. Justo el jueves, antes de la boda, Karina tiene que ir a Nueva York a recoger el vestido, y hacer algunas compras de última hora. Pablo no debe acompañarla ya que es de mala suerte que el novio vea el vestido de novia antes de la boda; y Félix, no es el mejor candidato para acompañarla a las compras que debe de hacer. Así que la joven  se ira el jueves y regresara el sábado por la mañana. Justo para el día del matrimonio. Carolina una de sus amigas ira con ella para ayudarla con lo que haga falta. Félix y Pablo las van a despedir al aeropuerto.  

   Después de ver despegar el avión, Pablo medita sobre qué hará, no tiene que ir a la base o la oficina, está de vacaciones esos días antes de la boda. Tampoco anda de uniforme, en el viaje al aeropuerto viste un jeans y una camisa negra. El ajustado jeans delimita mejor la anatomía de su culo, hundiéndose un poco entra las nalgas, y demarca mejor su gran paquete, que Félix ve detenidamente a cada oportunidad, caliente totalmente, afiebrado. La urgencia de dominarlo, de poseerlo, de hacerlo gritar mientras lo penetra, se hacia más imperiosa por momentos.  

   -Pablo, hijo- le dice afectuosamente- Te espero a cenar esta noche de todos modos, aunque Karina no esté. Será grata tu compañía.  

   -Ehhh… Félix, hoy yo...- Pablo titubea.  

   Esa noche, sabiendo que Karina no estará, sus dos mejores amigos, Juan y Marcos, le han preparado una despedida de soltero, algo que sospecha será salvaje. De los tres amigos es el primero que se casa y después de la boda, ya nada sería igual, ya no podrían salir a divertirse como antes, de hecho desde que Pablo se hizo novio de Karina, las salidas se hicieron menos frecuentes. Los amigos lo entendían, con pesar, por eso prepararon todo aquello.  

   -¿Sucede algo, Pablo?- le pregunta al verlo dudar  

   -Es que esta noche… tú sabes… Mis amigos pues... -titubea aún para contestar, tratando de que Félix comprenda sin que se moleste, sin que piense que le falta a Karina.- Mis amigos me han preparado una despedida de soltero.  

   -¿Despedida de soltero?, vaya vaya… -suelta una risita cómplice.- Con alguna chica, me imagino- comenta sin demostrar escándalo.  

   -Así es. Karina, sabe que esta noche iré con mis amigos.  

   -Pero no sabe que tendrán compañía ¿o si?  

   -Pues… no, no sé que hayan preparado ellos para esta noche, así que no podría asegurártelo.  

   -No te preocupes, sé perfectamente como son estas cosas. Karina no sabrá nada por mí. En fin, no quería cenar solo esta noche, pero veo que tendrá que ser así.  

   -Pues… si quieres podrías acompañarnos. –jadeó más por cortesía que por deseo de que los acompañe, lo invita, convencido de que Félix se negara a aceptar.  

   -¿No te incomoda que tu suegro este en tu despedida?- le pregunta  

   -Eh, bueno, no… No… no, claro que no- le responde titubeante.   

   Sabe que a sus amigos Juan y Marcos, no les agradará la idea de que asista, a pesar de que Félix es un hombre joven aun, apenas maduro a sus 45 años, en buenas condiciones físicas además. Quince años de diferencia con el que sería su suegro no eran muchos años, pensó Pablo, pero el hecho de que su suegro estuviera acompañándolos no era lo ideal en una despedida de soltero donde sabía que ‘habría sorpresa’.   

   Esa noche en el departamento de Marcos, el amigo de Pablo, éste, Juan y Félix, bebían animadamente, como solían hacerlo cuando sabían que no había compromisos o asuntos a atender al otro día. Juan había preparado una voluptuosa sorpresa femenina, que aguardaba al novio dentro de la recamara esperando el momento oportuno de salir. El vino y tequila estaban siendo consumidos rápidamente, a las pocas horas de haber iniciado la despedida de soltero, ya los tres jóvenes estaban lo suficientemente alegres, ruidosos y extraviados por el alcohol. Solo Félix, argumentando que estaba tomando medicinas y no podía tomar demasiado, estaba sobrio, pero eso sí, el desgraciado participaba de las bromas que le hacían a Pablo, como si fuese un invitado más y no el padre de la novia. Era quien contaba los mejores, más sucios y cachondos cuentos que los tenían un poco morcillones a todos. El hombre estaba borrando definitivamente su imagen autoritaria, la de ogro militar que tenía cuando estaba en el cuartel en la mente de Pablo. Juan y Marcos eran amigos de Pablo desde la infancia, aunque no militares, por eso no conocían a Félix sino hasta esa noche.  

   Esa noche Pablo vestía de manera informal, un jeans que marcaba perfectamente su gran paquete en la entrepierna, mas aún al estar sentado, cuando se levantaba por algún momento la vista perversa de Félix se posaba en ese par de grandes y duras nalgas que marcaban perfectamente la separación entre la espalda y el trasero, así como su unión con los torneados músculos. Ese jeans parecía una segunda piel sobre la musculatura de Pablo, quien ese día usaba una camisa de color negro que resaltaba su piel bronceada y sus ojos verdes en esa cara varonil. Los chistes de doble sentido, así como las fuertes bromas estaban en todo su apogeo, cuando Juan se levanta, y le dice a Pablo.  

   -Esta noche tenemos una sorpresa para ti. Está en la recamara y espero que no nos hagas quedar mal, cabrón- le dice de manera sarcástica.  

   -¿Sorpresa?- Pablo finge no saber de lo que se trata mientras se levanta caminando lentamente hacia la recamara, en donde lo espera la "sorpresa".  

   Antes de abrir la puerta se detiene al tomar la perilla entre sus manos y voltea para verse con los rostros rientes de sus amigos, y el de Félix, que contrario a lo que temía, se había comportado como si fuera un invitado mas, participando de todo.  

   -Va por ustedes, muchachos- les dice mientras abre y desaparece en la habitación. Solo se escucha cuando la puerta es cerrada con llave por dentro.  

   Félix, mientras tanto, sigue conviviendo con Juan y Marcos, que ya han bebido lo suficiente.  

   -Traeré más vino- les dice poniéndose de pie, finiéndose algo mareado también; los otros dos ya están lo suficientemente borrachos para aceptar ser atendido por el futuro suegro de su amigo, aún estando en el departamento de Marcos.  

   Si ellos hubieran sospechado la forma en la cual Félix ‘prepara’ las bebidas, no le hubieran permitido tocar las copas, pero no tenían forma de saberlo. Félix sirve cuatro copas, pero les agrega pentobarbital sódico a tres de ellas, que es un anestésico que se potencializa con el alcohol. Experto en el uso del anestésico, sabe cómo hacer la mezcla perfecta, así que en menos de 10 minutos Juan y Marcos ya han bebido la narcotizada bebida y el efecto empieza a hacerse evidente. No pueden mantener los ojos abiertos, cabeceando. Félix sonríe burlón, de pie entre ellos en el sofá. Eran unos atractivos carajos, lástima que no había tiempo, se dice metiendo una mano dentro del suéter de Marco, recorriéndole y apretándole una dura tetilla. Repara en los labios rojizos del balbuceante Juan, y con una mueca mete la mano dentro de su pantalón y recoge algo de la humedad que escurre de su verga de tanto mirar a su futuro yerno. Un dedo con eso va a esos labios, sonríe al untarlo, metiéndoselo. El adormilado joven lo medio sorbe. Estaban listos, se dice Félix comprobando que caen en un sueño profundo, ahí, en el sofá de la cómoda sala.  

   Félix sonríe de satisfacción mientras en la recamara aún se escuchan los gemido de la chica, los intensos gritos que hacen a hombre imaginarse el placer que esta sintiendo, mientras es penetrada por Pablo. Félix tiene un plan perfecto para poder satisfacer su sexualidad en el culo de su futuro yerno (imaginarlo lo hace temblar), es justo que Pablo tenga parte de la diversión, ya que después de esa noche todo sería distinto para el muchacho. Después de esta noche sólo sería una puta sumisa.  

   Pasan todavía sus buenos y largos minutos hasta que los ruidos cesan en la recamara, para después abrirse la puerta y salir la exuberante chica rubia de perfecto cuerpo y un trasero precioso con los muslos torneados marcándose mas por las zapatillas de tacón que usa. Sin decir una sola palabra camina por entre los dormidos amigos de Pablo y Félix y sale del departamento. Unos minutos después sale de la recamara Pablo, para encontrase con el cuadro de sus amigos profundamente dormidos. Se sorprende, él mismo está bastante bebido pero no tanto como para quedarse dormido.  

   -¿Qué paso?- pregunta extrañado de que tanto Juan como Marcos no hayan aguantado la bebida. Siempre habían festejado juntos y eso no era muy común.  

   -Creo que el vino les pegó más duro en esta ocasión. Toma aquí tengo tu copa lista- mientras la toma y se la da a Pablo en la mano, la tercera copa que ‘preparo’ con la mezcla del anestésico, para poder tener a Pablo en sus manos. O mejor dicho, para tener el perfecto trasero de su yerno en sus manos.  

   -Gracias- le responde Pablo mientras apura el contenido de la copa.- Creo que deberíamos irnos. Ya es tarde.   

   -Si, solo esperamos a que se te pase un poco la bebida, para que puedas manejar.  

   -Está bien.  

   Por más esfuerzos que Pablo hace ni Juan ni Marcos despiertan, apenas responden con quejidos sin dar señales de recuperar la conciencia. Él mismo comienza a sentirse más mareado y con sueño, pero no como para quedarse dormido como sus amigos.  

   -¿Te pasa algo?- le pregunta.  

   Félix sabiendo que el vino está haciendo el efecto deseado, el sólo ver esas nalgas y saber que están a punto de ser suyas, de que esa noche Pablo perderá su virginidad anal, de que lo enculará con dureza, lo hace tener una rápida y feroz erección que se disimula en sus holgados pantalones. Pablo tiene que sentarse para no caer al suelo, todo empieza a darle vueltas, escucha la voz de Félix a lo lejos.  

   -No, no me pasa nada. Es el vino.  

   -Toma esto. –Félix, aprovechándose de su estado, le da otra copa de vino que Pablo en su confusión bebe sin darse cuanta que eso no lo ayudará más que a caer en la inconsciencia.- Le diré a mi chofer que se lleve tu auto a mi casa y yo te llevare a tu departamento.  

   -Ssssi.- responde de manera autómata mientras termina de beber la copa de vino.  

   Félix sonríe al verlo así, sabe que es sólo cuestión de minutos para tenerlo en su cama, rasgándole los calzoncillos, metiéndole la lengua por el culo, saboreándolo, desflorándolo luego. Y lo haría con rudeza, para oírlo gemir y gritar. Sí, Pablo gritaría mucho, mientras se convertía en su perra.

CONTINUARÁ… (no es mío) 

Julio César.

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Sun, 29 Jun 2008 02:42:35 +0100
MUEVE ESE C… http://elultimo.nireblog.com/post/2008/06/29/mueve-ese-c%e2%80%a6 http://elultimo.nireblog.com/post/2008/06/29/mueve-ese-c%e2%80%a6 el-deporte-es-sexy.jpg

   Te lo juro, es casi excitante…   

   Siempre que lo digo me gano sonrisitas burlonas que intentan pasar por discretas, enigmáticas o ingeniosas (¡se creen tan listos y originales!): me gusta montar a bicicleta. No sé qué piensan. Pero de verdad me gusta montar en mi bicicleta, es grande y de varias velocidades, vieja y clásica, dura y resistente (me he dado como mil matadas con ella, e incluso choqué de frente con un carro, afortunadamente no pasó nada más que del susto de volar contra el capote). Cuando subo a ella mirando la carretera frente a mí, me invade una sensación de placidez, de paz. Siento como la adrenalina y la sangre bombean. Comienzo a pedalear y recorrer los metros, olvidando todo problema. Me esfuerzo, subo y bajo, imprimo velocidad, venzo la resistencia, la distancia. Jadeo, sudo, mi corazón palpita con furia. Todo el que gusta de un deporte, nota lo mismo: me siento vivo. Por eso me gusta la bicicleta. Claro, no me visto con toda la indumentaria, me da algo de güergüencha. Aunque me encanta ver a otros en ella… por cuestiones deportivas, obvio.   

   Vivimos tiempos extraños donde ya la obesidad, adulta e infantil, se convierte en un grave problema. Ya es como una tendencia, la gente admira, desea y quiere ser como los flacos, pero engorda de forma escandalosa, entre angustias y sufrimientos. Papadas, brazos flácidos, panzas que cuelgan, muslos que bailan aunque se esté detenido, son cosas que quitan el sueño y la paz. Y se ve feo, estemos claro. Está bien que hay personas anchas de rostro o espaldas, robustas, pero una cosa es eso y otra tener los ojitos achinados y las mejillas como buldog. Pero no es eso lo que tengo en mente cuando subo a mi bicicleta, ni siquiera la gente que está a tu lado y jadea como si respirar le costara, ni la leve capita de sudor que cubre al que hala una silla para sentarte frente a mí, o la celulitis que se asoma por las mangas de las camisas. Todo eso que puede tomarse como rasgos… pocos atractivos, pero yo lo veo como algo más serio: un trastorno de salud. Ese es el punto: vivimos en un mundo donde se come grasa como si de azúcar se tratara (que también jode), con litros y litros de colesterol (una bolsa de chicharrón totalmente transparente y casi goteante asegura sabor extra). Tomamos caña y comemos sin movernos, totalmente sentados, como cerdos echados que engordan. Vasos y arterias van tapándose, llenándose de grasa y nada hacemos. Como nada sentimos pensamos que todo está bien, hasta que el carajazo en el pecho nos despierta a la realidad. A muchos no se nos enseñó a practicar deporte como hobit. Y bolas criollas, cartas, ajedrez y peleas de gallo no son deportes, créame.   

   Cuando la sangre corre con fuerza, y lo hace así con cierta regularidad, las venas se aligeran; velocidad y calor ayudan a dilatarlas, abriéndolas. Cuando el corazón palpita con fuerza, los ventrículos y vasos que llegan y salen de él, se ejercitan, se tonifican, los calibres parecen lubricarse. Que el cuerpo se cubra de ese sudor copioso y caliente es sano, se está desintoxicando, estamos eliminando productos de desecho, pero lo mejor es que los poros se abren, respiran, la piel elimina esas impurezas que a veces quedan en ella produciendo una capa cenizosa, sebo y puntos negros, o hasta cierto mal olor. Por otro lado se eliminan esas leves capitas de grasa en los músculos, y estos se fortalecen y endurecen. Claro, se dirá que quien trabaja duro hace ejercicios, pero al parecer no es igual. Se puede caminar todo el día en un trabajo y esto no logra quemar calorías. Al parecer tiene algo que ver con el estrés. Eso no está presente cuando te dedicas a una actividad física (incluso el sexo es más eficiente); el caso es que hay que trazarse este tipo de rutinas. Ejercitarse con cierta frecuencia. Vivimos como agotados y no sólo por el trabajo; a veces con tan solo ir a él, en medio del tráfico, o pensar en los problemas cotidianos (carencia de dinero suficiente) nos deja como mamados. Esta sensación hay que vencerla, hay que robarle fuerzas a la desgana. Me he inscrito en no sé cuantos gimnasios (un día les hablaré de eso), pero me cansa. Soy flojo para ir a tal hora. En cambio en mi bicicleta me olvido de todo. Sólo miro frente a mí un grato momento.   

   Amigos, mientras el reloj avanza con su implacable tic tac, muchas dolencias ocultas van juntándose para echarnos una broma. La salud es una de las peores. Se sabe que el alcohol (Dios, que terrible, ¿por qué nos hace eso si lo amamos?) ataca el hígado, las grasas van también al hígado y las arterias, los fármacos roban la claridad mental y te encadenan a una sugestión muchas veces enfermiza. Se sabe que la actividad mental ahuyenta las dolencias síquicas como el parkinson y el alzheimer, pero también una oxigenación más efectiva del cerebro ayuda a evitarlos y los ejercicios entran en esto. Los especialistas han trazado líneas entre el exceso de testosterona o estrógenos y la aparición de males como el cáncer de ovarios y mamas, o próstata, y una técnica que se estudia, y aconseja, es el ejercicio para eliminar la demasía de tales restos hormonales. De hecho, uno de los tratamientos contra el mal de la próstata es un inhibidor hormonal de la testosterona.   

   Así que a ejercitar, no como un demente, o como una obligación, sino practicando algo que sea grato, desde caminar a bailar, a trotar a correr en bicicleta. Lo importante es terminar con ese peligroso sedentarismo. Miren a su alrededor, ahora parece haber un gimnasio en todas partes (cosas como la gordura me parece que es mejor tratarla con buena alimentación y ejercicios, nada de pastillas raras o cirugías más extrañas todavía); busquen aquel que esté cerca, seguramente habrá algo que les agrade. Tengo un amigo que va y únicamente practica boxeo, eso creo que lo excita. A mis amigas las enloquece la bailoterapia (creo que por los entrenadores). A mí el sauna y los masajes me gustan mucho… por muchos y buenos motivos. Aunque no se vaya  siempre, es bueno hacerlo de tarde en tarde.   

   Ahora algo que me contaron una vez. Terminada una carrera, la reportera entrevista al ganador, un tipo que jadea con su bicicleta al hombro. ¿Qué fue lo más excitante de la carrera?, le pregunta ella. Él le responde: el asiento de la bicicleta mientras subía las cuestas… 

Julio César.

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Sun, 29 Jun 2008 02:32:15 +0100
FORZA, FORZA… http://elultimo.nireblog.com/post/2008/06/29/forza-forza%e2%80%a6 http://elultimo.nireblog.com/post/2008/06/29/forza-forza%e2%80%a6 desafio.jpg

   Desafió a los panas: si me la quitan, hago lo que quieran. Era un tipo grande, pero ¿no te animarías? 

Julio César.

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Sun, 29 Jun 2008 02:26:54 +0100
HACER UN HOMERO SIMPSON http://elultimo.nireblog.com/post/2008/06/29/hacer-un-homero-simpson http://elultimo.nireblog.com/post/2008/06/29/hacer-un-homero-simpson amor-de-locos.jpg

   Sí, gente como uno…   

   Hace tiempo, en un capítulo de mis queridos Simpson, presencié uno de los momentos más hilarantes de dicha historia. A Lisa le había salido una competidora en la escuela, una niña sifrina que decía “cómo crees”, que la hizo sufrir. Pero lo realmente increíble de ese episodio fue la actitud de Homero, quien se involucró en una de sus ideas más desacertadas, locas e irresponsable: iba a hacerse rico recogiendo y vendiendo manteca usada. Grasa de cocina. En un momento gastó más dinero del que iba a ganar friendo unas tocinetas. Lisa, incrédula ante tantas tonterías, le pregunto: ¿Te harás rico vendiendo grasa? Y él, con un airecillo de quien responde a una gran bobería, replico: “No, llevaré gastos inteligentes, ahorraré y haré buenas inversiones”. Lo dijo como si la locura fuera esa, no su plan. Yo me reí largo rato ante tanta inconsecuencia. Pero esa forma disparatada de pensar la manifiestan demasiadas personas. Por un lado es bueno, porque incentiva la aparición de mercadillos que uno ni imaginaba. Hay quienes alquilan sillas frente a colas largas donde la gente espera para hacer trámites. A su manera, son útiles.   

   En buena medida esa manera irresponsable de pensar es un mal generalizado de nuestros tiempos. Los Simpson no hacen más que colocar un enorme reflector sobre el problema (enorme como debe ser Homero en carne y hueso). Creo que por eso me gustan tanto, motivo por el que otros los detestan. Desde que aparecieron hace tantos años, los defendí diciendo que los Simpson eran gente como uno (siempre me replicaban: serán como tú). Pero el que resulte grotesco, o desagradable, no lo hace menos real (el problema de la inconsecuencia, no los Simpson). Ni va a desaparecer. Y me temo que por sí mismo tampoco se va a corregir. Por experiencia se sabe que todo camino fácil es el que se toma, así el resultado no sea el deseado, pero termina aceptándose como a todo, aún a una mala suegra. ¿Cuántas personas no arrojan la basura por la ventanilla del auto ya como algo automático, sin detenerse a pensar en ello? La maña comenzó con la prisa: no había donde botarlo y se arrojaba, sintiéndose cierta culpa. La costumbre acabó con eso. Ahora el gran basurero que terminan siendo tantas ciudades (en Venezuela) es cotidiano, por lo tanto no merecedor de una segunda mirada o análisis. Uno se acostumbra como a ver un perro en una esquina o una mata secándose.   

   Ah, carrizo, ya divago y me aparto de lo que deseaba hablar. Es  lo que digo, se desvía uno del camino que deseaba seguir cada vez. Actualmente Venezuela Ecuador y Bolivia sufren de un mal endémico de nuestra región: olvidándose todo plan previo de trabajo, un grupo alzado con el poder cree que sólo ellos saben, sólo ellos pueden disponer de los recursos y de la manera de utilizarlos, como si el resto de la población no contara o no mereciera ser oída. Lo más preocupante es el delirio con el que parten, cada nuevo gobierno cree que es el más mejor, el bueno, que la historia y los cambios comienzan ahí, que el pasado debe ser sepultado, y por lo tanto todo plan o estrategia para enfrentar los problemas, olvidado. Cuando se analiza a fondo, encontramos que es la vieja maña de comenzar siempre de nuevo, una y otra vez, inconsecuentes, como malditos por algún designio que no nos permite prosperar. Nunca he entiendo a cabalidad por qué continuamos perpetuando tal estado de cosas.   

   En Venezuela las tendencias a combatir son claras, no sé realmente si puede extrapolarse a otras realidades, pero aquí voy. La gente adulta, padres, representantes y ciudadanos comunes debemos hacer un esfuerzo para enderezar el entuerto que años de práctica viciada han ido creando como patrón o modelo de vida. En la escuela, desde los seis años, y desde el llamado primer año (o grado como era antes) hasta la salida misma del bachillerato, a los muchachos debe decírsele que los problemas de la vida diaria no pueden resolverse con milagrería, golpes de suerte o con brujas. Que se puede pedir ayuda al Cielo, pero moviéndose para resolver. Que los problemas no desaparecen solos, que hay que enfrentarlos y combatirlos. Debe inculcárseles una visión clara para que aprendan a asociar causas con efectos: sexo sin seguridad puede terminar en embarazos no deseados o en enfermedades. Diciéndolo claro, los niños vienen del sexo, el SIDA también; sin disfrazarlo tanto, este es un punto donde debemos enfrentar tajantemente las tendencias sociales o la vaina empeorará, por lo tanto hay que llamar al pan, pan y al vino, vino. Cuando los muchachos ya tienen cierta edad, cuando las hormonas halan en todas direcciones y ‘sabe’ que eso, el sexo, puede ser divertido, rico y satisfactorio, es difícil intentar cosa quiméricas como que abracen el celibato (ja ja ja), o ‘piensen’ en ese momento en los riesgos, pero sí que entiendan que si un muchacho se mete con una chica, o esta ‘quiere’ demasiado al novio, y caen en una cama,  puede haber consecuencias.   

   No quiero meterme en cuestiones morales o éticas, cuando hay problemas reales e inmediatos, prácticas como dicen, esos esoterismos me parece que deben ser tratados únicamente en púlpitos y cátedras, la obligación inmediata es contener estos males: adolescentes embarazadas, peligros de abortos ilegales, paternidad irresponsable, aumento del círculo de la miseria, marginalidad y carga social pasiva, o enfermedades. Si no podemos impedir que un joven y una muchacha vayan a divertirse (o en las variadas combinaciones), por lo menos que tengan conciencia de enfermedades como el SIDA que consume y destruye, que vean y escuchen a sus víctimas; que en la casa donde no hay baño, comida o medicinas, eso puede empeorar con otro y otro y otro muchachito. Si van a tirar, como decimos por aquí, que se lleven un condón, carrizo. Que medio piensen que el sexo puede ser divertido y satisfactorio… pero más cuando no hay consecuencias con las cuales cargar toda la vida (o recostándoselas a otros). Hay que enseñarles a asociar una cosa con otra, sexo indiscriminado (sí, como si fuera tan fácil) con mayores probabilidades de problemas más tarde. Debe explicársele, día a día, que quien no se prepara para aprender un oficio termina trabajando en lo que sea, así no gane bien o le toque vivir en un lugar inundo, sin nada de lo que un día soñó o creyó merecer. Que entiendan que si toman caña y conducen puede haber un accidente, y que ello no es un castigo del Cielo ni mala suerte, que hubo una relación entre una cosa y otra. Y hay que hacerlo, porque muchos jóvenes (incluso gente más vieja) no es capaz de entender dicha correlación.   

   Hay que terminar con ese pensamiento irresponsable, superficial y algo estúpido que nos hace creer que todo saldrá bien al final, sin que medie ningún esfuerzo propio. Desde los seis años, en cada casa y escuela, en cada ciudades y campos, y hasta que abandonen el bachillerato, se le debe explicar todo esto a los muchachos. Que entiendan que no hay una máquina mágica para hacer plata (excepto las del gobierno), que no existe algo como el negocito rápido y fácil (asaltantes, traficantes, criminales y asesinos terminan pagándolo, de una forma u otra, llevándose a la familia en los cachos muchas veces, la violencia tiene sus propias reglas), que para el futuro hay que prepararse o se terminará lamentándolo. Que quien no se prepara para encararlo puede terminar amargado cargando cajas en una fábrica, quejándose de su suerte o del italiano maldito que no paga, o envidiando al que puede viajar, comprar un carro o comer en un restorán, creyendo que la vida fue injusta con él o ella y que los demás son unos desgraciados (ah, este grupo, caldo de cultivo siempre para seguir a los revolucionarios, siempre arrechos con todos los demás. ¡Envidiosos!). Con todo esto no quiero decir que las oraciones no sirvan (como canta y defiende Vico C, bonito tema), o no se pueda encender una velita… pero como expresan por ahí: Dios dijo, ayúdate que yo te ayudaré… 

Julio César.

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Sun, 29 Jun 2008 02:22:59 +0100
VAMOS A JUGAR http://elultimo.nireblog.com/post/2008/06/29/vamos-a-jugar http://elultimo.nireblog.com/post/2008/06/29/vamos-a-jugar una-imagen-vale-mas.jpg

Julio César.

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Sun, 29 Jun 2008 02:18:54 +0100
PASEANDO LA PINTA http://elultimo.nireblog.com/post/2008/06/26/paseando-la-pinta http://elultimo.nireblog.com/post/2008/06/26/paseando-la-pinta damelo-papi.JPG

   Era un carajo orgulloso de su estampa… ¡y qué estampa!   

   Sin importar lo que dijeran, a inspector Gerardo Muñoz, comisario de policía, le encantaba usar sus tangas en el resort. Su mujer se molestaba, igual sus muchachos, pero nadie más ponía objeciones. No era raro que las cabezas de chicas y chicos se volvieran al pasar él, altivo, fornido, escasamente vestido y con el saltito alegre de toda su… estampa. Al entrar en las tibias aguas de la piscina, donde pasaba horas, las orillas se llenaban de aparentemente distraídos muchachos, aunque todos tenían clavadas sus miradas… donde deseaban enterrar el rostro, buceando con ansiedad. Muchos, temblando, imaginaban que la telita debía ser suave, muy a propósito para pasar la mano, una y otra vez, antes de meter los dedos, o darle la vuelta y usar la boca… para decirle que lo admiraban por su enorme, altiva, cálida y dura… personalidad. Que por alguna razón extraña, todos imaginaban que debía ser rojita. También, por alguna razón, las bocas se les hacían agua. Sí, mirarlo era un placer… parecía un tipo muy agradable. No te molestaría verlo así, ¿verdad? 

Julio César.

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Thu, 26 Jun 2008 04:02:29 +0100
SEXO DEL DURO Y SUCIO http://elultimo.nireblog.com/post/2008/06/26/sexo-del-duro-y-sucio http://elultimo.nireblog.com/post/2008/06/26/sexo-del-duro-y-sucio    Como todo hombre, me gusta lo erótico y lo pornográfico, digan lo que digan. He tenido aventurillas con mujeres que no entendían por qué compraba revistas o películas del género. Aunque nunca las creí muy sinceras. Sé, de buenas fuentes, que las mujeres también disfrutan ciertos relatos, o escenas. Con la red, la Web, es posible encontrar páginas con historias increíbles, de la cuales, en años pasado, fui tomando algunos cuentos, los que más me gustaron. En ese entonces no tenía en mente nada de todo esto del blog, por lo que no guardé muchos datos. Pero en este espacio quiero dar a conocer algunos de esos cuentos, los más curiosos y… buenos. Quien los reconozca que se manifieste y aporte datos.  

   Este relato cae dentro de una categoría dura, casi extraña. Su protagonista es un ser cruel, maligno, maldito y sádico. Una mente tan tortuosa como enferma… y excitante. De verdad que no me gustaría creer que algo así puede pasar, o pasarle a uno (no imagino cómo), pero fantasear sobre ello está bien. Lo digo en serio, esta historia es totalmente prohibida para menores de edad, ni para personas que les disguste, ofenda o lastime leer sobre… violaciones, sadomasoquismo, bondagge. Y en esta hay mucho de todo esto. Si no te gusta, no sigas leyendo. Por otro lado, el autor, de quien sólo tengo está denominación: CAPRICORNIO1965, se explaya en descripciones y consideraciones que tal vez aburran un poco, pero como lo puso lo transcribo. Es bueno. Disfrútenlo:

……  

   Félix Santos, el rudo mayor del ejército, se alegra cuando sabe que el arrogante sargento Pablo Arenas es novio y futuro marido de su hija; pensaba cobrar las viejas rencillas entre ambos, y de una sola forma: tomar posesión del musculoso y joven cuerpo de aquel macho que iba a transformarse en su hijo político, convirtiéndolo en su puta… 

      EL SUEGRO

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   Era de los que cobraban…  

   El sargento Pablo Arenas, piloto militar de profesión, 30 años de edad, deportista por placer, es un hombre atractivo y viril de cuerpo sólido y musculosamente armónico. Es un moreno de facciones afiladas, ojos verdes, cejas pobladas y pestañas gruesas, dándole una apariencia sumamente varonil. Su mirada penetrante, escrutadora, parece descifrarlo todo con una sola mirada. La nariz recta, con unos labios gruesos, sin ser toscos, daban a su boca la forma perfecta, entre los rojos labios la dentadura era perfecta y blanca. Pablo conquistaba a todo el mundo con solo sonreír, con es timbre de voz tan varonil y agradable que lo hacía ser unos de los abogados militares más solicitados y mejor pagados del estado. Su cuello grueso, definido y largo, da paso a un tórax desarrollado por el ejercicio que se había acostumbrado a practicar desde su adolescencia.   

   Su musculoso pecho, así como los paquetes musculares en su abdomen y vientre, sin grasa en su estrecha cintura, una espalda ancha a la altura de los hombros y estrecha acercándose a la cintura, para después dar paso a esas dos nalgas grandes, de perfecto tamaño y curvatura, el trasero mas perfecto que había sido fantasía erótica de muchas mujeres, y hombres también, lo hacían llamativo. Las piernas de músculos largos y tonificados, con muy poco vello delgado y corto, su miembro de buen tamaño, alcanzando los 23 cm. cuando estaba erecto y casi los 5 cm. de ancho, y sus dos bolas en una amplia bolsa escrotal que las mantenía suspendidas a cierta distancia de su perineo lo hacían ser muy deseado también. Alto casi 1.95 m 95 Kg., de sólidos músculos, era todo un caramelito.   

   Debido a su profesión, Pablo acostumbraba usar ropa militar aunque ni aún estas, cuando las usaba, ropa holgada, se podía disimular su cuerpo perfecto. Su atractivo viril, de sensualidad masculina y salvaje era imposible de ocultar, sus ojos verdes resaltaban en su piel morena y bronceada. Era un bendito, un triunfador. Sin embargo la vida del joven daría un giro en pocos días, ya que desde hacia algunos meses había estado saliendo con Karina, una joven de buena posición económica, huérfana de madre desde muy pequeña, delgada y alta, de buen cuerpo, con las medidas perfectas 90.60.90, de piel blanca, cabello liso largo que le llegaba hasta la mitad de la espalda, castaño. Contaba con unos senos redondos de prominentes pezones que se notaban aun por debajo de la ropa que usara. Su delgada y firme cintura en la que Pablo acostumbraba poner sus manos, abarcándola totalmente era tan atractiva como las piernas perfectas de muslos torneados.   

   Cuando usaba zapatos de tacón alto sus hermosas piernas se estilizaban mas, dándole un atractivo extra, además de tener una cara angelical de facciones pequeñas. Labios rojos sensuales, delgados pero con una forma atractiva, pómulos altos, nariz respingada y pequeña. Además de una voz tan sensual que podía hacer que Pablo tuviera una erección tan sólo con oírla. En conjunto Karina tenía un atractivo que lo hizo desearla desde que la vio y estar con ella. La joven era una chica chapada a la antigua, ya que aunque entre ellos ha habido besos y caricias atrevidas, le dejo en claro que quería llegar virgen al matrimonio, eso hizo que Pablo se encaprichara mas con ella, al principio, aunque después de estar saliendo y hacerse novios, se enamoro como un adolescente, y respetando sus principios, le propuso matrimonio, no sólo para poder hacerle el amor, sino también por que encontró en Karina la mujer ideal con la que deseaba pasar el resto de su vida, tener hijos con ella, además tenia la edad perfecta para contraer matrimonio, según el.   

   Karina era 8 años mas joven, apenas acababa de cumplir 22 años y vivía con su padre, quien también era militar, el Mayor Félix Santos, aunque en los últimos meses, el padre de Karina había sido enviado fuera del país, pero regresaría unos días antes de la boda. Félix y Pablo se habían conocido años atrás cuando Pablo ingreso a la fuerza militar y estaban en el mismo batallón, y aunque Pablo estuvo en algunas ocasiones bajo el mando del Mayor Félix Santos, siempre existió entre ellos cierta antipatía. Pablo, siempre había sido muy seguro de sí mismo y exigente con los demás, siempre quería la perfección en las acciones, se creía que era el mejor de todos los de su batallón y en realidad era un buen elemento, sólo que se había ganado la antipatía de muchos de sus compañeros por su altanería, incluso la del Mayor Félix santos, quien ahora, dentro de poco, se convertiría en su suegro.   

   Félix, por su parte, siempre quiso darle a Pablo una lección aunque jamás encontró algo de donde poder agarrarse y joderlo, el tiempo en el que Pablo estuvo bajo su mando, se le fue a Félix en tratar de encontrar alguna falla en Pablo para hacerlo sentir mal y humillarlo frente a sus compañeros. Quizá lo que a Félix mas le molestaba del joven Arenas era que ambos tenían un carácter similar y uno quería ser mejor que el otro, aunque por los años que Félix tenía dentro del ejército su rango era mayor. Félix nunca logro doblegar al rebelde militar Pablo Arenas, y eso le obsesionó durante años; doblegar a ese rebelde militar era parte de su tarea, ninguno se le había escapado, a todos los militares bajo su mando los había humillado y avergonzado. Lo consideraba parte del entrenamiento, de la vida militar en el cuartel; pero con Pablo todas sus tácticas habían fallado, después fue enviado a un base fuera del país por unos meses, fue cuando Pablo conoció a Karina, la hija de su rival en la base, y todo cambió para el.   

   Desde que estaba junto a Karina su vida se había transformado. Karina era tan femenina, tan frágil, que siempre le inspiraba aparte de amor ternura, darle protección y seguridad, siempre la había visto tan desvalida. Incluso en estos meses que Karina había estado sola, él siempre la había acompañado, se había identificado plenamente con ella, y todo su mundo sentimental lo había llenado en unos cuantos meses. Karina lo había trasformado, ya no era él mismo, sus expectativas de vida habían cambiado totalmente. Cuando Pablo comenzó a tratar a Karina, sabía perfectamente que ella era hija del Mayor Félix Santos y ella sabia perfectamente que el sargento Pablo Arenas era el rebelde militar que le había causado tantos dolores de cabeza a su padre, pero el destino los había unido, en una ocasión en la base militar. Karina había tenido que ir a recoger cierta papelería de su padre para un movimiento bancario y ahí fue donde Pablo la vio, en ese momento se enteró de quién era, y pensó en salir con Karina para molestar a Félix, y porque ella le gusto demasiado. Pensó que Karina seria igual que su padre, pero al comenzar a tratarla encontró en ella a un ser dulce y romántico que lo fue conquistando, olvidándose por completo de Félix.  

   El Mayor Félix Santos sabía ya del noviazgo de Karina por que ella le había escrito para contárselo, no le gusto mucho pero a medida que fue viendo la felicidad en su hija, tomo la decisión de aceptarlo, a pesar de ser quien era. Además secretamente se alegro de volver a encontrarse con el arrogante y altivo sargento Pablo Arenas; había llegado el momento de ajustar cuentas de una vez por todas, de hacérselas pagar muy caro.  

   Félix era un hombre muy joven, tenía apenas 45 años, pocos años de diferencia con Pablo. Era muy alto, de complexión robusta, entrenaba en el gimnasio y practicaba tenis y natación. De barba corta y bigote en forma de candado, es un moreno de nariz y labios gruesos, frente pequeña y cabello chino, que acostumbraba traer bastante corto, aunque estaba vestido, se podía adivinar que su cuerpo se mantenía en forma, aunque no era precisamente un cuerpo tan marcado como el de Pablo, que era muscularmente perfecto. Félix era más grueso, muy velludo de todo el cuerpo, pecho, brazos, piernas, nalgas y espalda. Su esqueleto era de huesos gruesos y a pesar del ejército tenía una apariencia robusta, aunque sólida. Era bastante alto 1.90 m. y pesaba 105 Kg. Karina no tenía parecido fisco con su padre, más bien era casi una copia de su madre, que había fallecido cuando ella era una niña, quedándose al cuidado de Félix, quien se había dedicado a ella por completo, jamás volvió a casarse y había sido muy discreto con sus aventuras amorosas.  

   Félix secretamente ha tenido una intensa vida sexual, sobre todo cuando había sido enviado fuera del país, donde había estado involucrado con varias personas de su mismo sexo, eso si todo en absoluta discreción. Cosa que es desconocida para todos. Gustaba de someter a chicos guapos y héteros, y desde el primer momento que vio a Pablo, se le antojo. Cuando vio el atractivo y la sensualidad viril de muchacho deseó poseerlo, doblegarlo hasta convertirlo en un juguete sexual, disfrutaba de forma casi sádica doblegando hombres varoniles y atléticos, viriles y heterosexuales, quebrantándolos. Incluso había hecho desertar a varios en el ejercito en algunas ocasiones, pero Pablo siempre le respondió, nunca se doblego, y eso acentuó en Félix más el deseo, las ganas de hacerlo suyo, cosa que consideró casi imposible porque no tuvo el tiempo suficiente para doblegar al rebelde militar cuando fue transferido, pero ahora el destino lo coloca en una situación favorable, tendría a Pablo muy cerca de él, serían de la misma familia.  

   Por su parte, la familia de Pablo vivía en la misma ciudad, pero, se veían poco por las ocupaciones, además de que siempre habían sido muy independientes. Tenía una sola hermana que vivía en Canadá, desde que se caso y sus padres, vivían en una de las mejores zonas de la cuidad, aunque se dedicaban a viajar constantemente a recorrer el mundo.  

   Faltaba justo una semana para la boda cuando Félix les avisa que llegará en unas horas, así que tanto Karina como Pablo van por al aeropuerto a recogerlo. El encuentro entre Félix y Pablo fue tenso, lo sintieron, pero como lo más importante para ambos era no hacer sentir mal a Karina, disimularon. Félix desde un principio, le hizo saber a Pablo que no le permitiría que hiciera sufrir a su "muñequita" como acostumbraba llamar a Karina, pero que le gustaría que entre ellos hubiera confianza y una relación cordial, ya que para él era muy importante estar en contacto con su hija, la había tenido abandonada por unos meses, pero ahora deseaba estar con ella. Pablo y Karina para no dejar solo a Félix, habían decidido vivir en la misma casa, mientras terminaban de construir la residencia que ellos habitarían y que estaría justo al lado de la de Félix, así Karina estaría en contacto con su adorado padre, constantemente. Después de la cena en la que se rompe el hielo entre el futuro suegro y yerno, Karina estaba feliz de ver como los dos hombres hacen un esfuerzo por limar las asperezas del pasado. Incluso Félix trata ahora con cordialidad a Pablo.  

   Pablo trata de ser lo más agradable posible con Félix, sabe que eso es importante para Karina y el desea complacerla. Es tanta la euforia, que cuando se despiden, Karina acompaña a Pablo a la puerta, y no reparan en la mirada de Félix que se vuelve penetrante y se posa por ese par de nalgas, duras y redondas, de perfecto desarrollo muscular de Pablo. Su vista se clava en ellas como si quisiera tocarlas, morderlas, penetrarlas. Pablo está usando un pantalón de vestir, camisa de manga larga y corbata, se ha quitado el saco, así que le vista de Félix aprecia detenidamente esos atractivos glúteos, que pronto serían propiedad de su hija. Su mirada esté pegada a esas duras redondeces de su yerno, siguiéndolas, acompañándolas en cada movimiento que el joven da al caminar, imaginándose lo satisfactorio que será tocarlas, hundir sus dedos en ellas, pasar su lengua sobre ellas, saboreándolas.   

   En esa noche Félix sueña con ese par de perfectas nalgas, lo mira caminar usando una tanga roja. Despierta sudoroso, frotándose el miembro al recordar como se movían ese par de duras nalgas mientras Pablo caminaba hacia la salida y en como Karina, discretamente, puso una de sus manos casi sobre la curvatura donde se unen con la espalda baja. Frenéticamente se frota su gruesa verga que está babeando por el deseo del perfecto trasero de su futuro yerno, casi gruñe mientras su mano sube y baja, imaginándose metiéndola forzada en ese chico agujerito que se abriría a su masculinidad.  

   El espeso semen que es expulsado de la excitada verga de Félix, queda entre sus manos. Jadea agónico, con los ojos cerrados, recordando el bonito rostro del muchacho. Levanta sus manos con los restos de semen y empieza a lamerlos con gula y vicio; usando su lengua limpia cada rincón de sus manos con los restos de esperma, imaginándose la imagen de Pablo, que se ha quedado grabada en su mente. Lo ‘ve’ a él tragándose esa leche. Después se va a dormir. Aun con la verga dura, insatisfecha de no poder penetrar aún lo que tanto desea.  

   Félix no es de los hombres que se queden con ganas de algo, así que su mente empieza a idear la forma de poder poseer ese ansiado culo, de penetrar y sentir como el estrecho esfínter del culo de Pablo, le aprieta la verga mientras él lo coge furiosamente. Lo imagina gritando, revolcándose, siendo sometido, cogido. Esa sería la forma perfecta de doblegar al rebelde militar. Por lo pronto, el ganar la confianza de Pablo es lo primordial, que confié en él y que se olvide de las rencillas del pasado e el cuartel. Luego lo convertiría en su perra. Su puta.

CONTINUARÁ… (no es mío)

Julio César.

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Thu, 26 Jun 2008 03:59:15 +0100
UN TRABAJO DESEADO… http://elultimo.nireblog.com/post/2008/06/24/un-trabajo-deseado%e2%80%a6 http://elultimo.nireblog.com/post/2008/06/24/un-trabajo-deseado%e2%80%a6 algo-sudadito.jpg

Julio César.

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Tue, 24 Jun 2008 03:04:55 +0100
LA NOCHE DE SOBELLA http://elultimo.nireblog.com/post/2008/06/24/la-noche-de-sobella http://elultimo.nireblog.com/post/2008/06/24/la-noche-de-sobella sobella-mejias.jpg    El día quince de agosto de dos mil cinco, el país se había ilusionado con la esperanza de salir del desastroso gobierno de Hugo Chávez. La gente ya estaba cansada de años de prédica estéril, de decir una cosa, atacando, descalificando, crítico y duro, mientras se hacía otra totalmente distinta, de forma completamente descarada. La entrega del país por pedazos; la deliberada destrucción de la mayor empresa, la única que sostiene a todos, PDVSA, pensándose en un remate final al mejor postor; las persecuciones políticas; los juicios amañados; los asesinatos; las agresiones; el maltrato de conciudadanos a manos de cubanos; el odio mondo y lirondo que el Líder exhalaba y sus complejos de inferioridad, habían rebasado el plato. La gente quería salir pacíficamente de ese problema.   

   El resultado es conocido ya de todo el mundo, de forma sorpresiva, que nadie creyó, el presidente Hugo Chávez fue declarado vencedor de la prueba electoral por un Consejo Nacional Electoral nombrado para eso, con un trío de curiosos personajes que debían representar a las mayorías ciudadanas, donde uno de ellos, Oscar Battaglini, se declaraba chavista de uña en rabo de propia voz; otro, Francisco Carrasquero, se llamaba imparcial y poco después era nombrado magistrado del Tribunal Supremo de Justicia, por el Gobierno; y el otro, Jorge Rodríguez, terminó como Vicepresidente de la República. Y aunque este trío, que conformaba la mayoría y desidia todo lo que se hacía o no dentro del organismo, y controlaba todo lo relacionado con el referéndum, fueron denunciados, ni el Centro Carter, la OEA o el llamado Grupo de Amigos de Chávez, los objetó jamás. Ni siquiera después de que consiguieron sus nuevos cargos, algún miembro de estas organizaciones hizo un señalamiento.   

   De ese día infausto, recuerdo claramente el valor de dos mujeres singulares. En un país de mujeres corajudas (cuando se escriba la historia de estos tiempos las féminas alcanzarán alturas épicas), dos dieron la tonada del triste día dieciséis: Marta Colomina y Sobella Mejías. Cada una, dentro de su campo, libró la gran batalla de resistencia, fueron oídas por muy pocos. Pocos intentaron hacer algo. La mayoría guardó silencio y las dejó a su suerte.   

   El Gobierno intentó por todos los medios evitar el referéndum. Lo primero que hizo fue desestimar y desconocer el primer intento realizado para recolectar las firmas para hacer la petitoria. No habiendo separación de poderes, la ciudadanía no tuvo a quién ocurrir ante tal pretensión. Se hizo una segunda recolección de rúbricas, pero entonces salieron con el cuento de que la gente no había escrito por sí misma en los cuadernos donde se tomaban los datos, dándose a la recolección, el mismo día del hecho, la denominación de mega fraude. Así lo llamó el Presidente en persona, y el resto de los acólitos repitió como loro. Se dijo de las firmas planas que eran inaceptables. Y al cometer un magistrado del Tribunal Supremo de Justina, de la Sala Electoral, Alberto Martini Urdaneta, honesto y valiente, el delito de decir que esas firmas sí eran validas para pedir un revocatorio, la jauría se le lanzó encima. Se le desobedeció y se le separó del cargo, sin que las fuerzas de oposición hicieran un amago siquiera de apoyarlo; mientras Brasil, Argentina, la OEA y España gritaban a coro: así, así, así es que se gobierna.   

   Lo curioso fue que para varios de los llamados diputados de la oposición, cuando se recolectaron firmas para sacarlos de la Asamblea Nacional, se notó que estas eran ‘planas’; sin embargo esto sí ya no era un problema ni era una irregularidad en este caso, como Carlos Escarrá no se cansaba de repetir, el otrora hombre de leyes, envilecido ahora por las mieles del poder. No, las firmas planas sólo eran ilegales cuando estaban en contra del Gobierno. Nuevamente Brasil, Chile y Argentina admiraron el tino democrático y legalista del Régimen: lo bueno para mí, lo malo para ti.   

   Cuando al Gobierno no le quedó más remedio que aceptar que se recolectaron las firmas, rebajando el número de ellas para hacer creer al tonto, imagina uno que en España o en la redacción del The New York Tames que no era tanta la gente que odiaba al Líder, se blindó el tinglado del Consejo Nacional Electoral. De los cinco rectores que debían dirigir y controlar los comicios, que se suponía debían ser elegidos por la sociedad civil, y aunque la gente gritó que todo quedaba en manos de una mayoría gubernamental (Carrasquero, Battaglini y Rodríguez), dejando a sólo dos para la ‘oposición’ (Ezequiel Zamora y Sobella Mejías), estos últimos quedaron completamente alejados de toda dirección de control. El Centro Carter, César Gaviria, Brasil, Argentina y Estados Unidos se aprestaron a avalar tal situación.   

   Comenzaron las denuncias de que se cedulaban dos y tres veces a las mismas personas, que se nacionalizaba a gente sin los requisitos, y que el fiscal de cedulación, que siempre era representante de la oposición para equilibrar a la dirección de identificación, en este caso pertenecía al partido de Gobierno. Se dijo que los equipos traídos para el voto computarizado eran poco fiable, primero porque sólo el Gobierno tenía acceso a los programas y al control de las máquinas; segundo, porque había sido demostrado que era posible saber por quién votó cada persona en pruebas en vivo; y por último que los resultados podían ser modificados con tan sólo iniciar un programa oculto. Eso se gritó en muchos programas de televisión, en la radio y en la prensa. Marta Colomina, Patricia Poleo, Nelson Bocaranda y otros lo manejaron casi como tribuna abierta y diaria, con expertos que alertaban del problema, aunque los llamados líderes de la oposición daban toda clase de garantías de que era imposible hacer trampas con el sistema, y que las elecciones estaban blindadas contra el fraude. Fue más la acción de esta gente, que la propaganda electoral, la que hizo creer a la ciudadanía que de esta forma se podía salir del problema en el que se metió Venezuela botando por un hombre que juró convertir a su país en otra cárcel como Cuba.   

   Con estos políticos llamados de la oposición pasaba algo muy extraño, mientras todo el mundo veía peligros y sombras de fraude, incluida la excelente gente del grupo SÚMATE (odiados por Gobierno y oposición, por eficientes), ellos auguraban un final feliz, con un presidente Chávez reconociendo su derrota y marchándose dignamente (ja), como si del viejo Raúl Leoni, el gran demócrata que dijo que si perdían por un sólo voto entregaban el coroto, se tratara. Por mucho tiempo estos señores gritaron que este era un Gobierno autoritario, tramposo y delictivo con tendencia dictatorial, pero en el fondo no lo creían. El peligro que el hombre y la mujer común percibían en cada acto del Régimen, era algo desconocido para ellos, demostrando que eran una generación de políticos incapaces de enfrentar, dirigir u organizar nada. Ya no digamos de ‘cobrar’ un resultado electoral; el problema estuvo en que hicieron creer que si podían. Estafa, creo que le llaman a eso.   

   Los grupos de vigilancia ciudadana denunciaban que se cedulaba muchas veces a los mismos grupos pregobierno, que se negaban las auditorias al registro electoral, y mucho menos se permitía su publicación (¿cómo explicar tantos inscritos sin dirección fija?), que se procedía al negoción de las máquinas, que tampoco fueron auditadas, a no ser por aquellas que escogieron los rectores electorales puestos ahí por el Gobierno. Sin embargo, el Centro Carter, la OEA y los observadores internacionales no vieron en ello ninguna irregularidad. Según ellos, eso siempre se hacía así, aunque meses después se asistió a la escena más dantesca en los últimos tiempos, cuando Jimmy Carter, mostrándose como el cínico sin escrúpulos que es, denunciaba y se oponía tajantemente al uso de máquinas electorales en Estados Unidos, ya que eran susceptibles de ser alteradas y sus resultados eran poco confiables. ¿Alguien le preguntó por qué se negaba allá a lo que aquí favoreció? No, las respuestas podrían ser muy bochornosas para el gran país que un día lo hizo presidente.   

   ¿Hace falta hablar de ese día quince de agosto? Fue soleado, las colas fueron largas y con muy poca movilidad, parecía algo hecho a propósito para desanimar a los votantes, pero la gente aguantaba. Cosas curiosas se sucedieron sin parar, la gente, frente a la Guardia Nacional, hablaba de forma clara y alta que ya era hora de buscar un cambio y dejar la peleadora. Cuando alguien miraba a un conocido dentro de la cola le gritaba: ¿vas a votar? Este respondía: claro que ‘sí’, en clara alusión a su preferencia. Algo extraño, ya que el venezolano siempre había mantenido cierto respeto a la no propaganda en esas colas. Mientras caía la tarde comenzaron a llegar los resultados a pie de urna, tanto de los partidos políticos como de los observadores internacionales, también los que dejaban filtrar los testigos de mesa. Todos los esperaban con ansiedad.   

   La Casa del Partido del Gobierno lucía solitaria en horas de la tarde; y una alocución del Vicepresidente de la época, José Vicente Rangel, más bien sonaba a despedida. Un aire triunfalista comenzó a manifestarse dentro de la oposición. Pero el Consejo Nacional Electoral nada soltaba, dejando correr las horas, negándose a cerrar las mesas de votación aún pasada las ocho de la noche. Las horas pasaban y pasaban y los benditos primeros resultados nada que se anunciaban. La gente, pasada las doce de la noche, se retiró a dormir, sintiéndose aliviado no sólo del resultado que veladamente ya manejaban las televisoras, los comandos de campaña de los partidos y aún la prensa internacional, sino que parecía que todo transcurriría con tranquilidad, sin necesidad de llegarse a una guerra interna.   

   Sin embargo una voz de alarma estalló con toda crudeza a tempranas horas de la madrugada, cuando dos de los rectores principales, aquellos asociados a la oposición, aparecieron frente a las cámaras de televisión. Quienes aún se mantenían pendientes de las noticias, se inquietaron ante la vista de esos dos, que se notaban agotados, furiosos e impotentes. Eran ellos un Ezequiel Zamora de mirada mortecina, cansado, como hastiado de tratar con este país; y a su lado, Sobella Mejías, esa mujer de porte sencillo, de doñita de casa de clase media alta. Fue ella quien llevó la voz cantante, la que estaba ahí y la destinada en ese momento para dar el grito de alerta. Con rostro desencajado, ojos muy abiertos, asustada, mirando hacia los rincones como si temiera que en cualquier momento  apareciera la Policía Política, la DISIP, que la arrastraría fuera de foco hacia un calabozo, habló. La mujer con voz tartajeante, de miedo, de verse de pronto impulsada a un papel protagónico que tal vez no había deseado, pero sintiendo eso que llaman la voz de la conciencia y la llamada de la historia, denunció lo increíble.   

   Mientras los cómputos iban llegando a la sede principal de CNE, un grupo de técnicos relacionados todos con el Gobierno, con otro grupo de técnicos cubanos, se habían encerrado en la Sala de Totalización, de donde ella, a pesar de ser una rectora principal, fue sacada con malas caras y tratos por la Guardia Nacional, y se le impidió la entrada al otro rector cuando éste quiso protestar por esa arbitrariedad. Los llamados observadores del Centro Carter, de la OEA, y de países cómplices como Argentina, España y Brasil, también fueron retirados y no se les permitió la entrada nuevamente. Todo eso fue denunciado por esa mujer que abría desmesuradamente los ojos: que las actas electrónicas, los resultados, estaban llegando y se hacían manipulaciones a espaldas del país y de los observadores, de las que ellos (ella y Ezequiel) nada sabían. Ella llamaba al pueblo de Venezuela para alertarlos, no sabía qué estaba pasando con las actas y los resultados computarizados, ni lo que podría ocurrir con ellos en esa encerrona. No lo dijo con todas las letras, pero estaba implícito: ¡los habían sacado de allí para invertir los resultados! ¡Para hacer trampa! Un fraude mondo y lirondo, donde ellos sacaban sus propias cuentas y, oh, sorpresa, les daban como querían. Pero ella no pensaba permitírselos. Lo gritó, lo denunció, lo otro sería la salida a las calles de la población, capitaneados por los políticos. Que se armara la ucraniana, pensó la mujer para sus adentros, y que Dios cuidara de todo el mundo, pero eso no podía quedarse así. Seguramente también contaba con la colaboración de los llamaos observadores, que habían constatado en vivo las irregularidades (¡qué inocencia!).   

   Menos de dos horas después, con su cara muy lavada, el señor Carrasquero repetía unos resultados que en horas de la tarde ya los canales estatales habían repartido en varios medios de comunicación a nivel mundial, coincidiendo a la maravilla los números, cosa de pitonisos. Lo que vino después fue la estupefacción. El país quedó silencioso, en shock. La oposición no entendía qué había pasado, los seguidores del Gobierno tampoco salieron a celebrar esa madrugada del dieciséis, así como todo ese día. Nadie podía creerlo. Y en medio de ese silencio de depresión, de engaño, de muchas lágrimas de frustración, una voz se levantó con furia, con amargura, decidida, resuelta y valiente, doña Marta Colomina, quien desde su programa mañanero en ese que otrora fue un canal libre, TELEVEN, llamó fraude al fraude, mientras otros intentaban recular o suavizar los términos. Lo dijo con rabia, con voz dura, tanto que muchos de sus invitados parecían algo temerosos. Ella y el fallecido Jorge Olavarría, un hombre que había defendido y encumbrado a Chávez, repudiándolo al saberlo un demente peligroso para la salud de la patria, hablaron con toda la hiel del desencanto esa mañana.   

   De ese infausto dieciséis de agosto, se levantaron voces discretas como la de Mari Pili Hernández, una periodista radial defensora del Régimen, quien pidió ponderación en los comentarios y que dejara de hablarse de fraude, ya que eso dividiría más al país y creaba un caldo peligroso para la paz. José Vicente Rangel, Vicepresidente para el momento, llamaba a la calma, que la vida republicana continuaría. Del resto, los políticos brillaron por su ausencia, tanto los del Gobierno como los de la mal llamada oposición, gerentes para tiendas, pero no para administrar tiempos duros y de batalla. Y comenzaron los relatos de leyendas. Unos decía que César Gaviria, Secretario General de la OEA para el momento, furioso, amenazaba con irse del país sin reconocer los resultados ante la evidencia del secreteo en la Sala de Totalización, donde sólo el Gobierno estuvo presente para sumar los cómputos.   

   Era mentira, tal dignidad y resolución jamás existió. Para esos momentos Estados Unidos, embarcados en otro atolladero bélico en el Golfo, necesitaba lo que aún creía el suministro confiable de combustible desde Venezuela, y lo que menos deseaba era una guerra civil, como si esa fuera desición suya. Pero podían permitirse tal altanería, ya que es como dice el periodista Rafael Poleo, el imperio sí existe y es bien maluco. Otra leyenda hablaba de un joven técnico que salió corriendo de la Sala de Totalización y le dijo a un grupo de observadores que estaban invirtiendo el resultado del referéndum, siendo detenido inmediatamente por la Policía Política. La especie jamás pudo ser verificada. Lo cierto es que las cifras finales fueron, pero de orden contrario, las que todos los resultados a pie de urna daban en horas de la tarde el día anterior, dando como triunfador al “sí, si queremos salir del Presidente”.   

   Un grupo de espontáneos, llenos de rabia y desesperación, de impotencia, se reunió rápidamente en la plaza Altamira, a protestar contra el fraude. Es de justicia reconocer el valor de algunos políticos, casi todos del Comando de la Resistencia, al que pertenecen Antonio Ledesma, Oscar Pérez, y hasta el momento de su huida forzada del país, Patricia Poleo. Allí, respondiendo a la máxima de que muerto el perro se acaba la rabia, frente a las cámaras de televisión, un hombre bajó de una motocicleta y disparó contra los manifestantes, matando a la señora Ron (no Lina Ron). El Gobierno, más tarde, hizo lo imposible por decir que la culpa era de los reunidos, que había que enjuiciar al Comando de la Resistencia, como fue culpa de los marchantes del once de abril del dos mil dos, el morir por marchar. Por el asesino se hizo de todo para salvarlo, y ese juicio aún no termina. Sabe el Gobierno que cuenta con sus ‘documentalistas’ que luego saldrían a contar la ‘verdad’ en universidades idiotas y países creyentes de pendejadas, pero sobretodo con la complicidad de los que sí fueron informados de forma concreta y veraz, como el señor Lula da Silva, Ernesto Kirchner, la señora Bachelet y Rodríguez Zapatero.   

   De ese desastre electoral, del hecho de la totalización de los resultados en forma muy privada, presente únicamente los afectos al Régimen, y que luego uno de los rectores saliera para el Tribunal Supremo y otro a la Vicepresidencia de la República, nadie ha dado explicaciones. Ni Brasil o Argentina, ni Chile o España; se conformaron con hacer pensar que creían en aquella payasada, aliviados de que solamente mataran a una o dos personas en todo el territorio y ya. Para Lula y Kirchner, ahí radicaba el éxito. A Marta Colomina se la cobraron y salió de TELEVEN, casi condenándolo con su ida. A Sobella Mejías se le trató mejor, incluso se dijo que se le propuso, al salir dos de los rectores, el que fuera presidenta del CNE. Ella continuó allí, preparándose para las siguientes elecciones, las de gobernadores y alcaldes, que la oposición corrió a aceptar cuando Chávez lo ordenó. Él quería elecciones y había que complacerlo, aunque los resultados ya se sabían y que Marta Colomina se halaba los cabellos intentando explicárselos a la oposición. Era obvio que la maquinaria del fraude no iba a detenerse después de los buenos resultados obtenidos, la clara cobardía e incompetencia de la oposición y la carbronería internacional. Todos sabían que se perderían estados en manos de la oposición, como Miranda, Lara y Carabobo. Sólo Enrique Mendoza, Eduardo Lapi y Salas Feo, sus gobernadores para el momento, lo ignoraban.   

   Mientras se preparaban estas contiendas, mucha gente, incluido mi apreciado señor Rafael Poleo, criticó a Sobella Mejías por no hacer más para detener a esta gente. Todos la notaban tibia y callada. Pero para ese momento ya Ezequiel Zamora se había retirado y la correlación de fuerzas era de cuatro oficialista contra ella… Y seamos sinceros, ¿qué ganas de hacer nada podía tener esa señora? Esta mujer, una rectora principal, había sido agredida por la Guardia Nacional el ocho de febrero del 2005, siendo vapuleada e insultada, conociendo en propia carne de los atropellos, abusos y violencia del Régimen. Se dijo que se investigaría el hecho pero nada se hizo. Y sin embargo, esa madrugada del día siguiente al fraude, logró sacar fuerzas de flaquezas, y a pesar del temor, con alarma pero resuelta, dio la voz de alerta: hacen trampa, no me dejan ver qué hacen con los resultados, hay que pararlos, salgan todos a la calle. Eso dijo con tartajeos, sabiendo que el Régimen ahora podría ser aún más violento; pero con ese valor curioso de las mujeres, que no piensan en el poder inmediato, como los hombres, sino que sacan rápidas cuentas sobre la vida y bienestar de hijos, sobrinos, ahijados y nietos. Pero nadie salió, los políticos de oposición se mimetizaron con sus camas, escondiéndose. Ella debió verlo, con rabia, seguramente con algo de llanto en sus ojos, esa mañana del día dieciséis, y debió pensar: ah, ¿no harán nada?, jódanse. Ella hizo su parte, el país falló.   

   Sobella Mejías está ahora jubilada, alejada de los abatares públicos. Posiblemente dedica más tiempo a su carrera, es abogado y Magíster en Ciencias Políticas, de larga y honorable trayectoria en las faenas electorales. Tal vez se dedica más al cuidado de su casa, de un jardín, o al cepillado de una perra. Ella merece estar bien, en paz, pero seguramente no lo está, porque es una mujer realista, cabal e inteligente, y debe temer por el futuro de Venezuela bajo la suela del dictador cubano, el sombrío anciano líder de un sanguinario régimen que sólo ha sembrado muerte, dolor y miseria por donde ha pasado. Pero Sobella Mejías debe tener claro en todo momento que ella cumplió con todo lo que pudo para impedir tal descalabro. Tal vez antes o después de eso no realizó nada digno de unas líneas en cualquier reseña, pero esa noche, la noche del fraude, del robo, del engaño en complicidad con gobiernos pro dictatoriales, hizo lo que pudo por salvar a su país, puso en juego todo aquello de los que tantos hombres adolecieron en ese momento, bolas, incluido el valor de hacer lo correcto, lo necesario, así eso significara ser agredida, arrestada y vejada en un calabozo de la tenebrosa DISIP.   

   Esta mujer de rostro ancho y anodino, se convirtió esa noche, la noche de su vida, la noche de Sobella, en otra de esas féminas cuyo retrato cuelga en una larga galería de valor, determinación y coraje. Su conciencia está tranquila, los demonios del arrepentimiento y la culpa no la perseguirán jamás. Ella puede mirar de frente a quien quiera, explicando sus acciones o no, estos hablan por ella. Hizo lo que debía y eso debería bastarle para brindarle tranquilidad hasta el final de sus días, pero casi estoy seguro de que no es así. Venezuela continúa en la oscurana, esa de la que habló un día Alí Primera: en mi tierra los hombres han tomado partido, unos por la vida, otros en contra de ellos mismos… 

Julio César.

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Tue, 24 Jun 2008 03:02:04 +0100
FUERON DE VISITA A LA MONTAÑA http://elultimo.nireblog.com/post/2008/06/20/fueron-de-visita-a-la-montana http://elultimo.nireblog.com/post/2008/06/20/fueron-de-visita-a-la-montana    Este relato es una nueva versión de una historia corta, muy corta pero buena de verdad (no sé como lo hace), leída al PUTOJACKTWIST. No me canso de releerlas, sobretodo cuando se pasa por momentos pocos halagüeños como nos ocurre actualmente en mi país. Que me disculpe el putojacktwist, pero aquí va la historia. 

      PROYECTO BROKEBACK MOUNTAIN

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   Cada noche deseaban volver a ellos…   

   Esa tarde, casi de noche ya, Alicia se sintió obstinada. No cansada, simplemente sin ganas de seguir oyendo a los niños discutiendo ásperamente por cada franela limpia o cada pedazo de torta, indiferentes a sus llamados de paz, de calma. Ni ellos ni su marido parecen entender que necesita escuchar algo de silencio. No puede mirar la cesta llena de ropa lavada, con camisas que esperaban se planchadas. No está contenta; le gusta su vida, pero a veces, en un raro momento de quietud entre dos tareas, recuerda que quiso visitar la India cuando era muchacha, cuando pensó que tenía todo el tiempo del mundo para hacer cosas increíbles. Y ahora le había dado por evocar con extraña insistencia al muchacho de su clases en bachillerato, el ‘loco’ de ojos brillantes de sueños maravillosos y fantásticos que una noche sin son ni ton le dijo que ella era la cosa más hermosa que había visto en su vida, que por ella él esperaría toda una eternidad y sería feliz si lo mirara con amor, que escaparan juntos. No lo hizo, porque ella deseaba estudiar, tener éxito e ir a la India. Pero nada resultó como lo imaginó, como sucedía siempre. Había sido feliz, era feliz, su vida era buena. Sin embargo…