RECUERDOS DE PASIÓN

Ahora son leyendas de amor.
Así como en nuestras vidas hay situaciones y personas que jamás podemos olvidar por mucho tiempo que pase, aunque al final evoquemos más nuestros recuerdos que la realidad, así pasa con Ennis del Mar y Jack Twist. Del Secreto en la Montaña el pedazo que me tocó, grande y fuerte, fue el dolor de vidas no vividas a cabalidad, a plenitud. Me dolió y asustó ver lo poco que se permitieron ser felices, aunque lo fueron, y mucho, estando juntos. A otros les encandiló ese amor que lo resistió todo; un amor que no quería pronunciarse ni ponerse nombre, pero ¿qué dudas caben para nosotros que era eso, amor? Siempre quedará el recuerdo de los dos jóvenes que descubrieron en lo alto de un monte que no era necesario estar solos, faltos de compañía o de cariño, que era mejor contar con otra piel, otra mirada, otra sonrisa.
También queda el afecto hacia Jake Gyllenhaal, aunque él, viviendo su vida como le guste, nunca llegue a saber de todas estas tonterías, de que hubo un necio en Venezuela que vio la cinta y aprendió a quererlo. Y como yo, muchos otros. No lo sabrá, pero a lo largo de los años uno seguirá alegrándose con sus éxitos, aplaudiéndolos, orgulloso cuando alguien diga lo bueno que es, como actor y como persona; sentiremos pena por sus fracasos, y esperaremos, y ligaremos, siempre por su felicidad. Y recordaremos al chico australiano, con dolor y afecto, con rabia y piedad. ¿Cómo olvidar a Heath Ledger, el hombre que prestó su cuerpo para que naciera Ennis del Mar? Heath siempre será Ennis, el tosco, el serio, el cerrado a la vida que un día descubre que no es necesario vivir sin afectos. Heath-Ennis, es (es, no ‘era’) alguien demasiado parecido a uno, y no únicamente en lo afectivo, por eso vivirá siempre en el recuerdo.
En fin, hay gente a la que no se olvida, ¿bien? Chao, amigos…
Julio César.

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