SEXO DEL DURO Y SUCIO
Continúa esta historia de sadismo, violencia sexual, masoquismo y sometimiento. En este pedazo hay tortura sicológica y física. Como ya dije antes, es dura pero buena. Si no te atraen estos temas no sigas leyendo. Aún así, felicito al autor, me encantó: CAPRICORNIO 1965. Disfrútenla, a pesar de ser algo lenta:
EL SUEGRO… (4)

Lo tenía prácticamente ya cogido…
-Noooghhh, Félix, reacciona, estás cometiendo un error. Félix, nooooghhhhh… -Pablo grita de desesperación sabiendo que se encuentra en una desventajosa batalla en la que no desea perder lo más preciado para un hombre heterosexual, "su virginidad anal", y menos ante un tolete como el que tiene su suegro.
El joven siente que las fuerzas empiezan a regresar a su cuerpo, las ligaduras de sus manos empiezan a ceder, poco a poco, aunque aun no puede soltarlas, el forcejeo, lo ha ayudado, quizá si logra defenderse unos minutos más pueda liberarse, aunque era difícil teniendo al otro montado sobre su espalda.
Félix se da cuenta de que está venciendo la atadura de sus manos, no puede permitir que se libere, no debe dejar que ese perfecto culo se le vaya de las manos, a como de lugar tiene que someterlo, que dominarlo, que hacerlo suyo. Imaginarse penetrándolo, convirtiéndolo en suyo, lo tiene casi enfermo de calenturas. Pero la furia de Pablo y su afán de defender su hombría lo hace redoblar esfuerzos, hacerlo mas fuerte; la desesperación lo hace enfrentar y defenderse como nunca antes lo había hecho. Logra con un gran esfuerzo, aventar a Félix sólo unos cuantos metros, hacerlo trastabillar, y aprovecha ese momento para tratar de ponerse de pie. Debe actuar rápidamente si quiere tener esperanzas de salvar su culo intacto.
El otro se repone en un instante, a tiempo para ver como Pablo está casi de pie, casi logrando soltar sus manos. No puede dejar que haga eso, no debe permitir que Pablo se libere o le será muy difícil dominarlo, así que tomando impulso se lanza para taclear a Pablo y hacerlo caer dentro de la bañera.
-Nohhhhhhh. Ghhhh… -se oye el ahogado grito de Pablo al caer dentro de la tina llena de agua, sin que el joven lograra aún tener sus manos libres.
Félix rápidamente evita que su futuro yerno se levante de la tina, aprovechando que está fuera de ella, y su posición le permite sentarse sobre el musculoso cuerpo de Pablo, quien ha caído boca abajo en la tina de agua. No puede levantarse y Félix se acomoda mejor sobre su musculosa espalda para evitar que pueda salir de la tina. Con una sonrisa sádica lo toma rápidamente de los cabellos y con ambas manos hunde la cara del otro en el agua.
-Gghhhhh. Hummm… hummm... -los gemidos de Pablo y el forcejeo por liberarse y tratar de respirar son intensos, pero la fuerza de Félix es suficiente para mantener la cabeza del musculoso macho militar sumergida en el agua. El intenso forcejeo del rebelde varón es intenso, pero al no recibir oxígeno, sus músculos se fatigan más rápidamente que antes.
Ante la falta de oxígeno, Pablo siente que sus pulmones no pueden aguantar más tiempo sin estallar, sus manos están aún atadas y no puede soltarse, y sus muslos están fatigándose rápidamente; por otra parte el peso de Félix sobre él le impide salir y poder respirar. Su cabeza está firmemente sujeta por los cabellos, sin dejarla salir del agua para poder tomar aire. Félix disfruta viendo como el musculoso cuerpo de Pablo se contorsiona con el violento forcejeo, sin resultado alguno. Los músculos de la espalda de Pablo se hinchan, pero no puede ponerse de pie, con ambas piernas trata de levantar su espalda aún con el cuerpo de Félix sobre el, pero el agua lo haces resbalar una y otra vez. El intenso movimiento hace que pierda fuerzas más y más rápidamente; siente que va a perder el sentido por la falta de oxígeno, cuando su cabeza es sacada del agua. Félix estira los cabellos de Pablo, permitiéndole respirar.
-Ahhhhhh… ¡Cof! ¡Cof! ¡Cof! -la boca de Pablo se abre de forma grotesca mientras trata de llenar de aire sus pulmones para recuperar fuerzas.
Félix sabe que de la cantidad de oxígeno que Pablo inspire depende su resistencia, aún tiene bastante fuerzas para luchar, así que sólo son unos cuantos segundos los que le permite a Pablo tener su cabeza fuera del agua, para después volver a hundírsela en ella; sabía como dominar a un hombre.
-Nghhhhhhhhh. Mgghhhhhh. ¡Cof! ¡Cof! ¡Cof! Hummm… -Pablo nuevamente se encuentra con la tortura de la asfixia, aunque esta vez cuenta con menos fuerza, hay menos resistencia, aunque de todos modos el forcejeo se mantiene.
No puede permitirse ser derrotado tan fácilmente. Pelea, pero ningún macho por musculoso o fuerte que sea puede dar una buena batalla sin oxígeno, el poco aire que Pablo respiró mientras Félix se lo permitió, es usado casi inmediatamente por cada uno de sus músculos para continuar la desesperante batalla por defenderse, por evitar lo inevitable, se violado por ese enfermo lujurioso. Nuevamente llega la falta de aire, sus pulmones empiezan a presionar más y más. Félix, sintiendo que el musculoso cuerpo de Pablo se afloja, vuelve a levantarle la cara para que tome aire.
Para Pablo el hecho de verse a punto de la derrota lo hace sentir humillado, avergonzado; como militar siempre había sido lo suficientemente hábil para salir de cualquier situación por precaria que esta fuera, aunque jamás imaginó que Félix podría atacarlo a traición y con las intenciones que tiene sobre su trasero. De hecho jamás imaginó que alguien pudiera atacarlo así. El coraje es mayor al sabe que su único enemigo dentro del cuartel había sido él, Félix, y que en el tiempo que ambos estuvieron juntos en el ejercito ninguno jamás había dado su brazo a torcer. Ambos habían sabido defenderse limpiamente, sin doblegarse; pero ahora la hombría de Pablo estaba en juego, a punto de ser no sólo derrotada sino penetrada.
-¡Cof! ¡Cof!, Ahhhhhhhhhhhh… Ahhhhhhhh… Nnnnngggggghhhhh… Hummm…
En esta ocasión el tiempo que Félix le permite estar fuera del agua es menos, nuevamente vuelve a hundirle la cabeza para irle mermando las fuerzas para debilitarlo rápidamente, agotarlo físicamente para que no ofrezca resistencia cuando lo viole, penetrándolo desde todos los ángulos; para que no pueda evitar que su culo sea propiedad de su suegro, quien se lo lamerá, tocará y penetrará; para que su cuerpo se convierta en un instrumento de placer sexual para el hombre que es el padre de la mujer que más ama.
-Ríndete a tu destino, puto, ¿quién es mejor de los dos cabrón? –le repite Félix, para hacerle sentir su superioridad física en ese momento previo a la posesión sexual que el culo de Pablo experimentará.
-Hummm. Ghhg… -aún debajo del agua siendo torturado con la falta de oxígeno, el musculoso militar da una buena pelea, son ya varios minutos lo que ha estado bajo la tortura de la asfixia y su atlético cuerpo está agotado, pero las últimas fuerzas no lo abandonan y su orgullo herido y su hombría le permiten dejarse vencer.
Los segundos que Félix le permite respirar al otro, van siendo más cortos aunque mas frecuentes, no quiere que pierda el sentido, solo las fuerzas, quiere que esté conciente cuando lo desflore, que lo sienta bien, que esté en sus cabales cuando se lo clave todo.
-Así me gusta, cabrón, que te resistas, que no te des por vencido, puto. Serás un puto en unos minutos, Pablo; el sargento Pablo Arenas "cogido", jejejeejejeje. -le dice mientras bruscamente le mantiene la cabeza sumergida debajo del agua.
Pablo va perdiendo más y más sus fuerzas, sus músculos están tan fatigados por la excesiva falta de oxígeno, que apenas puede moverse para tratar de oponerse a los deseos de Félix. Comprende que la batalla esta casi perdida, no puede hacer nada más para oponerse. El aire se le acaba y su vista se pierde en la oscuridad, casi a punto de perder el sentido. Félix lo intuye y le levanta la cabeza, le permite que respire por unos instantes, para volver a hundirlo es sólo cuestión de segundo. Desea con todas sus ganas someter al macho militar, adelantarse a su hija para involucrar al viril varón en la sexualidad familiar. Todo le ha salido a la perfección, no así para Pablo y su trasero, que están siendo transportados sexualmente al lado contrario donde jamás habían estado
Después de, casi 20 minutos de estar torturando al musculoso sargento, el mayor Félix Santos siente como el atlético cuerpo del militar se pone flácido, sin fuerzas, suelto completamente. La batalla es ya nula, su asombrosa resistencia llega al límite y el dominio de Félix sobre su fuerte cuerpo es total. Aun así Félix le permite respirar una vez mas, la cabeza de Pablo está suelta completamente.
-¡Cof! ¡Cof! ¡Cof! Ahhhhhh… -respira con avidez aunque sin forcejear como en las ocasiones anteriores.
-Ya estás listo, cabrón, jejeje... -le dice Félix mientras mueve la cabeza de Pablo de un lado a otro sujetándolo de los cabellos, sin encontrar resistencia del rebelde militar.- Ya estás listo para conocer a tu hombre…
-Nogghhhhh… ¡Cof! ¡Cof! ¡Cof! Ahhh… -aún en ese estado semiinconsciente, Pablo trata de protestar verbalmente al menos.
-¿Aún no, cabrón? ¿Quieres más, putico? -le pregunta Félix, furioso, volviendo a meterle la cabeza en al agua, para acabar con la poca resistencia que el militar aún ofrece.
Como médico, Félix sabe perfectamente la capacidad de resistencia que tiene un hombre, aunque Pablo es un hombre fuera de seria, ninguno antes había aguantado tanto como su futuro yerno. Félix sabía que Pablo era diferente en cuanto a resistencia desde que lo conoció en el cuartel, y ahora lo comprobaba. El cuerpo del joven queda inmóvil en la tina de baño, boca abajo, ni siquiera tiene fuerzas para ponerse de pie a pesar de que Félix se levanta de su espalda. Las manos de sátiro caen con codicia sobre las duras nalgas de Pablo, por encima de la mojada truza de algodón que se pega como segunda piel a la perfecta anatomía masculina de otro. Estaban calientes, firmes, redondas. El musculoso cuerpo del piloto militar queda flotando sin fuerzas para proteger sus nalgas de las obscenas caricias que el mayor Félix Santos, su futuro suegro, le hace.
Félix continúa acariciando esas deseadas nalgas con mayor libertad aún entre el agua, con la boca abierta ante tanta belleza, probando las fuerzas de Pablo, viendo que realmente está agotado y no puede evitar la violación. Sonriendo cruel, Félix levanta la cabeza de Pablo y la pone al borde de la tina mientras continua explorándole las nalgas. Sin aguantar más mete la mano dentro de la trusa, temblando de lujuria, llegando con sus dedos hasta el culo mismo de su futuro yerno, sintiendo como el esfínter anal del rebelde militar está aún duro, herméticamente cerrado, listo para defenderse de la futura penetración.
Pablo, por su parte, ahora con el rostro al borde de la tina puede respirar más libremente, aunque el agotamiento físico es excesivo, el recuperar sus fuerzas totalmente es algo casi imposible; pero su resistencia de súper hombre es un caso único, aun así se mantiene quieto mientras deja que Félix le siga acariciando las nalgas. Cazándolo. Debe tratar de ganar tiempo para poder defenderse, solo necesita que Félix se entretenga unos minutos y lo deje respirar libremente. Aunque esas manos entre sus nalgas le producían una repulsa terrible.
Pero Félix, no es tonto, tiene todo perfectamente planeado; cuando nota que el amplio tórax del militar empieza a expandirse normalizando la cantidad de aire que requiere para empezar a recuperar fuerzas, sospecha perfectamente lo que Pablo está pensando, así que antes de que Pablo pueda recuperar su asombrosa fuerza física y su resistencia, bruscamente lo vuelve a tomar de los cabellos y le hunde la cara en la tina.
-Noogghhhhhhhh... Mghhhhhhhuummmmm… -Pablo, tomado por sorpresa cuando apenas comenzaba a recuperar sus fuerzas, nuevamente ve como sus esperanzas de poder salvar su trasero se evaporan; Félix está decidido a cogérselo, a desflorarlo y usar eso como un trofeo, como una victoria sobre el arrogante y altanero macho militar.
-No te me vas a escapar cabrón, serás mi puto esta noche, ya te tengo en mis manos- le dice mientras el forcejeo continua entre los dos militares aunque es mucho menor en esta ocasión, Pablo apenas recupero una décima parte de su fuerza, no es nada contra la fuerza que el deseo sexual y de venganza le dan a Félix.
En esta ocasión Félix ni siquiera tiene que sentarse en la musculosa espalda de Pablo, con una mano lo toma de los cabello y le hunde la cara en el agua, mientras con la otra lo toma de las nalgas y lo mantiene presionado para continuar con la tortura de la asfixia.
-Hummm… Ghhhh… -los gemidos de Pablo, de furia, de impotencia, se escuchan aún fuera del agua, sus muslos tratan de usar la poca fuerza que tiene para salir de esa precaria situación, no darse por vencidos.
Pero la batalla es más corta esta vez, la falta de aire en un cuerpo musculoso que se agita vigorosamente, hacen que se consuma rápidamente las reservas de oxígeno y de energéticos celulares. Pablo repara nuevamente en como sus fuerzas lo abandonan, como sus músculos fatigados dejan de responderle para dar la pelea. El joven militar nuevamente ve esfumarse sus esperanzas de poder liberarse, mientras siente como la mano de Félix le continúa explorando el trasero, la yema de un dedo cruel, insistente, atormentador, le frota la entrada de su cerrado ano. Siente que el aire se le termina, y que se acaba su vida heterosexual tanto como el oxigeno en su cuerpo y las fuerzas en su musculoso cuerpo.
Las manos de Félix, al sentir como el cuerpo musculoso del rebelde militar se afloja, le empiezan a romper la truza, desgarrándosela, dejando las perfectas duras y torneadas nalgas expuestas, mirarlas lo deja sin aliento, el bronceado perfecto y uniforme en toda la piel del rebelde macho es adorable; aunque sabe que su culo está protegido por la firmeza de las duras nalgas. Pablo apenas se da cuanta de que Félix le ha roto la truza. Luchar con en la asfixia es lo primordial ahora para el. Félix, rápidamente, mostrando experiencia en esos menesteres, deja desnudo a Pablo aún en la tina; le permite que respire unos segundos, mientras mantiene su cabeza fuera del agua, aun sujeta por los cabellos.
-¡Cof! ¡Cof! ¡Cof!, Ahhhhhh… -Pablo trata de recuperar las reservas de oxígeno en su atlético y agotado cuerpo cuando, con un rápido movimiento, los restos de la desgarrada truza son metidos bruscamente en su boca que está abierta a toda su capacidad para respirar una mayor cantidad de aire.
-Es suficiente cabrón, esto te ayudara, jejejeeje… -le dice mientras con una de sus manos empuja los restos de la truza en la boca, impidiéndole así que pueda seguir respirando por la boca y dejándole únicamente la nariz para recuperar sus niveles de oxígeno. Sabía su trabajo. Volviendo a hundir la cara del joven en el agua.
-Hummhum… -para Pablo es más difícil ahora poder tomar aire, cuando hay asfixia el oxígeno que entra por la boca lo hace en mayor cantidad para restablecer los niveles normales, ahora sólo podrá usar la nariz cuando Félix se lo permita.
Félix mantiene un tiempo prudente al musculoso militar sumergido, la resistencia en Pablo es casi nula, las fuerzas se agotan y siente que va a perder el sentido, su cuerpo se afloja completamente. Cuando Félix percibe que el musculoso cuerpo de su futuro hijo político está completamente lacio, saca la cara de Pablo y la deja a la orilla de la tina, sin que el joven se mueva, esta vez solo puede respirar por la nariz, sus fosas nasales se le hacen insuficientes para la cantidad de aire que necesita, su boca amordazada con la truza no puede recibir oxígeno por esa vía. Félix lo sabe y con ese propósito lo hizo. Sin dejar de verlo, fijando la vista en las bronceadas y perfectas nalgas, se quita el pantalón y la camisa, desnudándose en poco minutos. Su dura y gruesa verga está paralela al piso, nervuda, babeando el espeso líquido seminal, ansiosa por entrar en ese apretado culo tan ansiado, deseando abrirse camino, aunque lo sabe protegido por esas dos montañas de musculosos, duros y firmes glúteos.
-Llego la hora, Pablito, la hora de que seas realmente mi puto, jajaajajaja… Vas a ser parte de mi familia, cabrón, jejejejeeje... -le dice burlonamente mientras el cuerpo musculoso e inerte de Pablo trata de recuperar algo de fuerzas dilatando sus fosas nasales al máximo, sin obtener los resultados adecuados.- ¡Dios, que nalgas tienes…! Se ven tan apetitosas… Hummm… será rico poseerlas.
-Hughg… Mghhhhh… -gime a través de la mordaza, aterrado, pero vencido.
Mientras Félix se mete a la tina, parándose primero en medio de los gruesos y duros muslos del macho militar, hincándose para poder meterle la verga, Pablo se tensa, intentando tomar más aire, quiere recuperarse cuando siente las manos de Félix separar sus duras nalgas, con Félix usando toda su fuerza.
-Ah, yerno, esto me va a encantar…
CONTINUARÁ… (no es mío)
Julio César.

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del.icio.us
Hola Julio, no sabes como me excitado con este cuento, me he venido varias veces imaginando todo,sin embargo necesito saber la continuación a la parte cuatro y si hay mas, mejor todas de una vez, por favor publicalas y si no por favor mandamelas a mi e-mail, gracias de antemano
GermanMexico | 10-11-2008 - 23:38:30 GMT 1 #
Hola, Germán,
Qué broma, este blog lo terminé porque… nadie entraba nunca en él; por eso no continuaré la historia. Pero si me mandas de una forma que yo la encuentre o entienda tu dirección, te envío el resto. La historia es buena, aunque al final no resultó tanto como otras de este autor que pienso desarrollar en mi otro blog. Un saludo desde Caracas,
Julio César | 11-11-2008 - 05:11:08 GMT 1 #