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Cortos relatos para gente muy adulta. Nada de menores...

02/05/2008 GMT 1

CARRERA IMPOSITIVA

jcqt1213 @ 03:19

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   La meada impositiva…   

   El Capitán Cobrador de Impuestos, altivo, de rostro que intenta sea la del tribuno espartano, pero que sólo logra conjurar el rictus del soberbio que sabe infunde temor, encara al periodista, otro más que intenta comprometerlo sacándole alguna reacción contraria a la decisión tomada por el comandante Takín, de cerrar aquel medio de comunicación (perdón, no renovar la concesión, rectifica mentalmente, temeroso de ser captado por los telépatas cubanos). El joven periodista insiste e insiste en que diga algo, pero él era demasiado inteligente, demasiado para este pobre país tercermundista y de mierda que jamás había visto tanta eficiencia como la suya, pensaba con modestia.   

   -Mire, amigo, no va a cazarme en un contra sentido. –dice metálico.- A ese canal de televisión no se le renovará la concesión para trasmitir porque ya llevan más de cincuenta años en eso. Nadie debe poseer jamás privilegios de por vida, y muchos menos legados de padres a hijos como si esto fuera la colonia, y los derechos divinos. –Dios, ¡que bien me salió!, piensa. ¡Me la comí!   

   -Pero Superintendente… -jadea el joven con la boca muy abierta.- …si yo no le estaba preguntando sobre Fidel Castro y sus cincuenta años en el poder, ni el que se lo entregue a su hermano, o lo que pasa en Corea del Norte, o lo que intenta el Comandante aquí... ¿Se siente bien, señor? Hablar de eso es delicado y…   

   -Maldito conspirador, maldito agente de la CIA. –gritó el Capitán de los Impuestos, aterrado de haber criticar al tirano sin darse cuenta. Y mirando en todas direcciones, con ojos desorbitados, buscando las cámaras y micrófonos, grita nuevamente.- Que viva Fidel… Que viva Fidel…   

   La patética figura del todopoderoso Cobrador de Impuestos, se aleja a la carrera, dejando cierta mancha sospechosa de ser orine en la acera. El joven reportero lo mira, entre asombrado y asustado, sabía lo peligroso que era criticar al desalmado y sanguinario asesino cubano. Traicionado por los nervios, echa a correr también, en dirección contraria a la del Capitán Meado. Así estaba Venezuela… 

Julio César.

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