¿QUIÉN ATIENDE A QUIEN?
Tenía su encanto para con lo más jóvenes… casi veintidós centímetros.
-¡Hummm…! Si, dame más… -gemía el muchachito esperando su leche malteada, batiéndola con todo su cuerpo, casi a golpes.
-Calma, muchacho, no rompas la ubre, aunque la veas muy gruesa y larga es delicada. Ahhh…Cómo te gusta, ¿verdad? Tómatela toda… -gruñía aquel carajo obeso y nada atractivo atendiendo al bello jovencito, quien llegado de la escuela lo encontró reparando las cañerías de la cocina, mirándolo pícaro y preguntándole sí podía darle un vaso enterito de leche caliente.
Cuando comenzó a darle lo que quería, duro, el chico gimiendo de gusto la quiso malteada, por lo que va y viene dándole paleta duro. Al sujeto jamás dejaban de sorprenderlo esos chiquillos, siempre querían más y más, no era fácil atenderlos y dejarlos satisfechos. Treinta minutos más tarde aún no llenaba el vaso, por lo que debió llamar a los dos ayudantes, y entre los tres trabajaron dándole palo al problema del dulce muchacho, sólo para ganarse una sonrisa de bebé del joven que gruñó:
-¿Y eso era todo?
Julio César.
NOTA: Esta fotografía creo que ya la utilicé, pero tiene su encanto e invita a utilizarla otra vez. Por cierto, en todos esos portales aclaran y aseguran que todos son mayores de edad, no se piense jamás que apoyo la pedofilia, ¿okay?

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