LA FIESTA LOCA DE DE LA HOYA

Vamos a abrirnos unos a otros…
Del pobre Oscar de la Hoya andan rodando por ahí unas fotografías todas curiosas proporcionadas por una joven y hermosa mujer, quién aseguró haber participado en una fiesta muy divertida y pícara donde el rudo hombre quiso probar su lado delicado. Él jura que se trata de un montaje. Tal vez. ¡Ahora se pueden hacer cada vaina con computadoras!, y no lo creo tan loco como para exponerse; y sí lo hizo, ¿qué?, eso es asunto suyo… Pero juguemos, imaginemos que sí, que ahí está el boxeador dorado con su amiguita.
-Mira como me queda… -chilla feliz, realizado.
-Te vez bella. –gime la joven.- ¿Qué quiere hacer ahora?
-Dile el botones todo mariconcito ese que entre, quiero saber qué sientes cuando te paso las manos y los labios por las pantys… -gruñe ronco, brillándole los ojos.
-Ten cuidado, papi, eso afloja el culo… -rió ella, yendo hacia la puerta.
“Si supieras que ya me hache achi…”, pensó él, inquieto pero caliente.
Julio César.

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