HAY LUGARES QUE…

Si el cuerpo se calienta con las prácticas, le mente también…
¡Maldita sea!, me dije todo sudado y agitado por la bendita trotadora que ya comenzaba a aparecer en mis sueños atormentándome, al entrar en los vestuarios y encontrarme a Jerónimo dándole más trabajo a Gregorio, quien sudaba a mares, abiertote de piernas mientras Jerónimo lo tenía bien cogido… con esa bocota que tiene. Y pensar que ese mamón una vez había hecho correr el rumor de que yo era pato, pensé mortificado. La verdad es que verlo gruñir, ahogado, mojado de saliva y toda esas vainas, era increíble, pero no estaba yo en momentos de perdona vida y sacando mi celular, cuya memoria fotográfica ya estaba llena, tomé esta imagen para ustedes, amigos. El resto fue simple, salí sin hacer ruido mientras Jerónimo daba lengüetazos recogiendo todo eso que tanto le gustaba, mientras gruñía que sabía tan rico (tuve que darle un apretón a mi ‘amiguito’, sólo uno, lo juro). A la mañana siguiente la fotica apareció, sin mostrar la cara de Gregorio, aunque todos lo que lo conocen lo reconocieron, en una cartelera. Jerónimo la pasó de la patada, y yo me sentí algo mal, arrepentido, como dos segundos, luego reí… hasta que supe que al coño’e madre ese le iba mejor. Después de sus prácticas, se pasaba una hora, a veces dos, sudando más todavía, usando su técnica bucal con medio gimnasio. Cómo les gustaba, una boca amiga, a todos esos carajos…
Julio César.

Meneame
del.icio.us