NO ENTIENDE QUÉ PASÓ

Yo podría explicártelo, guapo…
-Bueno, es difícil para mí hablar de esto, pero si insisten. –medita, subiéndose el pantaloncillo del mono, intentando cubrirse, sólo para molestar.- Fue un momento raro con dos panas hace una semana saliendo de una tanda de ejercicios en el gimnasio. Fuimos a las duchas, yo estaba contento porque había hecho cien flexiones de brazos, y eso me lo medio… paró un poco contra el bóxer. Los panas comenzaron a reírse y a tocármelo como burlándose. No se qué les pasaba, intentaba alejarles la manos pero uno y otro me lo tocaban, apretaban, decían que qué grande, qué duro, mira, ya moja; y como no soy la roca que golpea la ola, se me paró, ¡y sí parecía de piedra en ese momento! Me dio una vergüenza horrible, ¿qué iban a decir mis panas? No entiendo qué pasó, pero cayeron ahí mismo de rodillas y me bajaron el bóxer, intenté irme pero chillaban que no, embelesados mirándomelo, tocándolo. Y… bueno, le pegaron la lengua, de arriba abajo, tomaron sudor, juguitos, peleaban por ver quién comía más, y los bañe de… bueno, de lácteos, que se untaban como locos, y lo lamían de sus dedos. Fue algo extraño. Todavía no lo entiendo… -menea la cabeza, realmente perturbado; parece incapaz de entender… que nadie habría perdido tal oportunidad, ¿o no?
Julio César.

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