EL EMPERADOR

Sólo era un huele braguetas…
Ese lunes, un día después del cierre del canal televisivo mientras la calle hervía de protestas y los aliados y cómplices dizques opositores soltaban tibias arengas en contra de las dictatoriales medidas, el comandante Takin esperaba en la antecámara. Sabía que al viejo y decadente Emperador no le gustarían sus palabras… ni el que no estuviera en su país dando la cara. Pero no podía salir en televisión verde de miedo; sabía que si algo pasaba ya no habría curas que lo dejara ocultarse bajo su sotana aunque lloriqueara lamentablemente otra vez. Por eso espera, ahora sólo le quedaba el viejo jineteador.
Antes que verlo, lo escucha, cuando el prolongado pedo (peo en su país) se deja oír como una trompeta que sonara a decepción. La hedentina llegó dos segundos después, y el Comandante hizo todo lo posible por imaginar que era olor a rosas, (pero qué estaría comiendo el Emperador, ¿ratas muertas? Antes las atrapaba vivas). El viejo decrepito, que había caducado hace años, entró arrastrando los pies, y la bolsa ejecutiva que ahora colgaba de su cintura con un tubo largo que salía de la panza, se bambolea amenazando con regar la ñoña. Parece cansado y casi digno de lástima… si no fuera porque en sus ojos brilla no sólo la locura más grande sino también el odio más insensato. Más de cuarenta años martirizando a su pueblo no le había bastado, regar su mensaje de muerte por Latinoamérica y aún África, tampoco. No, aún debía hacer más mal antes de que el Diablo llegara a cobrar sus cuentas.
-¿Qué haces aquí? –gritó estentoreamente el anciano, molesto, al poco aventajado pupilo, ese hombrecito gordo y gritón era cruel y brutal, pero carente de valor e inteligencia. Bueno, eso le había servido para apoderarse, sin disparar un tiro, de ese país, se dice intentando calmar el asco que el Comandante le produce.
-Las cosas están mal, Maestro. Todos me dan la espalda. Los muchachos gritan en las calles. Creo que no debí cerrar el… -y calla ante un sonoro pedo, producto de la rabia del viejo decrépito.
-¡Cállate, come mierda! Tú no estás para pensar. Vuelve a la porquería de país ese y ordena que maten a todos esos culos cagados en las calles. No dejes que lo transmitan por televisión y ordénale a los imbéciles que rieguen por el mundo que es una conspiración de Bus (dicho como tal). Llama a la Bacaret, esa se vuelve loquita por un uniforme militar, y a Lala de Sima en Sao Paulo, que repitan que ellos respetan las medidas soberanas de un presidente democrático. –le apuntó con un dedo, soltando más peos y algo de ñoña que corrió tubo abajo, impregnando el ambiente, y no precisamente al olor del éxito.
-Si, maestro… -farfulló en voz baja el otro, resentido, esperando la gloriosa hora en que el califa muriera para ser él califa en lugar del califa.
¡Ponte a creer, grandísimo güevón…! pensó para sus adentros, sonriendo, el viejo Emperador, soltando nuevamente un peo, uno largo que le dolió. Temía que se le saliera una tripa. Sabía que el hermano lo expondría en ese momento a la vista de todos, no para que la gente creyera que aún vivía, sino ara que notaran que era una ruina, era su venganza. ¿Dónde estaría su chaquetita Adidad? Esa si abrigaba, no esas porquerías hechas en la isla. Tiembla por un momento, como tiembla el Comandante Takin antes de retirarse del trono de la gloria… olorosa.
Julio César.

Meneame
del.icio.us
es lo más feo que e visto en mi vida por favor pongan algo más bueno por favor la verdad dan pena ok.
gina | 11-08-2008 - 05:38:12 GMT 1 #
Querida Gina, si tan buena eres escríbelo tú, afocanos con tu genialidad, seguro vale la pena. Un beso.
Julio César | 12-08-2008 - 01:30:43 GMT 1 #