FAMILIA POLÍTICA

Los muchachos lo apreciaban mucho…
-Deje la miradora, yerno. –sonrió, nervioso, Matías, ante el enorme mocetón veinteañero, novio de su hija.
-Suegro, es que se ve tan caliente, esa vainita se le ve bien… -exclamo riente, casi grosero el muchacho.- Míreme la tranca, la tengo dura…
-¡Muchacho! –reprendió falso, sintiéndose raramente débil.
-Dígame, suegro, tiene ese huequito depilado… A mí me gustan lisitos.
-Sin un pelo, ¡y cerrado! –rió asustado ante lo que pasaba, y esa tranca que ya mojaba al otro sin haber entrado al mar.
-¿Por qué no me lo enseña? –jadeó el joven, sonriéndole pícaro, apretando en un puño una vaina como muy grande dentro de su bermudas.
-Yo… bueno, pero sólo te lo enseño, ¿eh?
-Claro, no somos maricas… Déjeme ir por un condón y la vaselina, sí está cerrado vamos a necesitar mucha…
-Apúrate, pues… -jadeó ronco Matías.
Julio César.

Meneame
del.icio.us