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¡¡¡VAYA TÍOS!!!
Cortos relatos para gente muy adulta. Nada de menores...

20/07/2008 GMT 1

ME CANSA ESCRIBIR…

jcqt1213 @ 02:31

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   -Ven, me gusta cuando chorrea sobre mí…

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   -Esto sí está gordo y bello, primo; pero te advierto, si saco el mío lo tengo que meter después…

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   Para qué usar calzones si los amigos vivían metiendo la mano…

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   -¡Coño’e tu madre…! ¡Yo soy todo un macho!

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   -Bueno, muchachos, perdí… ¡cóbrense! 

Julio César.

COLOMBIA, UNA VERDAD QUE MOLESTA

jcqt1213 @ 02:06

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   El señor Álvaro Uribe Vélez nos resultó un demonio total. Ese hombre que prometió la pacificación de Colombia, algo que muchos habían ofrecido, y que todo el mundo dudaba fuera posible, está cumpliendo. La sociedad colombiana parece estar viendo una luz al final del túnel. La destrucción de estos grupos devenidos en hampones y terroristas (mira que mantener gente encadenada durante años, ¿qué diferencia hay con las prácticas nazi?), será sintomática, los paramilitares serán los siguientes. Esto ya se está vieno para angustia de los grupos financiados por el narcotráfico que lanzan desesperadas campañas para intentar enjuiciar y condenar a Uribe. Porque saben que una vez caída la guerrilla y neutralizados los paras, tocará el turno, en serio, de los carteles de las drogas, y estos sí que tienen dolientes. ¿Cómo carrizo podrían hacerle frente a un país en paz, unificado, con el claro objetivo de destruirlos? No hay manera. Por eso aún patalean; los lobbys sostenidos por este dinero (qué mira que han penetrado los sistemas financieros mundiales, al punto de que han logrado el colapso de la cartera crediticia), y los narco políticos, todavía dan la batalla, pero van quedándose solos.   

   Esto es algo que es difícil de apreciar en toda su dimensión fuera de ese país. Hace días, viajando en el horrible y atestado Metro, presencié una discusión feroz entre un señor que hablaba, con acento andino, pestes de nuestro presidente, Hugo Chávez. Dijo tales cosas que hasta yo que lo odio, me incomodé. El punto fue que llegó a comparar a Chávez con Uribe (y que no se moleste el colombiano aunque la comparación ofenda), alegando que “ese sí era un presidente que dejaba a su país en alto”, y lo completó con cosas sobre el nuestro, que de verdad eran duras. Casi en seguida le saltó una gente, eran dos señores y una dama, que no iban juntos. Cada uno alegó que Álvaro Uribe era un delincuente, un criminal que mandaba a matar gente, que controlaba y conspiraba con la oligarquía colombiana para asesinar gente como a Raúl Reyes (el de las computadoras), siendo repudiado por su pueblo. Y aquí tuve que meter cuchara, aunque en verdad tampoco me gustaba lo que decía el anti chavista, porque son este tipo de opiniones expresadas a la ligera una tendencia peligrosa que se ha venido imponiendo desde hace tiempo.   

   Les dije que hasta donde yo sabía, a la muerte de Raúl Reyes, o el asesinato, el brutal asesinato para cobrar la recompensa del otro jefe del Secretariado, Iván Ríos, los colombianos no habían salido a las calle a llorarlos, que no hubo gritos de dolor ni de indignación. Que hasta donde sabía nadie pedía el enjuiciamiento de Uribe por asesino. Rematé diciéndoles “claro, aquí en Caracas podemos decir: es que esos son colombianos, ellos no saben nada de lo que pasa en Colombia, nosotros aquí, y desde aquí, sí sabemos” (hablan como sí en verdad lo creyeran). Hubo gente de acuerdo conmigo, otros no, pero es lo normal. Pero es verdad. Aquí se habla de la guerrilla, de Uribe y de Colombia como sí nosotros tuviéramos la verdad de lo que allí ocurre, no los colombianos. Se habla de dolor en Colombia y de indignación en Colombia por el final de la guerrilla, pero hasta donde puede apreciarse viendo a los colombianos, eso no es verdad.    

   De hecho la popularidad de Uribe, subió todavía más. Pero eso no parece importar, o no convence. Aparentemente la verdad no es la que allí se observa, es la que se desea ver, o creer. Y realmente una persona que confunde lo que imagina, espera o desea, con lo que ocurre, es un idiota; pero eso no es ningún problema. Vivimos (aún) en un mudo libre, uno puede decir las tonterías que quiera (yo lo hago) pero no se puede pretender pelear con los hechos, con la realidad, e intentar que otros crean lo que decimos como si fuera cierto. Que el pueblo colombiano aprueba lo que hace su presidente, o el Gobierno, es un hecho demostrable por el grado de aceptación, pero más aún por los índices de no desaprobación. O por la ausencia de marchas y protestas repudiándolo; pero eso no se quiere ver porque choca con lo que muchos suponen que es la verdad; que Colombia no aprueba lo que se le hace a la guerrilla o que Uribe no es querido porque es un criminal. Claro, la familia de los secuestrados, y el gobierno francés sirviéndole de tontos útiles, se quejan, pero es normal, su gente es cautiva, esclava de esos malditos desgraciados, pero un Gobierno no puede detenerse a pensar en una docena, una centena o aún mil presos, se debe a la seguridad del total de la población, y Colombia jamás será totalmente segura, libre y próspera hasta que la última alimaña sea cazada. Así de simple. Y así lo entienden los colombianos, en la gran casa y en la humilde vivienda.   

   Sin embargo… no estoy de acuerdo con una nueva reelección del señor Álvaro Uribe Vélez. Por muy exitoso que sea, por más sano mentalmente que parezca, por más sensato que de muestras de ser, el riesgo es grande. Fujimori, el hombre a quien el Perú le debe haber liquidado la plaga del Sendero Luminoso, cometió el pecado mortal de intentar mantenerse para siempre en el poder, que es lo que al final buscan todos aquellos que suponen que las constituciones pueden remendarse una y otra vez como colcha vieja. O será que lo creo así ya que en Venezuela nos ha ido bien mal con un Gobierno no solamente corrupto, sino inepto, donde no se detienen ante ninguna irregularidad o delito para intentar eso, gobernar hasta que les de la gana o el cuerpo aguante, como el difunto, y que en el Infierno esté, Fidel Castro.    

   Todo el que permanece mucho tiempo en el poder, siente esa tentación, se acostumbra a mandar, a gobernar sobre vidas y destinos, y mientras más tiempo pasa en ese puesto, peor se pone. Es como el pecado de la soberbia, mientras más se sufre más convencido se está de estar en lo correcto. Los ejemplos de Mugabe, Kadafi y Huseim bastarían para ilustrarlo, por ‘muy buenas intensiones’ que presentaran al inicio. Bueno, si hasta en España se llegó al momento cuando grupos clamaban como en oración: ‘renuncie, señor González, renuncie’. Realmente pocos tienen ese temperamento desprendido como el de José María Aznar, quien en el tope de su popularidad decidió no postularse para un tercer periodo; y sé que dirá el que desea ajustar los hechos a su parecer: ¿y cómo después del atentado del metro? (argumento tonto, con ir a las fuentes como diarios y noticieros se verifica el hecho); no, él declinó mucho antes.   

   Uribe Vélez lo ha hecho bien para su país, por eso muchos se ilusionan con la esperanza de que repita, de que mande hasta que termine con el último de los delincuentes armados que asolan el territorio neogranadino; pero el asunto es delicado, un mismo dedo no debe permanecer siempre sobre ‘el botón’. Hasta donde entiendo ha creado una organización política representativa, los éxitos generales, tal vez no en el detalle, de su gestión le garantizan representatividad y poder político ganado en las urnas; él y su gente, como partido, podría buscar el sucesor, alguien que le garantice a Colombia que no parará hasta lograr la pacificación final, y que si no cumple, se desvía o ‘cambia de parecer’, sea destituido electoralmente. Es simple: cumples o te vas, cambiar de parecer después no es una opción, no se le eligió para eso. Punto. La madurez política de nuestros vecinos les debe garantizar el transitar todo ese camino sin mayores sobresaltos.    

   Por cierto, ya no los llamo hermanos desde que nos dejaron solos frente a los desmanes del chavismo, sobretodo en los seis años pasados, cuando ya se sabía, denunciado por mujeres como Patricia Poleo, Marianella Salazar y Marta Colomina, de los nexos de grupos irregulares de su país con el gobierno de aquí. Pero no les importó mientras pensaron que podían sacar ganancias comerciales. Los únicos que siempre han estado a nuestro lado han sido los peruanos, pero ese parece ser el destino de el Perú; por ahí leí una vez que en la llamada guerra de las Malvinas, fueron los únicos (bueno, también Venezuela intervino) que se pusieron del lado de los argentinos. No apoyaron a Inglaterra, ni se hicieron los locos; gente extraña en el sub continente, ¿verdad? 

Julio César.

DE HOSTAL Y ANATOMÍA

jcqt1213 @ 02:02

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   Por Dios, eran enormes…!!!   

   Sebastián anda en una de viaje por Europa con Mariana, la novia, después de terminar el bachillerato y antes de comenzar la universidad, y en Colonia, Alemania, pernotaron en un tranquilo hostal a las afueras. Mientras tomaba un cálido baño antes del almuerzo, el joven fue sorprendido por otros habitantes del lugar, que luego supo eran estudiantes de medicina. Eran cuatro jóvenes, muy catires y enormes alemanes (le recordaron a los jugadores de la selección durante la Eurocopa), que rieron al verlo, lo señalaban, asentían con la cabezas diciéndose algo unos a otros, desnudándose, dejándolo sorprendido, ¡¡¡eran enormes, rojizos y totalmente envarados!!! Incómodo aunque sin saber por qué los vio entrar, y gimió y entendido cuando cuatro pares de manos lo sobaron, tocaron, recorrieron y acariciaron todo, sus pectorales, abdomen, más abajo, adelante y atrás. Gimió asustado cuando esas bocas le cayeron encima por todos lados, y cada uno sabía usar la lengua y dientes. Luego lo alzaron en peso para explorar mejor. Tal vez era por la hora, pero esos chicos lo comían con ganas, mientras otro le ofrecía un buen trozo de carne, metiéndoselo casi a la fuerza, aunque él saboreaba generalmente otras vainas (de Mariana), pero le encontró el sabor. Lo exploraron a fondo, hondo… y duro. Y los cuatro. Al parecer era una buena clase de anatomía. 

Julio César.

EL NEGOCITO

jcqt1213 @ 01:59

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   Lo tiene bueno, barato y bonito…   

   Nada. En la vidriera enmarcada en colores oscuros no había ningún objeto, ninguna cosa que permitiera descifrar mejor aquel cartel: caballero, pase, descubra y lleve nuestro fascinante y excitante producto. Eso rezaba. Llamativo, exótico. Ambiguo. Los hombre, jóvenes y los no tanto, que se detenían y miraban, sentían la curiosidad correr por sus venas: pornografía, sólo podía tratarse de eso. Y tragaban saliva como los perros de Pavlov. Tan convencidos estaban que al acercarse alguna mujer por el pasillo del Centro Comercial escapaban casi a la carrera, como si temieran verse sorprendidos pagando a una trabajadora de la calle, y con moneditas. Generalmente la mujer que  pasaba miraba el cartel, enfurruñaba la cara, también creía era pornografía y miraba al prófugo intentando descubrir quién era para denunciarlo.   

   Sin embargo, algunos entraban picados por la curiosidad. El lugar era pequeño, tal vez un metro y medio de ancho, por dos de largo ya que una barra alta limitaba el espacio. Detrás había una cortina, cerrada, que atrapaba las miradas calenturientas y desataba las imaginaciones (aunque todas iban camino a la bragueta, sin mucha originalidad), ¿qué habría allí, detrás de esas telas baratas de cuadritos?: pornografía, mucha, nueva y desconcertante pornografía, era la respuesta excitante y embriagadora. Incluso había quienes pensaban, los más desatados, en algún tipo de lugar donde hermosa chicas… La imagen quedaba corroborada por dos detalles. Uno era el vendedor, un joven delgado de sonrisa enigmática, agradable, atractivo a su manera, una que era ambigua también; la clase de sujeto que vende porno y no causa inquietud (o favores sexuales, pensaba mas de uno con ciertas cosquillas). El segundo detalle eran las fotografías en las paredes laterales.   

   Eran de chicas jóvenes, increíblemente pechugonas y cubiertas por mínimas tiritas por sostén, que invitaban a hacer preguntas: ¿Cómo se sostenían? ¿Por qué no reventaban? Las miradas de las chicas eran empañadas, sugerentes, anhelantes, como la de modelos profesionales, esas pobres muchachas muertas de hambre que parecen venir de veranear en Somalia y que se encontraran de pronto ante una hamburguesa con todo, caliente y olorosa. Las otras eran de tipos jóvenes, mazacotudos, lampiños y de miradas que intentaban ser virilmente masculinas, pero que difícilmente hubieran atraído la atención de las mujeres, inquietando únicamente a algunos tipos.   

   -¿Dígame, señor? –pregunta el joven, cortando al cliente, ¿qué iba a decir?   

   -Eh, yo, pasé para ver qué había.   

   -¿Sí…? –y lo mira fijamente, haciéndolo sudar.   

   -Si, me preguntaba… ¿qué venden aquí? –se lanza de sopetón, ¡ahora sabría!   

   -¿Usted qué buscaba? ¿Qué desea encontrar? –responde el chico y lo desconcierta y asusta.   

   -Yo, no lo sé, ¿qué venden…? –insiste, algo histérico, sintiéndose molesto también.   

   -Satisfacción. –responde con una sonrisa tonta, amistosa, como si explicara todo, y no explicaba un coño.- ¿Le interesa?   

   -No lo sé… -angustiado, presintiéndose atrapado en algún macabro juego, insiste.- Cuando dices satisfacción… -se corta y acalora, está molesto y curioso, desea irse, seguro de haberse equivocado, pero atado también. Allí debía haber algo inimaginable, bueno, sorprendente y único (porno del duro).   

   -Eso. Satisfacción. –repite el joven algo impaciente por primera vez, mirando elocuente su reloj.- ¿Le interesa o…? –y el otro se atraganta, quiere preguntar qué carajo es lo que tienen, pero no se anima.   

   -Bueno… -capitula.    

   Lo mira sonreír y entrar a la trastienda. El chico vuelve casi en seguida con una caja grandecita, aparentemente pesada. ¿Alguna muñeca? ¿Una caja de DVDs? ¿Algún libro? ¿Tal vez… (y tiembla de fiebre) algún juguetito exótico? El muchacho tiende la caja en la barra, al tiempo que otra persona, una mujer, sale de detrás de la cortina. El joven saca un libro hermoso, grueso, de apariencia muy costosa.   

   -Esta es nuestra mejor obra. Una Sagrada Biblia finamente encuadernada, para que aproveche sus momentos de ocio y soledad, ilustrada para que los muchachos la disfruten, y tiene hojas en blanco para que trace su árbol genealógico. Será la Biblia familiar, ¿no es hermosa, madre Teresa?   

   -Así es, hijo mío… -responde la monja sonriente, pero mirando al cliente con ojos de halcón.- ¿Se lleva esta sola o desea dos o tres más, para sus amistades?   

……   

   Si yo tuviera dinero para botar, montaría un negocito así por una semana, tan sólo para molestar. De hecho pensé en titularlo: TRAMPA PARA TURISTAS; pero habría sido muy obvio, ¿verdad? 

Julio César.

VISITA AL MÉDICO

jcqt1213 @ 01:51

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Julio César.

17/07/2008 GMT 1

DIME, VAQUERO…

jcqt1213 @ 03:10

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   Balance de toda una vida…   

   Dime, ojos grandes, ¿qué puedes hacer si la persona que tanto te hace sufrir, quien llena tus noches de soledad y amargura, y tu vida de dolor, es también la única capaz de confortarte, levantarte, y brindarte paz y felicidad? Resistir, aguantar y continuar amando, ¿verdad, muchacho de rodeos?, hasta que la marea cambie y las aguas estén a tu favor… Como hemos tenido que hacer todos en algún momento de nuestra vidas, cuando tuvimos suerte. 

Julio César.

PELIGROS DE LA MODA

jcqt1213 @ 03:04

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   Cuando te pide hay que darle…   

   “Coño, mi mujer tenía razón, no debí ponerme esta vaina. El roce, la presión, la forma en que se me mete se siente… Hummm… verga, no debo moverme así, esos dos carajos me están mirando, van a creerme maricón. Pero es que me aprisiona y… Ay, carajo, allá vienen, y parecen muertos de risa”.   

   -¿Se le metió y le pica? Nosotros te lo sacamos y te lo rascamos con estos dos… Los dos son para ti. ¿Te interesa? –pregunta uno, dándose un apretón.   

   -Yo… yo no… ¡Coño, no sé que pasa, pero sí, me pica y me arde…!   

   -Ven, te lo vamos a atender bien. –promete el otro; y mientras se alejan a atender sus asuntos, se presentan entre sí. 

Julio César.

HUGO CHÁVEZ Y LOS SHOWS

jcqt1213 @ 03:01

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   Show el que puedo armar yo en un submarino…   

   No lo entiendo. La verdad es que no sé si ando pediendo facultades mentales, pero no lo entiendo en verdad. La tarde del día miércoles 2 de julio, yo me encadené después de las tres de la tarde a la televisión, estaba ocurriendo la noticia más importante y sensacional de los últimos días: aparecía Ingrid Betancourt; también los otros, pero el reflector estaba montado sobre ella. Yo escuchaba, miraba, casi sentía lo que esa gente estaba contando. Estaba tan contento que medio gimoteaba; buscando más comentarios me di un paseo por todos los canales nacionales y regionales que sintonizo, con y sin el DIRECTV, y todos, todos, estaban enganchados con la noticia. Bueno, no todos, los canales controlados por el Gobierno, que son muchos en su hegemonía mediática que no sirve porque nadie los ve (puro real botado), no se habían enterado, o al menos no lo transmitían. ¿Y cómo, si esa gente había sido arrebatada a la pobre narcoguerrilla por la fuerza, estaban todos vivos (nadie tuvo el detalle de caer del helicóptero), detuvieron a sus dos captores jefes, y Uribe había triunfado? Pobre Chávez, imagino que andaba de cama, igual que Rafael Correa. La mediocridad no tolera la eficiencia, eso hay que recordarlo siempre.   

   Como sea, desde ese  momento quedé enganchado hasta bien pasadas las doce de la noche, me calé hasta los discursos y las ruedas de prensa. Yo mismo creí que me había excedido, pero luego escuché que esa fue una de las noticias más seguidas del país, ganadora de todos las rating, así supe que muchísima gente hizo lo mismo, quedarse despiertos para terminar de conocer cada detalle. Ah, pero no, no a todo el mundo le pareció que la cosa había sido buena y equilibrada. Hubo voces discordantes, gente inteligente y honesta… no eran. Se trataba de nuestra honorable Asamblea Nacional, la que es, dicha con orgullo por ella misma, roja rojita, esa que fue elegida con un ocho por ciento del electorado nacional (de 16 millones de votantes no concurrieron ni dos millones), de los cuales un tres por ciento eran votos nulos (y sin embargo allí se criticó un referéndum en Bolivia porque no había concurrido el cuarenta por ciento; lo dicho, son gente extrema… damente necia). En el honorable parlamento se criticó la forma círquense de dar la noticia, tachando, con una rabia verde, caliente y feroz, todo el rescate de los rehenes como un show televisivo.   

   Dios, ¡cómo les duele! Échense árnica que eso se hincha. Señores honorables parlamentarios rojos rojitos, cuando Chávez y la impía de Piedad iniciaron las conversaciones para la liberación de aquellos rehenes en diciembre, donde Chávez invitó a medio mundo, dio ruedas de prensas a diestra y siniestra, habló de ir a la selva por ellos, se llevó con él a Kirchner, a Sarkozy y a medio mundo porque iban a liberar a esa gente (Uribe no estaba, ese muergano sabía), hablando con lágrimas en los ojos de ese niño que luego le dio nombre a la operación, Enmanuel (¡para necios…!), contando incluso con don Oliver Stone, quien demostraba en la zona que el mundo del espectáculo es sólo eso, circo sin pan; y allí pasaron días en ese vacilón: que si hoy sí los liberan; no, que será mañana; que hoy no porque amaneció nublado; que mañana sí porque las runas dicen que será un buen día; hasta que Uribe, compadeciéndose de esa gente, dijo que no los iban a entregar porque no tenían al niño. Y ahí les cayó la gota fría.    

   Pero al punto, ¿no fue todo eso un circo? ¿No fue un show con bailarines, coro y público de utilería? ¿Por qué la Asamblea Nacional le hace eso a Chávez, por qué lo ponen en evidencia, a él que ya tiene tantas deficiencias? ¿Es justo acaso tanta maldad para con ese pobre hombre acogotado? De gente  bruta pero gritona como Carlos Escarrá, quien decía ser abogado pero sabe de leyes lo que yo de física quántica, uno espera esos exabruptos, ese hombre no piensa, sólo hala mecate (dicho por la gente que lo conoce), pero ¿no había nadie que dijera dejemos eso así y pasemos agachados para que nadie relacione el rescate de esa gente con posibles datos encontrados en las computadoras de Raúl Reyes, o para que no parezca que nos duele que se los quitaran a la guerrilla, o que nos da tibiera que Uribe quedara como un tipo eficiente? ¿Era tan difícil? Sólo bastaba con cerrar la  boca y simular que pensaban en otra cosa, así sólo se estuvieran pasando la lengua por un comillo.   

   Imagino que tuvieron que lanzarse en una de arrojar… caca, porque, como dije, demasiado público siguió la noticia, con esa felicidad desprovista de egoísmo de todo el mundo al saber libre a esa pobre gente, y se notó la diferencia entre un político como Uribe Vélez y uno como… Hugo Chávez; y de un ministro como Santos que puede unir verbo con predicado, en constaste con nuestro Ministro del Interior quien dice que cien muertes semanales no significa necesariamente hampa desatada e incontrolada. Pero debieron pensar en algo mejor, ¿verdad? Que alguien del gobierno de Chávez denuncie un show televisivo montado por otros, es como la mujer que habla de las coqueterías de una vecina díscola… en la cama con el amante mientras el marido anda trabajando. 

Julio César.

SEXO DEL DURO Y SUCIO

jcqt1213 @ 02:57

   Continúa esta historia de sadismo, violencia sexual, masoquismo y sometimiento. En este pedazo hay tortura sicológica y física. Como ya dije antes, es dura pero buena. Si no te atraen estos temas no sigas leyendo. Aún así, felicito al autor, me encantó: CAPRICORNIO 1965. Disfrútenla, a pesar de ser algo lenta:

      EL SUEGRO… (4)

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   Lo tenía prácticamente ya cogido…   

   -Noooghhh, Félix, reacciona, estás cometiendo un error. Félix, nooooghhhhh… -Pablo grita de desesperación sabiendo que se encuentra en una desventajosa batalla en la que no desea perder lo más preciado para un hombre heterosexual, "su virginidad anal", y menos ante un tolete como el que tiene su suegro.   

   El joven siente que las fuerzas empiezan a regresar a su cuerpo, las ligaduras de sus manos empiezan a ceder, poco a poco, aunque aun no puede soltarlas, el forcejeo, lo ha ayudado, quizá si logra defenderse unos minutos más pueda liberarse, aunque era difícil teniendo al otro montado sobre su espalda.   

   Félix se da cuenta de que está venciendo la atadura de sus manos, no puede permitir que se libere, no debe dejar que ese perfecto culo se le vaya de las manos, a como de lugar tiene que someterlo, que dominarlo, que hacerlo suyo. Imaginarse penetrándolo, convirtiéndolo en suyo, lo tiene casi enfermo de calenturas. Pero la furia de Pablo y su afán de defender su hombría lo hace redoblar esfuerzos, hacerlo mas fuerte; la desesperación lo hace enfrentar y defenderse como nunca antes lo había hecho. Logra con un gran esfuerzo, aventar a Félix sólo unos cuantos metros, hacerlo trastabillar, y aprovecha ese momento para tratar de ponerse de pie. Debe actuar rápidamente si quiere tener esperanzas de salvar su culo intacto.   

   El otro se repone en un instante, a tiempo para ver como Pablo está casi de pie, casi logrando soltar sus manos. No puede dejar que haga eso, no debe permitir que Pablo se libere o le será muy difícil dominarlo, así que tomando impulso se lanza para taclear a Pablo y hacerlo caer dentro de la bañera.   

   -Nohhhhhhh. Ghhhh… -se oye el ahogado grito de Pablo al caer dentro de la tina llena de agua, sin que el joven lograra aún tener sus manos libres.   

   Félix rápidamente evita que su futuro yerno se levante de la tina, aprovechando que está fuera de ella, y su posición le permite sentarse sobre el musculoso cuerpo de Pablo, quien ha caído boca abajo en la tina de agua. No puede levantarse y Félix se acomoda mejor sobre su musculosa espalda para evitar que pueda salir de la tina. Con una sonrisa sádica lo toma rápidamente de los cabellos y con ambas manos hunde la cara del otro en el agua.   

   -Gghhhhh. Hummm… hummm... -los gemidos de Pablo y el forcejeo por liberarse y tratar de respirar son intensos, pero la fuerza de Félix es suficiente para mantener la cabeza del musculoso macho militar sumergida en el agua. El intenso forcejeo del rebelde varón es intenso, pero al no recibir oxígeno, sus músculos se fatigan más rápidamente que antes.   

   Ante la falta de oxígeno, Pablo siente que sus pulmones no pueden aguantar más tiempo sin estallar, sus manos están aún atadas y no puede soltarse, y sus muslos están fatigándose rápidamente; por otra parte el peso de Félix sobre él le impide salir y poder respirar. Su cabeza está firmemente sujeta por los cabellos, sin dejarla salir del agua para poder tomar aire. Félix disfruta viendo como el musculoso cuerpo de Pablo se contorsiona con el violento forcejeo, sin resultado alguno. Los músculos de la espalda de Pablo se hinchan, pero no puede ponerse de pie, con ambas piernas trata de levantar su espalda aún con el cuerpo de Félix sobre el, pero el agua lo haces resbalar una y otra vez. El intenso movimiento hace que pierda fuerzas más y más rápidamente; siente que va a perder el sentido por la falta de oxígeno, cuando su cabeza es sacada del agua. Félix estira los cabellos de Pablo, permitiéndole respirar.   

   -Ahhhhhh… ¡Cof! ¡Cof! ¡Cof! -la boca de Pablo se abre de forma grotesca mientras trata de llenar de aire sus pulmones para recuperar fuerzas.   

   Félix sabe que de la cantidad de oxígeno que Pablo inspire depende su resistencia, aún tiene bastante fuerzas para luchar, así que sólo son unos cuantos segundos los que le permite a Pablo tener su cabeza fuera del agua, para después volver a hundírsela en ella; sabía como dominar a un hombre.   

   -Nghhhhhhhhh. Mgghhhhhh. ¡Cof! ¡Cof! ¡Cof! Hummm… -Pablo nuevamente se encuentra con la tortura de la asfixia, aunque esta vez cuenta con menos fuerza, hay menos resistencia, aunque de todos modos el forcejeo se mantiene.    

   No puede permitirse ser derrotado tan fácilmente. Pelea, pero ningún macho por musculoso o fuerte que sea puede dar una buena batalla sin oxígeno, el poco aire que Pablo respiró mientras Félix se lo permitió, es usado casi inmediatamente por cada uno de sus músculos para continuar la desesperante batalla por defenderse, por evitar lo inevitable, se violado por ese enfermo lujurioso. Nuevamente llega la falta de aire, sus pulmones empiezan a presionar más y más. Félix, sintiendo que el musculoso cuerpo de Pablo se afloja, vuelve a levantarle la cara para que tome aire.   

   Para Pablo el hecho de verse a punto de la derrota lo hace sentir humillado, avergonzado; como militar siempre había sido lo suficientemente hábil para salir de cualquier situación por precaria que esta fuera, aunque jamás imaginó que Félix podría atacarlo a traición y con las intenciones que tiene sobre su trasero. De hecho jamás imaginó que alguien pudiera atacarlo así. El coraje es mayor al sabe que su único enemigo dentro del cuartel había sido él, Félix, y que en el tiempo que ambos estuvieron juntos en el ejercito ninguno jamás había dado su brazo a torcer. Ambos habían sabido defenderse limpiamente, sin doblegarse; pero ahora la hombría de Pablo estaba en juego, a punto de ser no sólo derrotada sino penetrada.   

   -¡Cof! ¡Cof!, Ahhhhhhhhhhhh… Ahhhhhhhh… Nnnnngggggghhhhh… Hummm…   

   En esta ocasión el tiempo que Félix le permite estar fuera del agua es menos, nuevamente vuelve a hundirle la cabeza para irle mermando las fuerzas para debilitarlo rápidamente, agotarlo físicamente para que no ofrezca resistencia cuando lo viole, penetrándolo desde todos los ángulos; para que no pueda evitar que su culo sea propiedad de su suegro, quien se lo lamerá, tocará y penetrará; para que su cuerpo se convierta en un instrumento de placer sexual para el hombre que es el padre de la mujer que más ama.   

   -Ríndete a tu destino, puto, ¿quién es mejor de los dos cabrón? –le repite Félix, para hacerle sentir su superioridad física en ese momento previo a la posesión sexual que el culo de Pablo experimentará.   

   -Hummm. Ghhg… -aún debajo del agua siendo torturado con la falta de oxígeno, el musculoso militar da una buena pelea, son ya varios minutos lo que ha estado bajo la tortura de la asfixia y su atlético cuerpo está agotado, pero las últimas fuerzas no lo abandonan y su orgullo herido y su hombría le permiten dejarse vencer.    

   Los segundos que Félix le permite respirar al otro, van siendo más cortos aunque mas frecuentes, no quiere que pierda el sentido, solo las fuerzas, quiere que esté conciente cuando lo desflore, que lo sienta bien, que esté en sus cabales cuando se lo clave todo.   

   -Así me gusta, cabrón, que te resistas, que no te des por vencido, puto. Serás un puto en unos minutos, Pablo; el sargento Pablo Arenas "cogido", jejejeejejeje. -le dice mientras bruscamente le mantiene la cabeza sumergida debajo del agua.   

   Pablo va perdiendo más y más sus fuerzas, sus músculos están tan fatigados por la excesiva falta de oxígeno, que apenas puede moverse para tratar de oponerse a los deseos de Félix. Comprende que la batalla esta casi perdida, no puede hacer nada más para oponerse. El aire se le acaba y su vista se pierde en la oscuridad, casi a punto de perder el sentido. Félix lo intuye y le levanta la cabeza, le permite que respire por unos instantes, para volver a hundirlo es sólo cuestión de segundo. Desea con todas sus ganas someter al macho militar, adelantarse a su hija para involucrar al viril varón en la sexualidad familiar. Todo le ha salido a la perfección, no así para Pablo y su trasero, que están siendo transportados sexualmente al lado contrario donde jamás habían estado   

   Después de, casi 20 minutos de estar torturando al musculoso sargento, el mayor Félix Santos siente como el atlético cuerpo del militar se pone flácido, sin fuerzas, suelto completamente. La batalla es ya nula, su asombrosa resistencia llega al límite y el dominio de Félix sobre su fuerte cuerpo es total. Aun así Félix le permite respirar una vez mas, la cabeza de Pablo está suelta completamente.   

   -¡Cof! ¡Cof! ¡Cof! Ahhhhhh… -respira con avidez aunque sin forcejear como en las ocasiones anteriores.   

   -Ya estás listo, cabrón, jejeje... -le dice Félix mientras mueve la cabeza de Pablo de un lado a otro sujetándolo de los cabellos, sin encontrar resistencia del rebelde militar.- Ya estás listo para conocer a tu hombre…   

   -Nogghhhhh… ¡Cof! ¡Cof! ¡Cof! Ahhh… -aún en ese estado semiinconsciente, Pablo trata de protestar verbalmente al menos.   

   -¿Aún no, cabrón? ¿Quieres más, putico? -le pregunta Félix, furioso, volviendo a meterle la cabeza en al agua, para acabar con la poca resistencia que el militar aún ofrece.    

   Como médico, Félix sabe perfectamente la capacidad de resistencia que tiene un hombre, aunque Pablo es un hombre fuera de seria, ninguno antes había aguantado tanto como su futuro yerno. Félix sabía que Pablo era diferente en cuanto a resistencia desde que lo conoció en el cuartel, y ahora lo comprobaba. El cuerpo del joven queda inmóvil en la tina de baño, boca abajo, ni siquiera tiene fuerzas para ponerse de pie a pesar de que Félix se levanta de su espalda. Las manos de sátiro caen con codicia sobre las duras nalgas de Pablo, por encima de la mojada truza de algodón que se pega como segunda piel a la perfecta anatomía masculina de otro. Estaban calientes, firmes, redondas. El musculoso cuerpo del piloto militar queda flotando sin fuerzas para proteger sus nalgas de las obscenas caricias que el mayor Félix Santos, su futuro suegro, le hace.   

   Félix continúa acariciando esas deseadas nalgas con mayor libertad aún entre el agua, con la boca abierta ante tanta belleza, probando las fuerzas de Pablo, viendo que realmente está agotado y no puede evitar la violación. Sonriendo cruel, Félix levanta la cabeza de Pablo y la pone al borde de la tina mientras continua explorándole las nalgas. Sin aguantar más mete la mano dentro de la trusa, temblando de lujuria, llegando con sus dedos hasta el culo mismo de su futuro yerno, sintiendo como el esfínter anal del rebelde militar está aún duro, herméticamente cerrado, listo para defenderse de la futura penetración.    

   Pablo, por su parte, ahora con el rostro al borde de la tina puede respirar más libremente, aunque el agotamiento físico es excesivo, el recuperar sus fuerzas totalmente es algo casi imposible; pero su resistencia de súper hombre es un caso único, aun así se mantiene quieto mientras deja que Félix le siga acariciando las nalgas. Cazándolo. Debe tratar de ganar tiempo para poder defenderse, solo necesita que Félix se entretenga unos minutos y lo deje respirar libremente. Aunque esas manos entre sus nalgas le producían una repulsa terrible.   

   Pero Félix, no es tonto, tiene todo perfectamente planeado; cuando nota que el amplio tórax del militar empieza a expandirse normalizando la cantidad de aire que requiere para empezar a recuperar fuerzas, sospecha perfectamente lo que Pablo está pensando, así que antes de que Pablo pueda recuperar su asombrosa fuerza física y su resistencia, bruscamente lo vuelve a tomar de los cabellos y le hunde la cara en la tina.   

   -Noogghhhhhhhh... Mghhhhhhhuummmmm… -Pablo, tomado por sorpresa cuando apenas comenzaba a recuperar sus fuerzas, nuevamente ve como sus esperanzas de poder salvar su trasero se evaporan; Félix está decidido a cogérselo, a desflorarlo y usar eso como un trofeo, como una victoria sobre el arrogante y altanero macho militar.   

   -No te me vas a escapar cabrón, serás mi puto esta noche, ya te tengo en mis manos- le dice mientras el forcejeo continua entre los dos militares aunque es mucho menor en esta ocasión, Pablo apenas recupero una décima parte de su fuerza, no es nada contra la fuerza que el deseo sexual y de venganza le dan a Félix.   

   En esta ocasión Félix ni siquiera tiene que sentarse en la musculosa espalda de Pablo, con una mano lo toma de los cabello y le hunde la cara en el agua, mientras con la otra lo toma de las nalgas y lo mantiene presionado para continuar con la tortura de la asfixia.   

   -Hummm… Ghhhh… -los gemidos de Pablo, de furia, de impotencia, se escuchan aún fuera del agua, sus muslos tratan de usar la poca fuerza que tiene para salir de esa precaria situación, no darse por vencidos.    

   Pero la batalla es más corta esta vez, la falta de aire en un cuerpo musculoso que se agita vigorosamente, hacen que se consuma rápidamente las reservas de oxígeno y de energéticos celulares. Pablo repara nuevamente en como sus fuerzas lo abandonan, como sus músculos fatigados dejan de responderle para dar la pelea. El joven militar nuevamente ve esfumarse sus esperanzas de poder liberarse, mientras siente como la mano de Félix le continúa explorando el trasero, la yema de un dedo cruel, insistente, atormentador, le frota la entrada de su cerrado ano. Siente que el aire se le termina, y que se acaba su vida heterosexual tanto como el oxigeno en su cuerpo y las fuerzas en su musculoso cuerpo.   

   Las manos de Félix, al sentir como el cuerpo musculoso del rebelde militar se afloja, le empiezan a romper la truza, desgarrándosela, dejando las perfectas duras y torneadas nalgas expuestas, mirarlas lo deja sin aliento, el bronceado perfecto y uniforme en toda la piel del rebelde macho es adorable; aunque sabe que su culo está protegido por la firmeza de las duras nalgas. Pablo apenas se da cuanta de que Félix le ha roto la truza. Luchar con en la asfixia es lo primordial ahora para el. Félix, rápidamente, mostrando experiencia en esos menesteres, deja desnudo a Pablo aún en la tina; le permite que respire unos segundos, mientras mantiene su cabeza fuera del agua, aun sujeta por los cabellos.   

   -¡Cof! ¡Cof! ¡Cof!, Ahhhhhh… -Pablo trata de recuperar las reservas de oxígeno en su atlético y agotado cuerpo cuando, con un rápido movimiento, los restos de la desgarrada truza son metidos bruscamente en su boca que está abierta a toda su capacidad para respirar una mayor cantidad de aire.   

   -Es suficiente cabrón, esto te ayudara, jejejeeje… -le dice mientras con una de sus manos empuja los restos de la truza en la boca, impidiéndole así que pueda seguir respirando por la boca y dejándole únicamente la nariz para recuperar sus niveles de oxígeno. Sabía su trabajo. Volviendo a hundir la cara del joven en el agua.   

   -Hummhum… -para Pablo es más difícil ahora poder tomar aire, cuando hay asfixia el oxígeno que entra por la boca lo hace en mayor cantidad para restablecer los niveles normales, ahora sólo podrá usar la nariz cuando Félix se lo permita.   

   Félix mantiene un tiempo prudente al musculoso militar sumergido, la resistencia en Pablo es casi nula, las fuerzas se agotan y siente que va a perder el sentido, su cuerpo se afloja completamente. Cuando Félix percibe que el musculoso cuerpo de su futuro hijo político está completamente lacio, saca la cara de Pablo y la deja a la orilla de la tina, sin que el joven se mueva, esta vez solo puede respirar por la nariz, sus fosas nasales se le hacen insuficientes para la cantidad de aire que necesita, su boca amordazada con la truza no puede recibir oxígeno por esa vía. Félix lo sabe y con ese propósito lo hizo. Sin dejar de verlo, fijando la vista en las bronceadas y perfectas nalgas, se quita el pantalón y la camisa, desnudándose en poco minutos. Su dura y gruesa verga está paralela al piso, nervuda, babeando el espeso líquido seminal, ansiosa por entrar en ese apretado culo tan ansiado, deseando abrirse camino, aunque lo sabe protegido por esas dos montañas de musculosos, duros y firmes glúteos.   

   -Llego la hora, Pablito, la hora de que seas realmente mi puto, jajaajajaja… Vas a ser parte de mi familia, cabrón, jejejejeeje... -le dice burlonamente mientras el cuerpo musculoso e inerte de Pablo trata de recuperar algo de fuerzas dilatando sus fosas nasales al máximo, sin obtener los resultados adecuados.- ¡Dios, que nalgas tienes…! Se ven tan apetitosas… Hummm… será rico poseerlas.   

   -Hughg… Mghhhhh… -gime a través de la mordaza, aterrado, pero vencido.   

   Mientras Félix se mete a la tina, parándose primero en medio de los gruesos y duros muslos del macho militar, hincándose para poder meterle la verga, Pablo se tensa, intentando tomar más aire, quiere recuperarse cuando siente las manos de Félix separar sus duras nalgas, con Félix usando toda su fuerza.   

   -Ah, yerno, esto me va a encantar… 

CONTINUARÁ… (no es mío)  

Julio César.

13/07/2008 GMT 1

RAFAEL CORREA, ¿CRUSTACEO O MARISCO?

jcqt1213 @ 04:11

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   -Yo también me lo pregunto…   

   Yo no entiendo. De verdad que no. Tengo muchos amigos ecuatorianos, el mejor seviche que he comido lo prepara una amiga, pero en verdad que yo no entiendo a esa gente. Hace ya unos meses el señor Rafael Correa, un político joven, nuevo, ex militar, agarró una tirria con Colombia, y Uribe, que nadie se explica. Este joven de mirada brillante se la tiene dedicada al presidente neogranadino de tal manera que, si se tratara de gente cercana a uno, lo haría sospechar a uno que ahí el odio y el amor confunden. Esas cosas pasan. El problema viene desde hace tiempo; Colombia detectó, ubicó, montó en la mira y destruyó un campamento de la narcoguerrilla colombiana, uno de los grupos más letales, las FARC, fuera de sus fronteras. Mató a un gentío y Rafael Correa montó en cólera. Y en ello, arrastra a buena parte de la sociedad ecuatoriana.   

   Pero señor, ¿usted no había dicho semanas antes que Ecuador limitaba por allí con la guerrilla? ¿Lo dijo o no lo dijo? Entonces, ¿qué carajos le importa a usted que Colombia haya entrado al territorio de la guerrilla y los matara como suelen asesinar estos a sus victimas como sabemos quienes vimos los caídos en el puesto fluvial de Cararabo aquí en Venezuela, en medio de la noche y por sorpresa? ¿Ah? ¿Qué carrizo le importa a usted esa gente? Lo desconcertante fue que muchas personas, diarios y militares parecieron enfurecerse también, y a todos ellos tengo que repetirles: sí, Colombia entró en el territorio de la guerrilla, poco antes de entrar a Ecuador, y los liquidó, ¿y qué? Lo que ahora ocurre es que se sostiene, dejando muy mal parada a toda la sociedad ecuatoriana, que eso como que no era, después de todo, territorio de la guerrilla. No, al parecer, ese territorio todavía era Ecuador. Entonces es cuando llegan las preguntas…   

   ¿Por qué carajos la sociedad ecuatoriana como un solo hombre no le dijo al díscolo Presidente Correa: no, eso sí es Ecuador, señor Presidente, y usted no puede regalárselo a nadie? ¿Dónde estaban los magistrados ecuatorianos, y los políticos ecuatorianos, y los diputados y senadores ecuatorianos y los militares ecuatorianos, y la prensa ecuatoriana? ¿Cuántas marchas y protestas se armaron para defender el territorio? No, nada se hizo, se dio un consentimiento tácito (el que calla otorga, parece que jamás han oído de ello) y eso se convivió en territorio en reclamación. Claro, cuando Colombia desocupa y liquida a los peligrosos bandoleros, entonces se envalentonan; los militares y los políticos saltan con ojos destemplados, voces roncas y con lágrimas de arrechera… para que Colombia salga. Qué gente tan extraña, ¿verdad?   

   Yo lo veo así: como eran bandoleros peligrosos, se hicieron los locos, aterrorizados de las acciones que pudieran emprender y los dejaban hacer; y cuando un carajo con bolas como Uribe los liquida, saltan como matronas en velorio, exigiendo explicaciones y que salgan, pensando: “qué bueno nos quitaron ese problema de encima, ahora podemos cantar como gallos”. Claro, en la seguridad de que Colombia, un país serio no como el gobierno de la guerrilla asentada en ese punto, sí respetará las leyes. Como fuera, quedaron fatal, que mal se vieron. Por ahí hay quienes sostienen que Correa, a sabiendas, había entregado ese territorio, cosa inconcebible, es un ex militar que debería amar a su tierra como nadie, a menos que ame más el poder o el dinero y eso deje de importarle. Según este comentario, militares serios dejaron filtrar la información para que Colombia los ayudara a luchar contra estos delincuentes que en décadas pasadas habían sembrado dolor el suelo de Ecuador.   

   Recuerdo que en la OEA, durante la crisis de los chaflas (pura bla bla bla, y ni un enfrentamiento, qué gente tan poco seria), nadie le preguntó directamente a este señor: ¿sabía o no de los campamentos? ¿Por qué se les permitido asentarse ahí sin informar al gobierno colombiano? ¿Conspiraban juntos contra Bogotá? ¿Es un demócrata o un futuro pichón de dictador o de lacayo como ya señalan a otros? ¡Qué se defina…! O es perro o es gato, es paloma o es halcón, es molusco o es marisco. Entiendo que mucha gente pueda molestarse conmigo por esto, pero antes que me aclaren esos puntos y luego se les escuchará.   

   Como sea, el gobierno ecuatoriano no desea levantar cabeza; con la aparición de la señora Ingrid Betancourt, perdieron una buena oportunidad de quedarse callados, pero no, por el contrario, un alto funcionario, Javier Ponce, dijo: es una lástima que los hayan liberado… (hizo una pausa, tal vez para tragar o tomar aire, pero se vio raro) por medio de la violencia (claro, era mejor esperar que esos angelitos de Dios los liberaran, apenas tuvieron de cinco a diez años ‘retenidos’, tampoco era para tanto). Ay, qué lindo, siempre tan preocupado. Y, repito, que no se molesten conmigo mis amigos ecuatorianos aquí en Venezuela, pero es verdad, si no pueden afrontar, o no quieren, sus problemas, como no se quieren afrontar en Venezuela, otro tiene que llegar a poner orden, así nos de arrechera. 

Julio Cesar.

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