Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

¡¡¡VAYA TÍOS!!!
Cortos relatos para gente muy adulta. Nada de menores...

Categoría: QUÉ HACES AHÍ, GUAPO...

20/07/2008 GMT 1

DE HOSTAL Y ANATOMÍA

jcqt1213 @ 02:02

provocaba.jpg

   Por Dios, eran enormes…!!!   

   Sebastián anda en una de viaje por Europa con Mariana, la novia, después de terminar el bachillerato y antes de comenzar la universidad, y en Colonia, Alemania, pernotaron en un tranquilo hostal a las afueras. Mientras tomaba un cálido baño antes del almuerzo, el joven fue sorprendido por otros habitantes del lugar, que luego supo eran estudiantes de medicina. Eran cuatro jóvenes, muy catires y enormes alemanes (le recordaron a los jugadores de la selección durante la Eurocopa), que rieron al verlo, lo señalaban, asentían con la cabezas diciéndose algo unos a otros, desnudándose, dejándolo sorprendido, ¡¡¡eran enormes, rojizos y totalmente envarados!!! Incómodo aunque sin saber por qué los vio entrar, y gimió y entendido cuando cuatro pares de manos lo sobaron, tocaron, recorrieron y acariciaron todo, sus pectorales, abdomen, más abajo, adelante y atrás. Gimió asustado cuando esas bocas le cayeron encima por todos lados, y cada uno sabía usar la lengua y dientes. Luego lo alzaron en peso para explorar mejor. Tal vez era por la hora, pero esos chicos lo comían con ganas, mientras otro le ofrecía un buen trozo de carne, metiéndoselo casi a la fuerza, aunque él saboreaba generalmente otras vainas (de Mariana), pero le encontró el sabor. Lo exploraron a fondo, hondo… y duro. Y los cuatro. Al parecer era una buena clase de anatomía. 

Julio César.

07/07/2008 GMT 1

DUDA INOCENTE

jcqt1213 @ 02:19

dudas-y-calores.jpg

   Por alguna razón lo enloquecía de… ¿rabia?   

   El forcejeo terminó cuando las jóvenes manos, rudas, implacable, halaron la cintura del calzoncillo, admirándose y dando un paso atrás, momento cuando el otro lo enfrentó, con sus mejillas rojas, sus ojos brillantes, sus labios húmedos, su piel sedosa:   

   -Jairo, ¿qué tienes? ¿Qué quieres de mí? 

Julio César.

09/06/2008 GMT 1

UNA DE OFERTA…

jcqt1213 @ 01:11

juega-conmigo.jpg

   Armado para actuar…   

   Joven, saludable, ex marine, atlético, bien ‘plantado’… y se muda a tu residencia en la universidad. Una noche estudias, aburrido, llaman a tu puerta y allí está, recién bañadito, destacándose bajo la toalla, de mirada ardiente, voz ronca, baja y sensual, con el balón bajo el brazo.  

   -¿Quieres jugar conmigo? –te pregunta.  

   ¿Qué le dirías? ¿Qué harías? ¿Te negarías? ¿Dirás que tienes que estudiar ecuaciones? ¿O caerás de rodillas, mirándolo con adoración y agradeciéndole al Cielo toda tu buena suerte? Algo me dice que te irías por allí, ¿verdad? 

Julio César.

30/05/2008 GMT 1

¿DOBLE VIDA? TAL VEZ…

jcqt1213 @ 04:46

tiene-quien-lo-atienda.jpg

   Ah, esto es lo que necesitaba…   

   De día, Hernán Liborio era un subgerente bancario serio, responsable, discreto, comprometido con una buena chica. Todo un señor. De noche enloquecía. El olor a cuero lo hacía gemir. Cada dos días dejaba a su familia paterna, era un solterón fiestero, creían, y se encontraba con aquel sujeto en aquel apartamento, quien lo desnudaba casi rasgándole las ropas. Metía los dedos en los aros de sus pezones y apretaba. Fue él quien se los puso, quien lo tatuó, quien lo dejó sin vellos púbicos. Era quien lo llamaba perro y le ponía aquel suspensorio de cuero donde maniataba sus muñecas. Estando así lo llamaba chico malo, le halaba los pezones, doblándolo, y le metía lengua al… asunto, una y otra vez, con gula. Lo obligaba a morder sus botas. Ese cuero ponía a Hernán a mil. Siempre quedaba a sus pies, esperando más. La puerta se abría y entraban carajos, a veces eran gente que llegaba sin saber qué esperar, otras no. Venían en grupitos de dos o tres. Eran policías, marineros, ejecutivos, gente común. Y él los esperaba para atenderlos. Al sujeto le gustaba verlo humillado, rodeado, bañado de toda clase de vainas, cuando todos se le metían por… la piel. Trabajaba por todos lados. Al final de la noche, jadeando sin fuerzas, caía nuevamente a sus pies.   

   -Gracias, mi amo y señor… -y miraba con adoración al gerente del banco, su futuro suegro. 

Julio César.

06/05/2008 GMT 1

ESPERANDO LAS OLIMPIADAS

jcqt1213 @ 03:46

fan-de-los-deportes-artisticos.jpg

   -Estoy como… acalambrado…   

   -Oye, ¿qué haces? –le pregunté a mi mejor amigo, Nelson.- ¡Eres repugnante! –acusé, aunque debía admitir que no era cierto. ¡Qué facha!  

   -Hummm… pana, mirar el voleibol femenino siempre me pone mal. –y su mano se cerraba con mimos, adorándose a sí mismo.  

   -Pero ya terminó. ¡Esto es lucha olímpica masculina! –aclaré, mirando la pantalla de televisión, pasando saliva; por alguna razón tenía la lengua seca, tal vez necesitaba un buen trago…  

   -Sabes que me encantan los deportes; me gusta estar durito. Hummm…  

   -Conozco una llave de lucha. –caí sentado a su lado, sorprendiéndolo.  

   -¿Si?  

   -Si. –y actué.  

   -¡Hey! Saca esa mano de ahí. –lo sorprendí.  

   -¡Oye, sí estás durito! –gemí con la mirada fija, apretando y apretando, desenvolviéndolo… del misterio. Seguí tocando ese enorme y ardiente… cuerpo, mientras Nelson sonría mirando la televisión, quieto; creo que deseaba un poco más porque atrapándome la nuca me haló acercándome mucho, ¿desearía decirme algo? No lo sé, pero abrí mucho mi boca y saqué mi lengua, con el corazón palpitándome, para… preguntarle. 

Julio César.

BEBITO LINDO BUSCA ATENCIÓN…

jcqt1213 @ 02:20

adorable-bebe.jpg

   A veces sentía un no sabía qué…   

   De tarde en tarde Gabriel, el chico perfecto en el colegio y su urbanización, se sentía inquieto, sin paz, con de ganas de correr, gritar, huir. Cuando eso ocurría se montaba en un autobús y cruzaba la ciudad hasta el otro extremo y se paseaba por la populosa, montuna y algo peligrosa plaza. Se quitaba la camisa, y miraba en forma adorable, ofreciendo vainas prohibidas. Siempre le caían dos policías encima: “ciudadano, papeles”. Lo veían… extraño. Él susurraba que no llevaba y cerraba los ojos mientras era obligado a apoyarse de una pared, abrían sus piernas y dos pares de manos grandes, jóvenes, fuertes y cálidas lo revisaban. Aunque no llevaba camisa sus tetillas eran catadas y medio apretadas. Las manos palpaban sobre el bermudas, luego dentro de él. Los tipos jadeaban, se miraban, lo miraban. El sonreía, cerraba los ojos otra vez y elevaba el rostro cuando esas manos bajaban su pantaloncillo; su bóxer era sobado, bajado también. Y esas manos tocaban, pellizcaban, se metían. Las bocas ansiosas mordían… órdenes rabiosas. Las lenguas hábiles… lo reprendían. Gabriel no dejaba de sonreír mientras se dejaba llevar, sintiéndose atravesado, inundado, por la situación, y se lo hacían repetida y groseramente. Los policías eran abusadores, casi violentos, dominados también ellos por urgencias extrañas, tal vez reprender y humillar al bonito joven de buena vida medio burgués. Y sin embargo, siempre pasaba, uno de ellos lo probaba también, con la ansiosa bocota abierta… preguntándole cosas. Y por un momento todos eran iguales, gente común. 

Julio César.

13/03/2008 GMT 1

ALGO POR ALGO…

jcqt1213 @ 03:30

te-esperaba.jpg

   -No se moleste conmigo, patrón, estoy para servirlo…   

   Aquel maldito carajo ya me tenía molesto. Debí escuchar cuando me advirtieron que no hiciera negocios con los vecinos, porque te quedaban mal y luego tenias que calártelos; pero aquel taxista tenía algo… en su momento no supe explicar, que me cayó muy bien. Tal vez era el shortcito y la camisetica que traía el día que me pidió terminar de enyesar el techo del garaje. ¡Pero ya llevaba dos semanas en esa vaina! Así que decidí correrlo. Llego y no lo veo en su puesto, vaya cabrón, pero cuando entró lo encuentro sobre mi cama, todo tiernito, medio meciendo su cuerpo de bebezote adorable.  

   -Lo siento, vecino, no he terminado y sé que anda molesto, pero es día de paga y yo… creo que debo pagarle tantas molestias. –y mirándome sonrió, abriendo juguetonamente sus piernas; ya andaba yo perdido.  

   -Lo entiendo, vecino. Sé que ser esmera. Creo que el cemento y el yeso no son para usted, ¿verdad? Tiene la piel algo reseca, déjeme aplicarle este aceitito… -y con el pote en la mano fui hacia él, que sonreía más. Qué tipo tan agradable, ¿no lo creen? Por cierto, lo bañé todo y abundantemente con mi… aceitito. Y le encantó. 

Julio César.

29/02/2008 GMT 1

CULPA DEL CALOR…

jcqt1213 @ 03:25

caliente.jpg

   Para el calor, líquidos...   

   Al pobre Adrián, el calor lo ponía tan mal que no podía estarse quieto. Pero sabía como calmarse. Siempre se iba hacia la quebradita, se quitaba la ropa y se quedaba con su bikini insinuante. No pasaba mucho tiempo antes de que algún transporte de conscriptos de la base aérea pasara por ahí y lo encontraran ligerito, descansando sobre una roca. Siempre era igual. Los muchachos iban hacia él, riendo, saludándolo, preguntando si tenía calor, si no deseaba un baño, y al parecer todos tenían las vedijas llenas, ya que se vaciaban al hablarle rodeándolo, con muy mala puntería, porque todos terminaban mojándolo. Pero a Adrián no le preocupa, mientras se baña, tocándose todo, con el bikini transparentado y haciendo buches con la amarillenta pócima. Que raro, ¿verdad?, porque si tenía calor, esos líquidos cálidos no deberían… Pero en fin. La tarde no terminaba hasta que en unidades de dos, los uniformados terminaban vaciando más líquidos, todavía más calientes, uno en un extremo, el otro en el otro, y todos pasaban, dando buenos golpes para impresionar a los demás. Pero Adrián salía calmado de esas sesiones, igual que los muchachos, quienes ansiosos le preguntaban cuándo volvía por ahí. Era lindo que lo quisieran a uno, pensaba Adrián, alejándose sin responderles a los angustiados amigos. Y ¿quién no lo querría conocer? 

Julio César.

17/02/2008 GMT 1

ACLARANDO

jcqt1213 @ 02:11

creo-que-no-te-gusto.jpg

   -Te voy a mostrar que no tengo nada malo… 

   Ricardo trabajaba en el depósito como asistente de Alexander, un tipo casi de su edad pero con más responsabilidad que lo trataba de ‘lento’ y medio ‘tonto’. Ricardo soportaba todo lo que podía, sus malas caras cuando llegaba, los chistes ácidos que hacia a su costa, las insinuaciones frente a otros de que era algo lerdo (y lo era, ¡pero tenía un cuerpo!). El caso es que fue convenciéndose de que Alexander le tenía arrechera, asco o lo creía tuyido. Un día molesto, lo encaró.

   -¿Me tienes asco?

   -¿Qué? No, claro que no. –se desconcertó el otro.

   -Pero siempre andas con una vaina. Yo no tengo ningún problema físico. –dijo molesto comenzando a subirse la franela y desatando su correa, iba a demostrar que estaba bien.

   Alarmado Alexander quiso huir al verlo sin camisa, pero el otro lo atrapó por una mano, lucharon, resbalaron y cayeron. Ahora la lengua de Alexander sube y baja lentamente, saboreando lo bueno, metiéndose en el ombligo, haciendo reír al otro, quien lo disfruta pero también se alegra de saber que el otro no lo desprecia. Su alivio lo hace cerrar los ojos y sonreír cuando el pantalón baja y la lengua de Alexander pasea más abajo, antes de tragarlo todo aunque lo que debía cubrir era grande. ¡Vaya, quién lo habría pensando!, con hablar todo se resuelve, piensa en gimiente muchacho mientras el otro parece saciar un hambre vieja en él.

Julio César.

24/01/2008 GMT 1

ESTÁ SOLITO

jcqt1213 @ 03:45

guapo-busca-amigo.jpg

   -Busco amigos cariñositos…   

   Fabián estaba cansado de andar solo, por alguna razón no podía hacer amistades dentro del colegio, su barrio e incluso dentro del resto de la familia. Así que utilizando las nuevas técnicas de comunicación, publicó un anuncio donde posando ‘abiertamente’, habla de que le gustan las tardes en las playas, cuando se quedaban solitas y podía bañarse en hilo; que era amistoso y rochelero. Que deseaba conocer chicos de su edad o algo más grandes, le gustaría tratar a majos fornidos ya que quería desarrollar cuerpo y quería coger consejos. Deseaba gente amistosa y abierta, con quien se pudiera jugar a almohadazos en una cama en ropa interior (como sus hilitos), que abrazaran cuando estuvieran contentos o abatidos, juguetones como los que meten mano cuando uno pasa, de los que se te montan encima si estás acostado en una cama, y sobre quienes te puedas sentar en sus piernas sin que se alarmen. Quería… bueno, lo que quería es que le dieran duro, bastante y más de uno a la vez por la cantidad de amigos que busca, mínimo un millón como cantaba Roberto Carlos, pienso yo mientras lo ayudo a redactar esta vaina. ¿Te animas tú a responderle? 

Julio César.

Contactar con la autora o autor | Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis