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Cortos relatos para gente muy adulta. Nada de menores...

Categoría: QUÉ GENTECITA...

17/07/2008 GMT 1

HUGO CHÁVEZ Y LOS SHOWS

jcqt1213 @ 03:01

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   Show el que puedo armar yo en un submarino…   

   No lo entiendo. La verdad es que no sé si ando pediendo facultades mentales, pero no lo entiendo en verdad. La tarde del día miércoles 2 de julio, yo me encadené después de las tres de la tarde a la televisión, estaba ocurriendo la noticia más importante y sensacional de los últimos días: aparecía Ingrid Betancourt; también los otros, pero el reflector estaba montado sobre ella. Yo escuchaba, miraba, casi sentía lo que esa gente estaba contando. Estaba tan contento que medio gimoteaba; buscando más comentarios me di un paseo por todos los canales nacionales y regionales que sintonizo, con y sin el DIRECTV, y todos, todos, estaban enganchados con la noticia. Bueno, no todos, los canales controlados por el Gobierno, que son muchos en su hegemonía mediática que no sirve porque nadie los ve (puro real botado), no se habían enterado, o al menos no lo transmitían. ¿Y cómo, si esa gente había sido arrebatada a la pobre narcoguerrilla por la fuerza, estaban todos vivos (nadie tuvo el detalle de caer del helicóptero), detuvieron a sus dos captores jefes, y Uribe había triunfado? Pobre Chávez, imagino que andaba de cama, igual que Rafael Correa. La mediocridad no tolera la eficiencia, eso hay que recordarlo siempre.   

   Como sea, desde ese  momento quedé enganchado hasta bien pasadas las doce de la noche, me calé hasta los discursos y las ruedas de prensa. Yo mismo creí que me había excedido, pero luego escuché que esa fue una de las noticias más seguidas del país, ganadora de todos las rating, así supe que muchísima gente hizo lo mismo, quedarse despiertos para terminar de conocer cada detalle. Ah, pero no, no a todo el mundo le pareció que la cosa había sido buena y equilibrada. Hubo voces discordantes, gente inteligente y honesta… no eran. Se trataba de nuestra honorable Asamblea Nacional, la que es, dicha con orgullo por ella misma, roja rojita, esa que fue elegida con un ocho por ciento del electorado nacional (de 16 millones de votantes no concurrieron ni dos millones), de los cuales un tres por ciento eran votos nulos (y sin embargo allí se criticó un referéndum en Bolivia porque no había concurrido el cuarenta por ciento; lo dicho, son gente extrema… damente necia). En el honorable parlamento se criticó la forma círquense de dar la noticia, tachando, con una rabia verde, caliente y feroz, todo el rescate de los rehenes como un show televisivo.   

   Dios, ¡cómo les duele! Échense árnica que eso se hincha. Señores honorables parlamentarios rojos rojitos, cuando Chávez y la impía de Piedad iniciaron las conversaciones para la liberación de aquellos rehenes en diciembre, donde Chávez invitó a medio mundo, dio ruedas de prensas a diestra y siniestra, habló de ir a la selva por ellos, se llevó con él a Kirchner, a Sarkozy y a medio mundo porque iban a liberar a esa gente (Uribe no estaba, ese muergano sabía), hablando con lágrimas en los ojos de ese niño que luego le dio nombre a la operación, Enmanuel (¡para necios…!), contando incluso con don Oliver Stone, quien demostraba en la zona que el mundo del espectáculo es sólo eso, circo sin pan; y allí pasaron días en ese vacilón: que si hoy sí los liberan; no, que será mañana; que hoy no porque amaneció nublado; que mañana sí porque las runas dicen que será un buen día; hasta que Uribe, compadeciéndose de esa gente, dijo que no los iban a entregar porque no tenían al niño. Y ahí les cayó la gota fría.    

   Pero al punto, ¿no fue todo eso un circo? ¿No fue un show con bailarines, coro y público de utilería? ¿Por qué la Asamblea Nacional le hace eso a Chávez, por qué lo ponen en evidencia, a él que ya tiene tantas deficiencias? ¿Es justo acaso tanta maldad para con ese pobre hombre acogotado? De gente  bruta pero gritona como Carlos Escarrá, quien decía ser abogado pero sabe de leyes lo que yo de física quántica, uno espera esos exabruptos, ese hombre no piensa, sólo hala mecate (dicho por la gente que lo conoce), pero ¿no había nadie que dijera dejemos eso así y pasemos agachados para que nadie relacione el rescate de esa gente con posibles datos encontrados en las computadoras de Raúl Reyes, o para que no parezca que nos duele que se los quitaran a la guerrilla, o que nos da tibiera que Uribe quedara como un tipo eficiente? ¿Era tan difícil? Sólo bastaba con cerrar la  boca y simular que pensaban en otra cosa, así sólo se estuvieran pasando la lengua por un comillo.   

   Imagino que tuvieron que lanzarse en una de arrojar… caca, porque, como dije, demasiado público siguió la noticia, con esa felicidad desprovista de egoísmo de todo el mundo al saber libre a esa pobre gente, y se notó la diferencia entre un político como Uribe Vélez y uno como… Hugo Chávez; y de un ministro como Santos que puede unir verbo con predicado, en constaste con nuestro Ministro del Interior quien dice que cien muertes semanales no significa necesariamente hampa desatada e incontrolada. Pero debieron pensar en algo mejor, ¿verdad? Que alguien del gobierno de Chávez denuncie un show televisivo montado por otros, es como la mujer que habla de las coqueterías de una vecina díscola… en la cama con el amante mientras el marido anda trabajando. 

Julio César.

13/07/2008 GMT 1

RAFAEL CORREA, ¿CRUSTACEO O MARISCO?

jcqt1213 @ 04:11

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   -Yo también me lo pregunto…   

   Yo no entiendo. De verdad que no. Tengo muchos amigos ecuatorianos, el mejor seviche que he comido lo prepara una amiga, pero en verdad que yo no entiendo a esa gente. Hace ya unos meses el señor Rafael Correa, un político joven, nuevo, ex militar, agarró una tirria con Colombia, y Uribe, que nadie se explica. Este joven de mirada brillante se la tiene dedicada al presidente neogranadino de tal manera que, si se tratara de gente cercana a uno, lo haría sospechar a uno que ahí el odio y el amor confunden. Esas cosas pasan. El problema viene desde hace tiempo; Colombia detectó, ubicó, montó en la mira y destruyó un campamento de la narcoguerrilla colombiana, uno de los grupos más letales, las FARC, fuera de sus fronteras. Mató a un gentío y Rafael Correa montó en cólera. Y en ello, arrastra a buena parte de la sociedad ecuatoriana.   

   Pero señor, ¿usted no había dicho semanas antes que Ecuador limitaba por allí con la guerrilla? ¿Lo dijo o no lo dijo? Entonces, ¿qué carajos le importa a usted que Colombia haya entrado al territorio de la guerrilla y los matara como suelen asesinar estos a sus victimas como sabemos quienes vimos los caídos en el puesto fluvial de Cararabo aquí en Venezuela, en medio de la noche y por sorpresa? ¿Ah? ¿Qué carrizo le importa a usted esa gente? Lo desconcertante fue que muchas personas, diarios y militares parecieron enfurecerse también, y a todos ellos tengo que repetirles: sí, Colombia entró en el territorio de la guerrilla, poco antes de entrar a Ecuador, y los liquidó, ¿y qué? Lo que ahora ocurre es que se sostiene, dejando muy mal parada a toda la sociedad ecuatoriana, que eso como que no era, después de todo, territorio de la guerrilla. No, al parecer, ese territorio todavía era Ecuador. Entonces es cuando llegan las preguntas…   

   ¿Por qué carajos la sociedad ecuatoriana como un solo hombre no le dijo al díscolo Presidente Correa: no, eso sí es Ecuador, señor Presidente, y usted no puede regalárselo a nadie? ¿Dónde estaban los magistrados ecuatorianos, y los políticos ecuatorianos, y los diputados y senadores ecuatorianos y los militares ecuatorianos, y la prensa ecuatoriana? ¿Cuántas marchas y protestas se armaron para defender el territorio? No, nada se hizo, se dio un consentimiento tácito (el que calla otorga, parece que jamás han oído de ello) y eso se convivió en territorio en reclamación. Claro, cuando Colombia desocupa y liquida a los peligrosos bandoleros, entonces se envalentonan; los militares y los políticos saltan con ojos destemplados, voces roncas y con lágrimas de arrechera… para que Colombia salga. Qué gente tan extraña, ¿verdad?   

   Yo lo veo así: como eran bandoleros peligrosos, se hicieron los locos, aterrorizados de las acciones que pudieran emprender y los dejaban hacer; y cuando un carajo con bolas como Uribe los liquida, saltan como matronas en velorio, exigiendo explicaciones y que salgan, pensando: “qué bueno nos quitaron ese problema de encima, ahora podemos cantar como gallos”. Claro, en la seguridad de que Colombia, un país serio no como el gobierno de la guerrilla asentada en ese punto, sí respetará las leyes. Como fuera, quedaron fatal, que mal se vieron. Por ahí hay quienes sostienen que Correa, a sabiendas, había entregado ese territorio, cosa inconcebible, es un ex militar que debería amar a su tierra como nadie, a menos que ame más el poder o el dinero y eso deje de importarle. Según este comentario, militares serios dejaron filtrar la información para que Colombia los ayudara a luchar contra estos delincuentes que en décadas pasadas habían sembrado dolor el suelo de Ecuador.   

   Recuerdo que en la OEA, durante la crisis de los chaflas (pura bla bla bla, y ni un enfrentamiento, qué gente tan poco seria), nadie le preguntó directamente a este señor: ¿sabía o no de los campamentos? ¿Por qué se les permitido asentarse ahí sin informar al gobierno colombiano? ¿Conspiraban juntos contra Bogotá? ¿Es un demócrata o un futuro pichón de dictador o de lacayo como ya señalan a otros? ¡Qué se defina…! O es perro o es gato, es paloma o es halcón, es molusco o es marisco. Entiendo que mucha gente pueda molestarse conmigo por esto, pero antes que me aclaren esos puntos y luego se les escuchará.   

   Como sea, el gobierno ecuatoriano no desea levantar cabeza; con la aparición de la señora Ingrid Betancourt, perdieron una buena oportunidad de quedarse callados, pero no, por el contrario, un alto funcionario, Javier Ponce, dijo: es una lástima que los hayan liberado… (hizo una pausa, tal vez para tragar o tomar aire, pero se vio raro) por medio de la violencia (claro, era mejor esperar que esos angelitos de Dios los liberaran, apenas tuvieron de cinco a diez años ‘retenidos’, tampoco era para tanto). Ay, qué lindo, siempre tan preocupado. Y, repito, que no se molesten conmigo mis amigos ecuatorianos aquí en Venezuela, pero es verdad, si no pueden afrontar, o no quieren, sus problemas, como no se quieren afrontar en Venezuela, otro tiene que llegar a poner orden, así nos de arrechera. 

Julio Cesar.

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