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Cortos relatos para gente muy adulta. Nada de menores...

Categoría: IMAGEN PRESTADA...

10/04/2008 GMT 1

LA CATA

jcqt1213 @ 03:54

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   Nervios de primera vez.   

   -No… no lo sé, Renato. Esto es… -se inquieta Luque, mientras sus pantalones salen expertamente, para que “no se mojen”, y eso que le quedaban ricamente ajustados, como sabían todos en el campus universitario, muchos muchachos soñando con ese momento, el de bajárselos.  

   -Calma, chamo. Entiendo tus nervios, pero debo decirte, modestia aparte, que soy un experto. Mientras otros se inyectaban drogas como  unos güevones para ver si sentían algo, o iban al gimnasio para ser más lindos que las chamas o se encerraban a ver porno por la tele, yo me ejercitaba a la antigüita. Me gusta atender bien. Primero oleré un poquito resoplando en el punto justo, eso provoca temblorcitos. Con un dedo iré explorando, metiéndolo, sintiendo la humedad, la textura suave y sedosa. Cuando lo tenga bien metido, lo moveré un poco, revolviendo. Eso causa tanto placer que ni te imaginas y te hace desear más. Luego enfilo mi lengua, la meto un poco y pruebo; después la meto más, paladeando, lamiendo un poco, sintiendo ese saborcito rico en ella. Con la boca bien pegada a la punta tragaré, jugando con mi lengua, saboreando… -enumera suavemente, tomando una botella de licor de la mesa.- Y así, cuando terminemos con esta botella de vino, vemos qué más hacemos… 

Julio César.

31/03/2008 GMT 1

SIEMPRE PASA, MUCHACHAS…

jcqt1213 @ 02:56

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   -¿No lo has probado? ¡No sabes de nada...!   

   ¿Cuántas veces no ha ocurrido? Dos carajos, amigos de toda la vida que se reúnen un sábado a ver una tanda de juegos de fútbol, entre gritos y discusiones tontas, dejados solos por sus mujeres que salen a hacer cualquier otra cosa a calarse esa, que al final de la tarde terminan así, con uno hablándole al micrófono, probándolo y comiendo lo que halla. Hablan de política, de accidentes… y finalizan en lo que hacen con sus mujeres, con bultos bajo los shorts que no tardan en emerger. De ahí a que se pongan inventivo uno; remolón el otro; insistente el que se agarra y agita, llamativo; dudoso el otro pero con la mirada clavada. No falta, ni falla, que el riente le tome la nuca al pana y lo hale un poco, siendo tímidamente rechazado por el otro que respira más pesadamente… hasta que con la boca echa agua baja y bebe todo lo que hay, con ruiditos, relamidas de gusto y placer, mientras el pana ríe más, dando leves saltitos de caderas, de gusto por la camarería en el sofá. Esas amistades o se arruinan, o se consolidan. Siempre pasa. Siempre el que desea ser… atendido especialmente, dirige la conversa, las tocadas e ideas hacia ese lado… al otro sólo le queda tragar saliva y todo lo demás, bajando luego con ganas en el asunto. Tampoco es raro que uno termine usando las tanguitas de la mujer para reuniones futura de esas tardes deportivas, de esas que cubren poco atrás donde siempre se cuela algo. 

Julio César.

21/02/2008 GMT 1

UN CUÑADO AMADO

jcqt1213 @ 01:37

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   Provoca apretarle los cachetotes…   

   Román es un carajo que se cuida porque le encanta gustar. Ahora salía con Sofía, una tipa echadora de vaina, alegre y parrandera. Esa noche comieron, bebieron bastante, hubo sexo en la sala y agotado cayó sobre el sofá. Ella fue a dormir, y cuando llegó su hermanito, un mocetón de dieciséis años, pero tremendillo, casi se le paró el corazón al encontrarlo así… entre otras vainas. Lo llamó, lo zarandeó, pero Román nada. Qué vaina, pensó sonriendo. Sus manos delgadas subieron y bajaron, tocaron, acariciaron y adoraron cada centímetro de cuñado. Mientras mordía un hombro, las manos bajaban por esa espaldota para subir a esas redondas y firmes lomas. Estaban calientes, ricas y sensuales. La lengua chupaba ya el hombro cuando los dedos entraron, acariciaron y exploraron. Casi rió cuando el otro gimió dormido, meciendo un poco el trasero. ¡La vaina no le desagradaba! Ahora un pote de mantequilla está abierto, un anillo chico está muy untando del cremoso lácteo y una lengua lucha contra las mejillas para entrar y limpiar el reguero que provocó. Y casi se moría de gusto. La lengua iba y venia, subía y bajaba, lamía y azotaba. Y el carajote gemía dormido. ¿Se atrevería a meterse hasta el fondo en ese peo?, se puso de pie el joven, atacado por ese problema moral, mientras bajaba su pantalón… 

Julio César.

09/01/2008 GMT 1

MAL CUÑADO

jcqt1213 @ 13:36

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   Los liceístas eran tan egoístas…      

   -No, no lo hagas, Joaquín… ahhh… duele… -gritó Rósmel.  

   -Te dije que no te acercaras a mi hermanita o ibas a lamentarlo. Ella es mucho para ti, ratón. Ahora lo lamentarás… ¡Mira, Gregorio, entra todo…!  

   -Noooo… duele…  

   -Usa dos. –rió Gregorio, cruel, atrapándole el cabello y halándoselo.  

   -Voy a usar otra vaina, una más grande, gruesa y dura.  

   -¿Y que escupe también? –terminó Gregorio, riendo como un sádico.  

   -¿Qué… qué tramas? –lloriqueó Rósmel, sintiendo su próstata masajeada a pesar de todo.  

   -Voy a apartarte de mi hermana para siempre. Cuando Gregorio y yo terminemos de atenderte, no te van a gustar las mujeres y vas a estar persiguiendo marineros en la calle… -y dos dedos penetraron en la mantequilla que ya iba calentándose a pesar de todo, mientras Rósmel lloraba y gritaba que no, que lo dejaran en paz, y pedía ayuda a la nada… 

Julio César.

25/11/2007 GMT 1

MUJER MANDONA

jcqt1213 @ 00:14
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   Su mujer lo sorprendió en realidad…   

   Antonio era un tipo medianamente exitoso en los negocios y mucho mejor con las mujeres. Verónica, su esposa, ganaba más que él, pagaba todo, pero resentía que él fuera el ‘hombre’ de la casa. Sabiendo lo calentorro y ocioso que era, la mujer se compró un juguetito en verde aguamarina, que a Antonio hizo reír mucho, divirtiéndole. Cuando ella le rozó los labios con él, haciéndolo estallar en carcajada, abrió la boca con tremendura y ella lo metió. Lo trabajó, subiendo y bajando sobre él, con mirada febril. Era algo tan lujurioso y prohibido que enloqueció, mojándolo todo de saliva. Verónica, malosa, le dijo que debían probar algo más y lo montó de espaldas sobre el sofá, la vieja mantequilla sirvió nuevamente, y la vaina entró con grasita como dicen. Antonio enloqueció, ¡qué vaina era esa!, y contribuyó meciéndose al compás de la mujer, quien febril se sentía realizada. Ahora ella lo tenía atrapado, porque se procuró unas fotos que Antonio temía se vieran por ahí. Toda las noches la mujer le daba lo suyo, contenta y mandona, mientras él obedecía sus caprichos, fingiéndose molesto, pero no. Cuando ella lo hacía su mujer, le gustaba. Todo iba bien hasta esa mañana (se lo hacía de noche y de mañana, por peticiones del marido), cuando él, saciado, de panza en la cama, abiertote, recobraba aliento y ella le dio una nalgada.  

   -Qué va, estás muy urgido. No puedo. Esta tarde traigo a un socio del trabajo… -declaró, serena, mirándolo. Él tragó saliva, pensando que debía depilarse bien…  

   En el fondo, creo que soy feminista, me gusta la idea de las mujeres fuertes, que controlan su vida y la situación. La imagen de una mujer dándole lo suyo a un tipo de porte varonil, que gime y pide más, es algo bien caliente, ¿no lo creen?

Julio César.

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