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¡¡¡VAYA TÍOS!!!
Cortos relatos para gente muy adulta. Nada de menores...

Categoría: EXPERIENCIA Y JUVENTUD...

02/05/2008 GMT 1

GUIA

jcqt1213 @ 03:27

instrucciones-de-boca.jpg

   Le sabía bien la juventud…   

   Efraín era un carajo consiente, sabía que los muchachos del equipo de básquet, proveniente muchos de hogares donde los padres competían por la supervivencia y superación, cuando no solamente por llevar la arepa del día, muchas veces se sentían inquietos, faltos de afectos y de figuras paternas. Temerosos ante la vida y el futuro. Y él atendía muchas veces esas inquietudes. Después de una práctica, notando el aire ausente de alguno, lo retrazaba en las duchas, le hablaba, lo escuchaba, lo acunaba y terminaba metiéndole mano dentro de los chicos calzones que muchos usaban y que a él le producían una dolorosa y dura… ternura. Su boca, siempre presta para dar respuesta, comenzaba a trabajar con avidez, ocultando la nariz muchas veces, por obligación, dentro de pelos sudados y olorosos por la práctica, cosa que no le desagradaba… claro, cuando les daba un abracito. Su boca no dejaba de actuar jamás, hasta que el otro, entre gemidos, sintiéndose realmente bien, acababa… de contar sus vainas. A veces, tan triste andaban, que con la lengua les hacia cosquillas en sus intimidades, pero en eso se cuidaba. Este sádico sabía hasta dónde llegar en su abuso de confianza, así que sólo la lengua aleteaba sobre el cerrado y rojizo coto púber, aunque más de un dedo había querido meterse… en problemas más profundos. 

Julio César.

26/03/2008 GMT 1

¿QUIÉN ATIENDE A QUIEN?

jcqt1213 @ 03:52

muchachos-golosos.JPG

   Tenía su encanto para con lo más jóvenes… casi veintidós centímetros.   

   -¡Hummm…! Si, dame más… -gemía el muchachito esperando su leche malteada, batiéndola con todo su cuerpo, casi a golpes.  

   -Calma, muchacho, no rompas la ubre, aunque la veas muy gruesa y larga es delicada. Ahhh…Cómo te gusta, ¿verdad? Tómatela toda… -gruñía aquel carajo obeso y nada atractivo atendiendo al bello jovencito, quien llegado de la escuela lo encontró reparando las cañerías de la cocina, mirándolo pícaro y preguntándole sí podía darle un vaso enterito de leche caliente.  

   Cuando comenzó a darle lo que quería, duro, el chico gimiendo de gusto la quiso malteada, por lo que va y viene dándole paleta duro. Al sujeto jamás dejaban de sorprenderlo esos chiquillos, siempre querían más y más, no era fácil atenderlos y dejarlos satisfechos. Treinta minutos más tarde aún no llenaba el vaso, por lo que debió llamar a los dos ayudantes, y entre los tres trabajaron dándole palo al problema del dulce muchacho, sólo para ganarse una sonrisa de bebé del joven que gruñó:  

   -¿Y eso era todo? 

Julio César. 

NOTA: Esta fotografía creo que ya la utilicé, pero tiene su encanto e invita a utilizarla otra vez. Por cierto, en todos esos portales aclaran y aseguran que todos son mayores de edad, no se piense jamás que apoyo la pedofilia, ¿okay?

14/01/2008 GMT 1

DULCE DISCIPLINA

jcqt1213 @ 01:58

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   Ahora sí iba a recibir una gorda…   

   -La tiene agarrada conmigo… -gimió el muchacho en el aula solitaria, obligado a quedarse después de clases.  

   -¡Porque te la pasas echando vaina! –le grita ofuscado el maestro.- Pero el estar manoseándote bajo el pupitre mientras yo doy mi clase es el colmo, Nicolás. Ahora, así, sin pantalones, siéntate en mis piernas y termina lo que hacías...  

   -¡No! –brama, angustiado.  

   -Hazlo o llamo al resto del profesorado y tendrás que hacerlo igual pero delante de todos. –es brusco, casi zarandeándolo, tomando asiento y abriendo sus piernas, palmoteándose el entrepiernas sobre el pantalón.- Ese culo aquí, bájate la parte delantera, sácalo y termina lo que hacías, o te vas a ver metido en un buen peo.  

   -Profe… -gimoteó, pero terminó cediendo, tan asustado que ni pensar podía. Lo sorprendió oírlo gemir contenido bajo él, y la vaina dura y caliente que le quemaba las nalgas. Bajando parte del calzoncillo comenzó su va y viene de mano, sintiéndose… bien.  

   -Déjame ayudarte con el trabajo, así te mueves más. –gruñó ronco el profesor, comenzando a agitar las caderas de abajo arriba, frotando, con el tibio peso del muchacho aprisionándolo, cepillándolo. Los dos jadeaban bajito. 

   -Se me cansó la mano, profe. –lo miró, enrojecido, sonriente y pícaro, meciendo su trasero también.  

   -Deja, yo te doy una mano…  

   -Hummm… 

Julio César.

09/01/2008 GMT 1

MAÑAS A VIGILAR

jcqt1213 @ 13:29

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   Sonríe con la inocencia de su juventud…   

   Al viejo Adán, profesor de oficio y aberrado de corazón, le sorprendía siempre la ingenuidad de los jóvenes. Siempre pillaba a uno dándose puño en un salón solitario o en una de las seccionales de materias, y se ofrecía a dar ‘una mano’, que el chico tonto aceptaba, curioso, gimiendo ante la nueva atención, muchos ni imaginaban hasta ese momento que otra mano podía hacerlo mejor y hacerle ver estrellas. Sabe que en cuanto le resollara encima, el chico se cimbraría, la lengua, dándole un toque técnico, lo hará saltar de la silla. Cuando la usara más tarde, no para hablar sino probar, y tragara, el chico gritaría, se agitaría y no pensaría en nada como no fuera que eso era lo mejor del mundo, ¡que lo era!, y tan perdido estaría que no vigilaría el roce de dedos en su gruta que llevaba al pasaje secreto, ni se alarmaría cuando el dedo toqueteara, para luego toquetear y medio entrar el lapicero, ni el juguetito delgado que se iba ensanchando en la base, oculto en su portafolio, que haría al chico gemir que se moría, momento en que estaría listo para el asalto final a sus murallas, entregando el fuerte… y el chiquito. Ah, viejo mañoso… 

Julio César. 

NOTA: Todas las fotografías de este estilo han sido tomadas de portales donde aseguran que todos los modelos son mayores de edad. A los pedófilos deberían agarrarlo, tomar un bisturí y…

18/10/2007 GMT 1

EL BORRACHITO

jcqt1213 @ 03:05

figuras-paternas.jpg

    Tomar tanta caña era un problema… se le abrían las nalgas... 

   Cuando los padres envían a sus muchachos a colegios privados severos, para ponerle límites a los problemáticos, saben lo que hacen. Los educan, pero también se preocupan. Vitico era un chico andariego que gustaba mucho de tomar caña, y a veces iba a la escuela oliente. Hoy se pasó, mareado totalmente se vomitó y orinó encima mientras el profesor Martínez lo regañaba. El hombre lo llevó a su oficina y a su cuarto de baño, quitándole todo, de forma suave para no violentar nada… todavía. Con una esponja húmeda aseó lenta, repetida y concienzudamente cada centímetro de piel del joven cuerpo, metiéndose en todos lados. Luego, sentándose sobre la tapa del inodoro, colocó al insolente joven en sus piernas y estuvo dándole nalgadas durante diez minutos, llamándolo irresponsable, bandido y advirtiéndole de los problemas en los que podía meterse por llevar una vida díscola. El chico gimió, se revolvió en sus piernas, y lloró. El hombre luego le sobó, para calmarlo, las rojas nalgas. El chico, extrañando una figura de autoridad paterna, sentado sobre él, lo abrazó agradecido, aunque cierta dureza bajo él, seguramente una engrapadora en un bolsillo del maestro, le molestaba un poco. 

Julio César.

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