Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis No veas la TV ¡Hazla!

¡¡¡VAYA TÍOS!!!
Cortos relatos para gente muy adulta. Nada de menores...

Categoría: CÓMICS

20/06/2008 GMT 1

PICA COMO ABEJA Y LA METE COMO LOS BUENOS

jcqt1213 @ 02:33

dando-y-dando.jpg

   Al calor de la intensa batalla…   

   El campeón, fornido y temible, no esperaba que su contrincante fuera un chico tan agradable. Le simpatiza, y mucho, se dice mientras sonríe. Lo persigue, lo acorrala contra las cuerdas, lo abraza, lo toca, lo soba. Estaba tan contento que el buen ánimo le abultaba… saliéndosele por todos lados. El chico asombrado, pareció interesarse también… en el combate. Siguen luchando, la gente susurra en las gradas. Uno grita “peleen, carajo”. El chico intenta sorprender y le da; el campeón se molesta, le agradaba pero debe cuidar su buen nombre. De un golpe lo derriba, mareándolo, de rodillas, jadeando por la boca abierta. El campeón cree que necesita algo, algo que lo ponga en su sitio, que entienda que él es el “macho”… El chico parece ahogarse, pero lucha todavía. Lo hace bien, admite el campeón, era un jovencito con hambre… de triunfo, pero ya era hora de terminar, sentía que no aguantaría mucho. El chico cae ahora sobre manos y rodillas, mientras el campeón lo ataca con mayor furia, dándole duro y directo, con golpes que resuenan en todo el ring, haciéndolo gritar y gemir, todo bañado en sudor, mientras el público enloquece y grita que sí, que le dé así, que le meta bien ese ganchote, que no lo suelte que ya lo tiene bien cogido. Y el campeón le da y le da, en medio de ese gentío excitado. 

Julio César.

14/06/2008 GMT 1

PODRÍA PASARLE A CUALQUIERA

jcqt1213 @ 03:41

juguetes-y-juguetones.jpg

   -Ahhh… ¡Nooo! No… No te detengas…   

   Marcos tuvo un percance esa mañana con su carro, y totalmente vestido de saco y corbata, como debe ser para un joven gerente, llamó una moto taxi. El tipo era de buena pinta, reconoció él como hombre que va a gimnasios, y se fue con él. El sujeto le dijo de cortar camino por una calleja y se metieron, para estacionar en ese lugar. Marcos se inquietó, no sabía qué ocurría. Duró poco la confusión. Otro tipo, un moreno enorme, salió de las sombras. A fuerza de empujones, gritos, insultos, golpes con macanas tipo policiales, y navajas acariciando sus pómulos, fue reducido. Le amarraron las manos mientras le destrozaban las ropas entre risitas sádicas. Su boca se vio obligada a abrirse para… suplicar, pero esos tipos eran malosos y lo pusieron a tragar esas macanotas que cargaban, hondo, por turnos, y de las dos a un tiempo. Dedos crueles lo jorungaron metiéndosele con fuerza… en las carnes. Ahora lo sometían con un juguetito extraño, que lo hacía gritar mucho, al principio de miedo, humillación y dolor, ahora de gusto. Tal vez porque el sujeto le dijo que era eso, un juguetito. Y los juguetitos no dan miedo, ¿verdad? Sin embargo, jadeando, sudado y enrojecido, viendo como se bamboleaban en la nada esas enormes y babeantes… macanas, el joven sabía que todavía le faltaba probar algo nuevo. Pero como ya le picaba, palpitaba y lo tenía mojadito, no se inquietó tanto. Al salir de ahí, si salía, mandaría a revisar muy bien  el carro.  O sí no, se compraba uno nuevo. 

Julio César.

10/05/2008 GMT 1

DEPORTE DE HOMBRES

jcqt1213 @ 02:26

tocando-se-gana-lo-bueno.JPG

   Sudor y jadeos, pero los socios deseaban trusas más chicas…   

   Los musculosos y oleosos cuerpos se frotan, pegan y luchan. Germán tiene sus pómulos rojos, por el esfuerzo, pero también por el peso y calor de Vicente a sus espaldas. Cuando el evidente y cálido bulto pegó en su mejilla, gimió contenido, sintiéndose alebrestado… cosa que Vicente notó mientras atenazaba su muslo arriba, antes de variar de objetivo, como al descuido, dándole un apretón que lo estremeció todo a ambos. Parecen congelarse así, con Vicente de cabeza tocando y apretando leve, mientras atenaza una tetilla del otro. Germán siente que se muere (¿tal vez vencido? No parece) y descansa su rostro en la pelvis del otro, sintiendo el caliente y agradable alivio. El publico, con ojos ávidos, deseaba más, y gritaba: atrápaselo con la boca; métele la mano; lo tienes ya, cógelo bien… 

Julio César.

02/05/2008 GMT 1

SALVAJE OESTE

jcqt1213 @ 03:39

upa-vaquero.jpg

   Tiempos cuando los hombres eran hombres… que se querían.   

   -Vamos, muchacho, apúrate o esos dos se terminaran toda el agua recolectada de la lluvia de ayer. –dice el capataz, mirando de forma aprobatoria al joven, recordaba lo grato que era ser así de joven, firme y vigoroso, aunque él mismo se sentía bien duro todavía, y se le notaba bajo el jeans  

   -Si, señor… -le sonríe el vaquero, inocente, mirándolo con afecto.  

   Mientras se quita las botas, observa a sus compañeros de brega, que se enjuagan y ríen bajo la regadera, con la poca agua jabonosa rodando por sus cuerpos. Se mojan, las manos recorren cada piel, mientras, repara, Thomas mira al otro, comentándole algo bajito. Los oye reír. Las manos de Thomas ayudan al otro a enjabonarse, y este le corresponde. Era extraño, generalmente los hombres no actuarían así, pero en esas soledades se permitían ser menos… machos. El joven lo entendía, aunque la mano de Thomas, decidida, bajando por la espalda del otro, recorriendo una nalga y metiéndose resuelta, lenta y juguetona en… todo él, le parecía extraño.  

   -¿Comiste? –le pregunta el capataz, sonriendo más, entendiendo algo.  

   -No, señor…  

   -¿No quieres picar un bocado caliente ahora…? -se vuelve hacia él, mirándolo a la cara, reparando en los ojos confusos y la boquita que se abre… 

Julio César.

26/02/2008 GMT 1

EL MONITOR

jcqt1213 @ 03:04

demelo-todo-soldado.JPG

   En sus tareas hay quienes se meten duros y a fondo…   

   -Eso es, Sargento, usted puede… dos más… arribas y abajo con fuerza, dese duro. –gritaba el jadeante y sudoroso muchacho fornido.  

   -Hummm… esto me mata…  

   -Quien no sufre no goza… Vamos, apretando; subiendo y bajando pero apretando. Ahhh… si…  

   -Sabía que era el hombre para la tarea desde que lo vi, soldado. Hummm… Sabía que sería del tamaño del compromiso…  

   -Es un compromiso grande ayudarle en sus rutinas, Sargento… -jadea mientras el otro sube y baja con fuerza, ejercitándose a fondo en el salto al pilón.- Pero no se crea, aunque soy del tamaño, y hasta del grosor, su… actitud es más grande todavía. Se escurre como mantequilla…  

   -¡Grosero! Hummm… el potro… trabajemos la del potro… -jadea sudado.  

   -Bien, aunque a esa le llamo la mata perra… póngase que ya tengo mi sombrero vaquero casi lleno y quiero cabalgar hasta el final. 

Julio César.

09/02/2008 GMT 1

DULCE NAVIDAD

jcqt1213 @ 03:41

santa-vendra-a-la-ciudad.jpg

    La recompensa del chico bueno… 

   -¿Es todo mío, Santa? Se ve tan grande…

   -Tu obsequio para el viejo Santa también es bueno, muchacho, se nota que eres muy tiernito. El viejo Santa te dará todo. Ven, súbete y cuéntale a Santa hasta dónde lo quieres…

   -Hasta dónde quiero ¿qué?

   -Que te llene de espíritu navideño.

   -Ohhh… Santa… sí… -chilló al subir, sintiendo el cálido espíritu.

   -El viejo Santa tiene bastante para todos sus chicos buenos… Oye, cálmate, no seas tan goloso… HO… HO… HO…

Julio César.

28/12/2007 GMT 1

EL ZAMURAI

jcqt1213 @ 01:22

guerrero-y-demonios.jpg

   -Ja, ja, ja… te cogimos, guerrero…   

   El honorable Sato, legendario guerrero, descendió al infierno japonés para rescatar a su amada Yumiko. Todos le advirtieron del peligro por lo poderosos y enormes que eran los demonios del submundo. Valiente y decidido, el guerrero bajó, dispuesto a luchar y vencer. Lamentablemente no entendió bien lo de ‘espíritus’, y su espada nada pudo hacer ante los insustanciales seres, que sin embargo podían materializarse, en materia dura y caliente, en momentos dados. Y así, entre vapores, calores infernales y un aire tan ligero que los hacia flotar, Sato no puede gritar mientras su boca es penetrada por aquella extraña arma con sabor salobre, pero era abajo, donde estaba siendo realmente abierto al máximo, y temió que uno de los castigos del infierno fuera abrirlo en canal. Lo que entraba, cilíndrico, grueso, largo, duro y hondo, parecía puesto para ello. Gruñía, sudando a mares, agotado, aunque sentado y casi sostenido sobre ese ser que ríe, mientras empuja y mete estremeciéndolo. El guerrero comienza a entender su ligereza, el error cometido, mientras siente que lava ardiente, abundante, estalla dentro de él, llenándolo todo.

   -Prepárate, guerrero, que esto es sólo el principio, y es para siempre… -tronó la demoníaca, riente y malévola voz de ese ser, mientras otro ya llegaba a ocupar su lugar, metiéndose en el asunto con más fuerza, parecía más grande todavía, mientras el primero, riente, sacaba esa cosa de su boca y metía su ‘cosa’, grande ya otra vez. 

Julio César.

02/10/2007 GMT 1

EL VIEJO COGEDOR DEL OESTE

jcqt1213 @ 12:13

    una-de-vaqueros.JPG

   Nada le gustaba más al Comisario que cabalgar…

   -Ahhh, Comisario, no lo hago más. –mintió el ayudante del hombre de leyes, mientras apretaba todo. El otro lo sabía.

   -Siempre dices lo mismo y siempre te encuentro en cuatro con dos indios en la pradera. Sabes que no puedo permitirte eso. Baja la moral dentro del poblado. –le gruñó, empujando hondo.- Eres un calentorro y debo corregirte.

   -¿Qué piensa hacer, Comisario? –gimió, meciéndose de adelante atrás.

   -Te voy a dar la mayor atención de tu vida, y todos los días, ya no vas a sentir ganas de salir a buscar nada por ahí. –amenazó, aplastando su pelvis del otro.

   -¿Usted sólo se encargará de mi, Comisario? –dudó.

   -No te preocupes, muchacho goloso, Los Siete Magníficos ya están por llegar, entre todos te daremos lo tuyo, así que prepárate.

   -¿Por qué les dicen Los Siente Magníficos, Comisario?

   -Ya lo verás cuando se bajen los pantalones.

   -Ahhh… -bramó con ojos brillantes de felicidad.

Julio César.

Contactar con la autora o autor | Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis