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¡¡¡VAYA TÍOS!!!
Cortos relatos para gente muy adulta. Nada de menores...

Categoría: CARAS RARAS...

20/06/2008 GMT 1

PROBANDO ALGO NUEVO

jcqt1213 @ 02:09

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   -Dios, lo tengo tan mojado…   

   -Ahhh… chamo… Hummm… -jadeó ronco, sonriendo putón, estremeciéndose.  

   -Te dije que te iba a gustar… -gruñe la grave voz del amigo, medio ahogada al tener la lengua utilizada. También la cara aprisionada.  

   -Dios, se siente tan…   -…Y sabe mejor, te lo aseguro. Está fresquito y dulce. Y muy rico. –asegura, mórbido el otro, dándole un pequeño cachetón mientras pasa la lengua, cosa que estremece más al catire.  

   Vaya que su amigo había sabido utilizar bien esa lengua tan larga y babosa… para convencerlo de probar aquella vaina. Mira y que un masaje bañándolo de jugo de papaya. Cuando se quejó de haberle echado demasiado jugo, dejándolo empapado, el otro dijo que lo resolvía recogiéndolo, y llevaba diez minutos en eso…  

   -Oye… -jadea alarmado al notar como se retira el otro. ¡No era tiempo de detenerse! ¡Ahora estaba más mojado!  

   -Tranquilo, bebé. –oye, inquietándose levemente.- Es que ahora necesito mantequilla para que el masaje sea más profundo…  

   -¿Cómo? Ahhh… -y no puede decir nada, aforrándose a la silla. La cosa había cambiado, después de los ágiles dedos que embarraban, algo sedoso y caliente se frotó. Lisito. Empujando.  

   -Relajate… si te gustó el masaje con jugo de papaya… el que viene con mantequilla te va a hacer gritar de puro gusto. ¿Lo sientes?  

   -Ohhh, Dios… sí… -fue todo lo que pudo chillar. 

Julio César.

30/04/2008 GMT 1

FIZGONEANDO

jcqt1213 @ 02:14

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   Benditos pantalones cinturas anchas…   

   -¿Dónde están?, no veo nada. –gemía Gabriel agitado, asomándose por la dichosa ventanita que daba al baño de las chicas, inclinándose más, con un llamativo y atractivo rubor cubriendo sus mejillas tersas y adorables.  

   -Están ahí. Asómate bien. –jadeaba estrangulado de excitación, por ver a las chicas, claro, Mateo, acercándosele más, dándole indicaciones con la vista clavada.- Inclínate algo más hacia atrás. Así…  

   -A estas horas se cambian las pantaleticas usadas en gimnasia. –arguye Román, rojito, con los ojos clavados también, algo sudoroso y eso que no practicó gimnasia.- Mira con atención… pero ten cuidado y te caes.  

   -Epa…  

   -Sólo estoy ayudándote. Mira bien. –jadeo Román. Con su manota abierta sosteniéndolo por un cachete durito, tan duro como su propio… ánimo.  

   Desde que se supo que Gabriel usaba suspensorios con esos pantalones que se le bajaban tanto, era el amigo preferido a la hora de fisgonear a las chicas. A sus amigos parecía no importarle que fuera el único que miraba. Ellos se conformaban con verlo excitado, a veces mucho, como se notaba al bajar bastante ese pantalón, todo rojito y caliente. Eran sus amigos y su felicidad era algo que los llenaba de gusto, de placer. Muchas veces, encerrados en sus baños, sin pensar, o en sus camas de noche o de mañanita, lo recordaban con afecto y lo tenían en mente mientras se ocupaban de sus propios y duros asuntos.  

   -Oigan… ¿no sienten una brisita caliente? –se alarma Gabriel.  

   -Aquí entra mucho aire… -grazna Mateo, dejando de soplar para verle titilar el ojito. 

Julio César.

26/02/2008 GMT 1

SE VEÍA BIEN

jcqt1213 @ 02:51

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   Provocaba pasarle la lengua por los cachetitos…   

   A los amigos de Leonardo les encantaba estudiar y hacer los trabajos escolares en la casa de este, porque sus padres eran buenas notas. Siempre esperaban la llegada del señor Manuel, quien cada tarde tomaba un bañito en la piscina, y a los muchachos les encantaba su aire festivo y moderno. Admiraban, le decían, la forma en que se conservaba, y no había quien no mirara todo envarado, babeando un poco, cuando el carajo salía chorreando agua por esa espaldota, con la tela húmeda brillante y algo metida dentro de las mejillas. Al terminar iban a tomar un baño y terminaba jugando dentro del agua, a la lucha o al rugby. A Manuel le sorprendía siempre el ser tan aceptado, aunque eran medio salvajotes, siempre le daban un apretón a sus nueces y pellizcos a sus mejillas. Cosas de muchachos; aunque el mismo Leonardo, su hijo, era un desastre. Cuando jugaban a alzar a alguien en hombros y luchar, el muchacho siempre perdía el rumbo y en lugar de meter el flaco cuello entre sus piernas, le pegaba la cara de las nalgas y soplaba como quien juega con la pancita de un bebé, haciendo que todos rieran y hasta lo imitaran para incomodidad de Manuel. Que vaina con esos pilluelos… 

Julio César.

13/10/2007 GMT 1

SABIDURÍA POPULAR

jcqt1213 @ 01:59

  ven-malandro-ven.JPG

 

    Siempre se aprende algo…

   

   -Ay, coño, ahora entiendo lo que le decía mi mamá a mis hermanas, que tirar por el culo era como tener un diente flojo: duele pero no quieres que te lo saquen nunca… -gimió Gabriel.  

 

   -Cállate, güevón. –lo nalgueó duro el sádico que se metió a su casa, y en todo lo demás.- Y apriétalo más, que ya te voy a dejar esa babita que tanto te gusta…

  

   -Sí, date con todo… 

   -¿Seguro que eras virgen por aquí? Ahhh, porque cómo ‘jala'...

 

Julio César.

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